Iu Forn, periodista, el 3 de diciembre de 2008 en el diario Avui:

‘En los países normales la policía son los buenos y los chorizos son los malos. Y la policía, persiguiendo malos, a veces la caga. Pero como vivimos en un Estado de derecho, si resulta que la policía persigue una peligrosa banda de atracadores asesinos, se equivoca de persona y resulta que, por error, detiene a un ciudadano inocente y le mete dos collejas, este ciudadano tiene unos derechos. Los ejerce, la justicia depura responsabilidades y aquí se ha acabado el tema. Eso sí, con transparencia.

Lo que no puede ser es que los Mossos, en una operación parece que de gran riesgo, se equivoquen de persona y acaben condenados a seis años por torturas (cuidado: una paliza [un gec d’hòsties] no son torturas) sin que la opinión pública hayamos sabido ni cuándo hicieron el juicio, ni cuáles eran las acusaciones exactas, ni cuáles fueron las circunstancias en las que se produjeron los hechos. Y lo que, sobre todo, todavía puede ser menos es que el jefe político de la policía abandone a su gente. Esto en un país normal no pasa’.