En un artículo publicado este sábado en El País, el presidente de la Generalidad de Cataluña, José Montilla, responde a Felipe González, asegurando que ‘la decepción por tanta incomprensión anticatalana es una tentación’ y que Cataluña ‘ya no puede esperar más’ a renegociar la financiación autonómica.
El ex presidente del Gobierno español, con el respaldo de Chaves, aseguraba el pasado 7 de mayo que ‘ambos frentes’ (la aplicación de políticas generales para paliar la crisis económica y, por otro lado, la negociación de un nuevo sistema de financiación autonómica) ‘no pueden ser atendidos a la vez de manera razonable para que sea satisfactorio el resultado’, por lo que proponía ‘escalonarlos y centrarse en lo fundamental’.
Montilla, ha respondido apelando a los tópicos nacionalistas:
‘[…] Reconozco que las incomprensiones del debate estatutario catalán han dejado un rescoldo de recelo preventivo hacia todo aquello que proponga Catalunya. Incomprensiones alimentadas de manera miserable por aquellos que siguen pensando que el anticatalanismo es rentable políticamente, ante la pasividad de quienes creen que el coste de hacer frente a la demagogia es demasiado alto’.
El líder del PSC ha argumentado que no se puede aplazar la negociación ‘porque debemos resolver una situación clamorosamente injusta’, especialmente ‘con quienes más aportan’ y ha recordado que ‘hay quien cree que esta inaplazable negociación será casi un combate’. Montilla se pregunta: ‘¿Qué sentido tiene defender el superávit del Estado si éste se produce a expensas del déficit de las administraciones autonómicas y locales?’ y ‘¿Quién teme cumplir una ley orgánica española como el Estatut?’.
‘Desafecto con la política española’
El presidente de la Generalidad ha hecho suyos los argumentos nacionalistas y ha lanzado un aviso para navegantes:
‘No podemos pretender que nadie se sienta cómodo siendo solidario si su solidaridad acaba por penalizarle. No es aceptable que la solidaridad que se reclama a Catalunya perjudique los derechos de los catalanes. El riesgo es grande, porque podría acarrear el desafecto con la política española y la certeza de que un sistema considerado injusto debe ser sustituido. Y de ahí a la reivindicación del concierto económico (éste sí, por naturaleza, insolidario) o a la consolidación de fenómenos como la Liga Norte italiana, sólo habría un paso.
Existe todavía otro riesgo: si Catalunya pierde su capacidad competitiva y su capacidad de garantizar la cohesión social, puede quedar atrapada entre una España que no la atiende (ni entiende) y un futuro de progreso al que no podría llegar por falta de recursos, inversiones e infraestructuras. ¿Interesa esta situación a alguien? Por supuesto que a nadie razonable. Y seguro que a nadie que se diga socialista’.
Y ha vuelto a insistir:
‘Creo que atender nuestros argumentos y demandas es conveniente por razones políticas, institucionales e históricas. No hace falta que insista en el riesgo de desafección si los ciudadanos de Catalunya no sienten que el Estado y, en su conjunto, la política española atiende, comprende y apuesta por hacer frente a las necesidades de Catalunya. […] Si España deja de interesar y convenir a todos, no será de todos. Esa es la cuestión y ése es el riesgo. Es tan claro como el agua que nos falta’.
Montilla recurre a la ‘incomprensión anticatalana’ para concluir:
‘La decepción por tanta incomprensión anticatalana es una tentación, pero nuestra responsabilidad es convencer de la utilidad, conveniencia y urgencia de resolver la financiación de Catalunya. Nos la jugamos todos. Catalunya puede negociar, sí; pero ya no puede esperar más. Y, sobre todo, no puede aceptar que se le diga que “Ara no toca”‘.
Cataluña “está en apuros” desde el punto de vista económico
Por otra parte, en una entrevista emitida este viernes en la cadena Cuatro, el presidente de la Generalidad ha insistido en que es “justo, necesario e imprescindible” una nueva financiación para Cataluña, que en la actualidad recibe un “trato injusto” y “está en apuros” desde el punto de vista económico. Y ha añadido que “en parte, el Estado tiene superávit porque nosotros tenemos ese déficit”.
Montilla ha manifestado que “los catatalanes no tienen menos derechos que otros ciudadanos del conjunto de España” y ha defendido la bilateralidad en la relación de la Generalidad con el Estado.
En cuanto al trasvase del Ebro a Barcelona, que Iñaki Gabilondo ha rebautizado como “trasfusión”, Montilla ha vuelto a insistir en que “no es un trasvase”, puesto que de haberlo sido, él “se hubiera opuesto”.
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