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‘El nuevo Estatut, como se irá viendo conforme se desarrolle, será un foco de desorientación para quien lo deba interpretar y aplicar. Sólo una sentencia clara del Tribunal Constitucional, que vaya al fondo de los problemas, puede poner remedio al desaguisado’

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Redacción
Jueves, 24 de julio de 2008 | 17:53

Francesc de Carreras, catedrático de Derecho Constitucional de la UAB, el 24 de julio de 2008 en La Vanguardia:

‘[…] La vana pretensión por parte del Govern de la Generalitat del cumplimiento de las cláusulas financieras del Estatut de Catalunya proviene de la mala técnica jurídica que esta norma emplea en este caso y, desgraciadamente, en otros muchos más, al incurrir en continuas ambigüedades y contradicciones. El nuevo Estatut, como se irá viendo conforme se desarrolle, será un foco de desorientación para quien lo deba interpretar y aplicar. Sólo una sentencia clara del Tribunal Constitucional, que vaya al fondo de los problemas, puede poner remedio al desaguisado.

[…] Como es sabido, y aceptado por todos, un Estatuto es una norma de rango inferior a la Constitución y, por tanto, al estar sus preceptos subordinados a esta, en caso de aparente contradicción, deben ser interpretados conforme a la norma superior. Pues bien, el artículo 156.3 de la Constitución establece que una ley orgánica estatal regulará la financiación de las comunidades autónomas. Por tanto, sólo en el marco de esta ley – denominada Lofca- podrán las comunidades autónomas tener competencias en la materia y cualquiera de sus leyes, o de otras leyes estatales, deberá aprobarse en el marco que ella establece.

[…] Desde la perspectiva actual, se hace evidente que cláusulas financieras que afecten al Estado o a las demás comunidades autónomas no deben ser incluidas en los estatutos.

Sin embargo, las cosas fueron a peor: el Estatuto catalán quiso incluir un sistema de financiación propio, acordado bilateralmente con el Gobierno y vinculante para el Estado, prescindiendo de la Lofca y del parecer de las demás comunidades autónomas. Las demás comunidades autónomas debían adaptarse, en su caso, al Estatut de Catalunya.

Así, la Generalitat de Catalunya decidía, en cierta manera, la financiación del resto de las comunidades y, además, a fecha fija: el 9 de agosto del 2008. Naturalmente esto es un disparate colosal de imposible cumplimiento. El ministro Solbes lo expuso anteayer de forma irónica pero contundente al decir que para el Govern de la Generalitat “la bilateralidad consiste en que se haga bilateralmente el acuerdo con ellos y se imponga a los demás”. “Tema que a mí me parece de difícil aplicación”, concluyó. Sólo un reparo: fue su partido quien aprobó el Estatut. Así pues, a lo hecho, pecho.

Montilla dijo el domingo que prefería Catalunya al PSOE. Frase memorable, que supone una inflexión notable en el PSC. Ante el lío creado con el Estatut y la financiación, podría hacer otra frase diciendo que antepone la inteligencia y la sensatez a Catalunya y al PSOE. Así arreglaría las cosas en lugar de complicarlas. Las pretensiones imposibles sólo conducen a la melancolía’.

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