Cuentan, dicen, hablan. ¿Qué pasaría si el marido de una diputada autonómica del PP -díscola ella donde las haya; muy díscola- fuera el abogado, uno de ellos, de un tal Mikimoto, alias Miquel Calzada? ¿Qué pasaría si la mujer de un líder parlamentario, autonómico, claro, muy popular él, fuera traductora en el indigesto Consejo del Audiovisual de Cataluña? Son solo suposiciones, claro. Simples y meras suposiciones de alcoba ¿vacía?