Víctor Alexandre, periodista y escritor, en una entrevista realizada por Núria Cadenas (condenada a 6 años de cárcel por su participación en un atentado fallido de Terra Lliure) y publicada en la revista Lluita el 15 de diciembre de 2008:

“[…] La lengua en TV3 ha llegado a unos niveles de degradación inadmisibles en una emisora pública, pero esta es solo una parte del problema. La otra parte es que ya han convertido TV3 en una emisora bilingüe. Era un viejo objetivo del PSC-PSOE y ya lo han hecho realidad. Pero lo han hecho sibilinamente. En vez de emitir un 50% de la programación en español, introducen el español en la mayoría de programas como una cosa natural. Esto hace que sea totalmente imposible ver TV3 sin saber español.

[…] TV3 es el instrumento españolizador más poderoso de Cataluña. Mucha gente no se da cuenta, porque TV3 españoliza en catalán. Oyen hablar catalán y bajan la guardia, y entonces es cuando el mensaje hecho de palabras y de frases de apariencia inocente nos manipula el cerebro hasta hacernos encontrar normales cosas que no lo son nada. No es normal que después de una noticia sobre Lérida y de otra sobre Málaga, y justo antes de una tercera sobre Roma, el presentador del Telenoticias nos diga que salimos al exterior. En el exterior ya estábamos, porque Málaga no es el interior de los catalanes.

[…] Se han propuesto convertir Catalunya Ràdio en una emisora meramente testimonial y tan bilingüe como TV3. Tienen una programación netamente hispanocéntrica y, además, dentro de la emisora hay un régimen de terror. Los independentistas que trabajan en ella no se atreven a pronunciarse por miedo a la marginación laboral. Esto solo pasa en las dictaduras, ¿verdad?. Tal vez es que ya vivimos en una dictadura.

[…] Saben que los dirigentes de ERC han dimitido de sus ideales y han convertido el partido en la oficina de propaganda del PSC. El PSC ordena y ERC obedece.

[…] El PSC menosprecia todo lo que tiene que ver con la catalanidad, lo considera cutre, provinciano… Y es que sabe que sus votantes no están precisamente entre las asociaciones sardanistas, los castellers o las agrupaciones excursionistas, sino entre la gente que quiere sentirse en Cataluña como si viviese en España.

[…] El único espacio todavía mínimamente libre es Internet. El resto está todo controlado por aquellos que trabajan para que nada cambie. Yo, por ejemplo, soy un escritor que tiene las puertas cerradas en la prensa escrita del país. Los gestionadores del miedo me ven demasiado libre e insumiso para su gusto”.