Ferran Barenblit, director -los últimos cinco años- del Centro de Arte Santa Mónica de Barcelona (CASM) , ha dimitido ante el indefinido traslado del centro, mientras la sede de las Ramblas se abre a las ciencias y la comunicación, poco después de que el consejero de Cultura, Joan Manuel Tresserras, afirmase que no había “víctimas en este proceso”.

Este suceso se une a una serie de capítulos que están dañando la imagen del CASM y que empezaron a principios de año, cuando Tresserras manifestó su voluntad de “reorientar la actividad del centro”, que depende de la Generalidad de Cataluña.

En los últimos meses, tal y como ha publicado El Mundo, han proliferado los rumores que sentenciaban el CASM al cierre. Sin embargo, parece que no va a desaparecer, pero tendrá que abandonar su sede privilegiada en el número 7 de las Ramblas para trasladarse a un edificio que aún se está buscando.

En su lugar, se creará un nuevo centro de arte, ciencia y comunicación que será una realidad en 2009.