Josep Antoni Duran i Lleida, presidente del Comité de Gobierno de Unió Democràtica de Catalunya, el 4 de octubre de 2008 en El Punt:

‘La muerte del obispo Joan Carrera ha dejado, tanto a la Iglesia como a Cataluña, una sensación de orfandad. Por su calidad humana e intelectual, por la profundidad de sus valores, por su ejemplo, no hay duda de que se ha ido una de las personas más destacadas de nuestro tiempo. Cataluña ha perdido un pastor de un carisma y de un compromiso excepcionales, y le echaremos de menos.

[…] Ha sido toda una vida de fe, de humanismo, de trabajo a favor del prójimo, vivida siempre desde la máxima sencillez, desde la mayor humildad y hombría de bien. Unió Democràtica, recientemente, le había otorgado el galardón más preciado, la medalla Carrasco i Formiguera, en reconocimiento de toda una vida al servicio del país y de los valores del humanismo. Al aceptarla, el obispo Carrera también nos honró a nosotros. En el cielo esté’.