Miquel SellarèsTribuna.cat advirtió en su editorial del pasado viernes, en referencia a los organizadores de la manifestación de este domingo contra la inmersión lingüística obligatoria, que ‘aunque no hay que dar demasiada importancia a estos hechos y maniobras minoritarias, hay que estar atentos para dar una respuesta contundente si hiciese falta‘.

El editorial afirma: ‘Todavía hay en nuestra sociedad algunos elementos más perjudiciales: algunos sectores marginales y algunos personajes estrambóticos, supuestamente intelectuales, que padecen una enfermedad que le imprime un auto-odio hacia su sociedad, su lengua, su cultura y su nación, a la que nunca han aceptado. Estos profesan un nacionalismo que no tiene necesidad de denominarse así. Son simplemente ultranacionalistas españoles y utilizan esto para ser algo en una sociedad en la cual sin ello simplemente serían personajes anónimos. De esta forma consiguen que las estructuras del Estado y amplios sectores de los medios de comunicación se hagan eco de sus actividades sectarias‘.

Y añade: ‘Estos personajes del auto-odio esta semana han intentado llevar a cabo una manifestación contra uno de los ejes vitales de nuestra construcción nacional: La inmersión lingüística, herramienta fundamental de la escuela catalana solidaria para sacar adelante una enseñanza que evita la fractura social. Aunque no hay que dar demasiada importancia a estos hechos y maniobras minoritarias, hay que estar atentos para dar una respuesta contundente si hiciese falta. Cataluña y el resto de la nación catalana tiene muchos enemigos externos pero los peores son aquellos internos que ejercen un auto-odio enfermizo‘.

Detrás de este diario digital está su ex director, Miquel Sellarès, fundador de Convergència y de la Asamblea de Cataluña, que en la actualidad preside el Centre d’Estudis Estratègics de Catalunya y dirige la revista Debat Nacionalista, entidades que comparten sede con Tribuna.cat, que actualmente dirige su hija, Mònica Sellarès (y que son generosamente subvencionadas por la Generalidad, a través de la asociación L’Opinió Catalana).

Las advertencias del editorial, ‘dar una respuesta contundente si hiciese falta’, cobran especial relevancia si se tiene en cuenta de dónde provienen: Sellarès tuvo que dimitir como secretario de Comunicación de la Generalidad durante el primer tripartito, en 2004, por ser el responsable del escándalo de los informes secretos para controlar los medios de comunicación en Cataluña, y reconoce en un libro de inminente publicación que durante su mandato como director general de Seguridad Ciudadana de la Generalidad, en 1983, ordenó a los Mossos d’Esquadra espiar al entonces gobernador civil de Barcelona, Ferrán Cardenal, afirmando: ‘Me siento especialmente orgulloso de que Cardenal mirase a su espalda cuando salía de algún lugar’.