Política

Millones para vender la ‘nación catalana’

El diputado autonómico de Ciudadanos relata, en primera persona, la obsesión del nacionalismo con las banderas -el incumplimiento de la ley- reflejado en el reciente viaje a Marruecos

Redacción
Domingo, 20 de abril de 2008 | 13:18
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Visita de Montilla a MarruecosEl diputado de Ciudadanos en el Parlamento autonómico Antonio Robles denuncia las formas, maneras y fondo que los dirigentes nacionalistas utilizan en relación al cumplimiento de determinadas leyes y al uso de los símbolos de España, como la bandera.

En un artículo titulado Derechos y símbolos, publicado este domingo en la edición catalana de El Mundo, Robles pone de manifiesto la constante obsesión que los dirigentes nacionalistas tienen con los símbolos de Cataluña, de todos los catalanes, y de España, de todos los españoles.

Ejes fundamentales de la política catalana

Así, tras recordar el reciente acto de inauguración de la embajada catalana en Berlín, con el vicepresidente autonómico Carod-Rovira al frente, en el que se volvió a incumplir la conocida como Ley de Banderas, que establece que debe ondear la bandera de España, dentro y fuera, de cualquier edificio y establecimiento ‘de la Administración central, institucional, autonómica, provincial o insular y municipal del Estado’, Robles relata lo que le ha sucedido en la visita a Marruecos, a mediados de abril, de la comisión de Agricultura, Acción Rural y Alimentación del Parlamento autonómico de la cual ha formado parte.

Empresarios del ramo, nueve parlamentarios y una persona del protocolo formaron la comitiva al país africano. ‘Al facturar las maletas en el Prat, me di cuenta que todas llevaban un lazo visible en el asidero. Era la bandera catalana’, afirma Robles, que asegura tener un cierto ridículo al contar esta intra historia de la clase dirigente catalana pero lo hace porque estos juegos simbólicos se han convertido en ejes fundamentales de la política catalana’.

Robles declinó la invitación a sumarse al acto patriótico catalán de colocar una bandera catalana en la maleta, que se convirtió en ‘acoso’ en el aeropuerto de Casablanca, mientras se esperaba a las maletas en las cintas de equipaje. ‘La identificación del equipaje ayuda a controlarlo’, llegaron a decirle, a lo que el diputado de Ciudadanos respondió que si eso era así y que por ese motivo se colocaban el lazo-bandera: ¿Cuántos accederíais a poner el lacito si hubiera sido la bandera española?’. El acoso se convirtió en condescendencia: ‘Ni siquiera se les ocurrió por qué me negaba a poner la senyera o si tal rechazo lo era a su sectarismo con la española’. Pero el viaje no había hecho más que empezar.

El embajador español en Marruecos ‘ni pestañeó’

En el primer acto en Casablanca, narra Robles, ante más de un centenar de empresarios catalanes y marroquíes, ahora ya con presencia institucional de alto nivel: Carod-Rovira; el consejero de Agricultura; el embajador de España; el ministro de Economía de Marruecos; y el consejero de Comercio, Josep Huguet, de ERC; este último ‘quiso dejar claro que los catalanes no participaron’ en el ataque del Ejército español al Rif marroquí, aclarando, por si quedaba alguna duda, ‘que Cataluña es pacífica y amiga de Marruecos; no España’. Y esto ante el embajador de España en Marruecos, que ‘ni pestañeó’. Aún hubo más.

Al día siguiente, por la mañana, el diputado de Ciudadanos observó que entre las banderas que ondeaban -26- en los mástiles del hotel -el Hilton, no uno cualquiera- estaba la de Cataluña, bien, pero no la de España, ¿por qué? Ni corto ni perezoso, Robles pidió a protocolo una bandera y a la recepción del hotel una tijeras. Acto seguido tenía en su maleta dos lazos-banderas: una de España y otra de Cataluña.

Me sentí ridículo con una maleta con dos banderas, pero he empezado a comprender que los símbolos representan derechos y cuando alguno de ellos se arría se eliminan los derechos que ampara’.

‘Vender la nación catalana’

Esa mañana, no sin las dificultades que algunos miembros de la comitiva ‘de buen rollo’, eso sí, le planteaban al compañero de viaje, les recibía la comisión de Agricultura del Parlamento de Marruecos. Dos banderas inmensas presidían el acto: la de Cataluña y la de Marruecos. Tras la queja de Robles por la ausencia de la de España ante Chafik Rachadi, que presidía la delegación marroquí, el diputado de ERC Miquel Carrillo, como si existiesen diputados autonómicos con un derecho moral superior, le afeaba la conducta al diputado de Ciudadanos.

Evidentemente, ‘le corté, no estaba dispuesto a que me impusiera lo que debía o no sentir, pensar o decir como representante electo de Cataluña’, ha asegurado Robles.

‘Puede parecer ridícula esta escaramuza de símbolos, pero a veces uno no sabe si los muchos millones gastados por nuestras delegaciones al exterior son para estrechar relaciones comerciales o para vender la nación catalana’.

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