
Este viernes, durante más de cinco horas, los 7.000 asistentes al Festival 60×70 disfrutaron de la mejor música de los años 60 y 70. Un festival con fines benéficos -la ONG Carumanda podrá construir una escuela en Ecuador gracias al éxito de la convocatoria- con derroche de recuerdos de unos años en los que grupos como Los Sírex, Los Mustang o Los Mismos triunfaban en las salas de baile de toda España.
El festival, que no concierto, como bien aclaró el periodista Albert Castillón, que ejerció de maestro de ceremonia, estuvo dividido en dos grandes partes. Una primera, dedicada a los 60; y la segunda en la que el revival triunfó por encima de cualquier cosa.
Recuerdos vivos de los 60
Para empezar, se subió al escenario un espectacular Luciano Matías, también conocido como Dr. Lucho, argentino treintañero que junto a su piano puso el listo bien alto para los auténticos protagonistas de la noche, y que si uno se despistaba podía hacerle pensar que estaba en un concierto del auténtico Jerry Lee Lewis o del mismísimo Bob Dylan.
Fue entonces, tras maltratar al piano el joven catalano-argentino, cuando entraron en escena Los Sírex, Los Mustang y Los Mismos, cada uno por separado y al final todos juntos, pero no revueltos, como se suele decir en estos casos. Leslie (de Los Sírex), Santi Carulla (de Los Mustang) y Elena (de Los Mismos) pusieron a los 7.000 seguidores del San Jordi en pie con las canciones que les convirtieron en populares hace ya casi 40 años. Mucho han cambiado las cosas en el espectáculo de la música, y mucho se les debe a estos artistas dentro y fuera del escenario.
Submarino Amarillo -versión en castellano del Yellow Submarine de los Beatles que vendió más de 130.000 copias en España-, La escoba o El puente, fueron algunas de las muchas canciones que el San Jordi -lugar honorífico de la Barcelona Olímpica y pos Olímpica- tuvo el privilegio de albergar en sus entrañas.
Otra noche mágica del San Jordi
Quince minutos de descanso -merecido tiempo para el necesario avituallamiento- fue lo que separó a Baccara con el “gracias por venir” de los 60.
Uno de los dos Baccara estuvo también en el escenario. El grupo de María y Marisa -aunque este cronista accidentalmente musical prefiere el de Maite y Paloma-, todavía más reconocidas en el extranjero que en España, nos cantaron en francés mientras representaban a Luxemburgo en Eurovisión, nos recordaron que ellas son unas ladies y que pueden con el boogie si se les deja.
Abba Revival Band y Boney M pusieron el broche de oro a una larga e intensa noche. Solo los gritos y el reiterado uso del “de puta madre” de Bobby Farrell hizo que los espectadores -a eso de las dos y media de la madrugada- empezaran a mirar sus relojes.
En definitiva, una noche mágica vivida en el San Jordi de Barcelona, tres años después de aquel 60×60.
Un festival, solidario con los niños necesitados en Ecuador, que atrajo a gente de Olot, Gerona, Igualada y toda Cataluña, pero que, sobre todo, volvió a poner encima de un gran escenario a leyendas vivas del panorama musical español.




