Opinión

A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César

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Tono
Miércoles, 9 de julio de 2008 | 17:23

A lo largo de los años, la máxima que titula este artículo ha sido citada y recitada en miles de ocasiones. Y es que la brutal sencillez con la que golpea a quien la escucha es simplemente arrolladora. A cada cual lo suyo, que dirían hoy en día. Es clara, tiene fuerza y no da lugar a malentendidos. Aún así, parece que no todos lo tenemos tan claro. Porque, al final, ¿qué es de Dios y qué es del César?.

Vamos a ver un ejemplo. Leo la prensa de hace unos días y veo que la SGAE ha conseguido mantener el canon digital que grava los CDs y DVDs vírgenes. Desconozco si hay más motivos con los que defienden esta medida, pero mucho me temo que el principal es el supuesto de que todo el que compra uno de estos productos lo hace para piratear música, películas, programas informáticos o lo que se precie. Por tanto, bajo el punto de vista de la SGAE, pecadores todos.

No voy a negar que probablemente anden en lo cierto al decir que la mayoría de dichos CDs o DVDs se utilizan con fines no precisamente limpios, si se me permite considerar que la copia de discos o películas no es limpia, lo que daría lugar a muchas más palabras. A lo mejor incluso es más de lo que creemos y el 100% de los que compramos soportes para copias lo hacemos con la idea de piratear, pecando como villanos sin alma.

En cualquier caso, dudo que la SGAE haya podido comprobar si es ese o no el caso. Por lo menos hasta donde yo recuerdo, nadie me ha preguntado nunca para qué utilizo los CDs. Por si las moscas, quede escrito que es para archivar las miles de fotografías que disparo cada año.

Por supuesto, en caso que la SGAE, o quién quiera que sea la persona apropiada para ello, quiera iniciar una investigación sobre el uso que le doy a los CDs que compro, sepan que contarán con mi más sincera colaboración. Probablemente, en caso de que se me haya colado alguna canción, me lleve una sanción económica por vulnerar el derecho del autor a percibir el fruto de su trabajo. Y con ello, el derecho de la SGAE de morder dicho fruto con una inmisericorde comisión. Pero en fin, que si así tiene que ser, que así sea. Al César lo que es del César.

Me he permitido acercarme a Wikipedia para buscar algo de información que copio a continuación (¡espero que Wikipedia no escriba pidiendo los derechos correspondientes!):

‘El principio de inocencia o presunción de inocencia es un principio jurídico penal que establece la inocencia de la persona como regla. Solamente a través de un proceso o juicio en el que se demuestre la culpabilidad de la persona, podrá el Estado aplicarle una pena o sanción. La contracara de la presunción de inocencia son las medidas precautorias como la prisión preventiva. En el derecho penal moderno solamente se admiten medidas precautorias cuando hay riesgo de fuga o peligro cierto de que la persona afecte la investigación del hecho de forma indebida.’

Según dicho principio, parece que la regla es que somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario, lo que vendría a decir que si nadie demuestra nuestra culpabilidad, no hay derecho legal a sancionarnos de ninguna manera. Además de ello, el Estado será el que aplique una pena o sanción y no, hasta donde se puede leer, la SGAE. Pero cuidado, que la definición también dice que existen medidas precautorias como la prisión preventiva (!) cuando haya riesgo de fuga o peligro de que afectemos a una posible investigación de manera indebida.

Imagino, señores de la SGAE, que la segunda parte de lo que arriba se lee es lo que les lleva a incluir un canon sancionador al común de los mortales. Al final, ¿qué somos sino delincuentes peligrosísimos dispuestos a dejar nuestro país e iniciar una huida por evitar el pago de un CD?

Desde luego, hay ocasiones en las que incluso al menos creyente de los no creyentes le gustaría que hubiera un Dios cobrando lo que es suyo… Más de uno ya estaría corriendo.

1 comentario en “A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César”

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  1. Fran - Viernes, 11 de julio de 2008 a las 00:07

    Si no agachamos la cabeza y pagamos con resignación nuestro correspondiente canon caerá sobre nuestras conciencias, secula seculorum, que Ramoncín tenga que buscar un trabajo, madrugando y esas cosas, después de “treinta años en la música” (Ramoncín otrora el rey del pollo frito dixit)

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