Cataluña
Un becario de Boston, nuevo ‘embajador’ de la Generalidad en Nueva York
El responsable de la cuarta delegación de la Generalidad en el extranjero, que se inaugurará oficialmente el próximo enero, será Andrew S. Davis, nacido en Boston (Estados Unidos) hace 35 años y ha sido becado por el Instituto Ramon Llull para realizar ‘estudios catalanes’ en la London School of Economics.
Según ha informado este miércoles Abc, Davis se ha especializado en ‘política territorial’, tal y como se presenta él mismo, entendido como el ‘estudio del nacionalismo en estados plurinacionales, centrado en los casos de Escocia y Cataluña’.
Entre los estudios que ha publicado destacan ‘Elecciones de 2003 en Cataluña: los efectos de la mayoría absoluta del PP en las elecciones autonómicas‘ o ‘Entendiendo la asimetría: una mirada a la educación y la inmigración en Cataluña’. Davis habla catalán, además de castellano y francés, junto al inglés, su idioma materno.
Un auténtico embajador
El cargo de delegado de la Generalidad en Estados Unidos está asimilado a la categoría de Director General de la administración autonómica catalana, con un sueldo base de 83.000 euros anuales. Entre sus responsabilades deberá coordinar las entidades dependientes de la Generalidad en ese territorio, tales como el propio Insituto Ramon Llull o las agencias comerciales del Copca y el Cidem, y ejercer de representante oficial del Gobierno autonómico de Cataluña ante la ONU, y los gobiernos estatales y regionales de Estados Unidos y Canadá.
Las próximas embajadas que el departamento de Carod-Rovira tiene previsto abrir son las de México y Argentina, mientras ya están en funcionamiento las de Francia, Alemania y Reino Unido.
4 comentarios en “Un becario de Boston, nuevo ‘embajador’ de la Generalidad en Nueva York”
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Vamos, que escogen a alguien que representa a la ciudadanía y no a los políticos… vaya pandilla de vividores a costa del erario público.
La beca de la Ramon Llull solo la disfruto este fulano, parece que la crearon exprofeso.
Este, como la protagonista de la película de Woody Allen, ha hecho un master en “Catalan Identity”. No se lo reprocho. Davis, un pelagatos que no tenía donde caerse muerto, descubrió un día que había una serie de papanatas en un rincón del Mediterráneo dispuestos a costearle sus estudios en la LSE y, de rebote, una estancia en New York by the face. (Al catalanismo nada le gusta más que recibir parabienes de gente que habla en inglés. En esto se muestra su tremendo complejo de inferioridad.)
Davis es el listo, los bobos son los que le pagan, o sea, los contribuyentes, o sea nosotros.
Mientras los catalanes no entendamos que el futuro del país pasa por sus empresas y no por sus pseudoembajadores, no iremos a ningún lado. Pero, ¿qué se puede esperar del hermano del embajador de Catalunya en París? Un tipo que ni sabe cómo leer un balance ni qué es una cuenta de resultados ni conoce remotamente cuáles son las necesidades de la economía del país real (no del imaginario) que tanto dice amar.
Mr. Davis, ¡¡aprovéchese de esta oportunidad ahora que puede!!
Déle las gracias a los españoles que son de quien cobra Vd.
Y, luego, haga como con los “kleenex” … ¡¡Viva del cuento!!