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‘Las negociaciones para el establecimiento de un nuevo sistema de financiación autonómica no deberían preocuparnos demasiado a los ciudadanos. Gane quien gane, nosotros salimos perdiendo’

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Redacción
Domingo, 24 de agosto de 2008 | 18:25

Pablo Molina, columnista de Libertad Digital, el 24 de agosto de 2008:

‘Las negociaciones para el establecimiento de un nuevo sistema de financiación autonómica no deberían preocuparnos demasiado a los ciudadanos. Gane quien gane, nosotros salimos perdiendo. Conviene aclararlo por si algún piadoso contribuyente piensa que el dinero que las autonomías van a obtener cuando finalmente se ponga en marcha el invento, superado el chantaje del PSC, va a repercutir positivamente en algún aspecto de su vida privada.

El estado de las autonomías es el mayor fracaso, y el más siniestro, de la Gloriosa Transición Española. So capa de proporcionar un amable encaje constitucional a las regiones que exigían el reconocimiento de su carácter nacional, el famoso “café para todos” ha convertido España en una federación de diecisiete republiquitas que compiten entre ellas para ver quién sangra con más éxito la caja nacional. La clase política que dirige estos diecisiete virreinatos tiene, además, que justificar los enormes sueldos que detraen del esfuerzo de todos, inventando continuos problemas y agravios territoriales a los que dar respuesta en aras de la dignidad local. La persecución de la lengua común en algunos territorios o la pelea por la distribución de los recursos hídricos nacionales son ejemplos que hablan por sí solos del desastre autonómico y de sus efectos perversos sobre los ciudadanos, que se ven privados de derechos elementales a mayor gloria de la clase política autonómica.

Sumen los diputados de todos los parlamentos autonómicos, los consejeros o “ministrillos” a una media de doce por autonomía, más el resto de altos cargos ocupados en defender la dignidad y los derechos históricos de sus territorios, y verán que tenemos a más de dos mil señores y señoras cuya única preocupación es exacerbar el elemento identitario de su terruño para justificar sueldos, dietas, secretarias y coche oficial.

[…] cuando escucho a los políticos de todos los partidos cantar alabanzas a nuestro sistema autonómico como una de las grandes conquistas de la modernidad no puedo estar más de acuerdo. En lo que a su vida privada se refiere, no cabe duda de que las autonomías han sido un éxito esplendoroso.’

2 Comments en “‘Las negociaciones para el establecimiento de un nuevo sistema de financiación autonómica no deberían preocuparnos demasiado a los ciudadanos. Gane quien gane, nosotros salimos perdiendo’”

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  1. cariño mio - Domingo, 24 de agosto de 2008 a las 20:34

    Y los “periodistas” como Pablo Molina, que se ganan la vida criticando lo criticable y lo no criticable.
    Pero es así este Pablo. Un aliento de esperanza para los memos…

  2. beni - Miércoles, 27 de agosto de 2008 a las 12:06

    Hemos necesitado veinte años, para que alguien empiece a decir lo obvio.

    Creo que el análisis del Sr. Molina se ajusta a la realidad certeramente.

    Salvo una precisión. El número de personas que directamente e indirectamente viven de las autonomías (solo cargos políticos, asesores, medios de comunicación, asociaciones, etc) en toda España no son solo 2000 personas, sino muchísimas más. Ese es el gran problema y por eso será imposible ir hacia un sistema más racional y rentable.

    Lo que se dice: son demasiados los que viven de esto, para que dejen la bicoca.

    En el fondo es lo del dicho: pesetas, pesetas, que lo demás son puñetas.

    Y no hay que darle más vueltas, ni disfrazarlo con otras historias.

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