Lluís Foix, periodista, el 18 de julio de 2008 en La Vanguardia:

‘Es difícil calcular el daño causado por las declaraciones de Felip Puig. No me refiero a su propio partido sino a Catalunya en su conjunto, país bilingüe, en el que muy pocos hablan y escriben con niveles de excelencia las dos lenguas.

Se puede estar de acuerdo o discrepar con José Montilla desde el punto de vista político. Pero culparle de deficiencias cuando se expresa en catalán es una injusticia y un error. Los méritos del presidente Montilla, llegado de Córdoba a los 17 años, son suyos al esforzarse para hablar una lengua que desconocía.

Pero también son méritos de la sociedad catalana que ha demostrado un nivel muy alto de integración al aceptar y reconocer como catalanes a los que lo han querido serlo, incluso aquellos que sin hablarlo lo entienden y no tienen problemas en este punto.

Sin el compromiso de los socialistas catalanes, que cosechan la mayoría de votos en las zonas donde se habla más castellano que catalán, no habría sido posible la ley de inmersión lingüística, una iniciativa de los gobiernos de Pujol que evitó que la comunidad catalana se dividiera por razón de la lengua’.