Culo al Viento

Terrícolas

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Juan Abreu
Lunes, 16 de febrero de 2009 | 10:25

Existe un impulso que nos aleja de la caverna. Gracias a él hemos enviado artefactos mecánicos a Marte, creado internet, escrito la Ilíada y pintado La ronda nocturna.

Existe un impulso que nos regresa a la caverna, a él debemos cruentas guerras, sofisticados salvajismos, estupideces sin fin, el fascismo, el nazismo y el stalinismo entre otros horrores.

A este segundo impulso que nos regresa a las cavernas podríamos denominarlo nacionalismo. El nacionalismo está siempre al fondo de lo peor de nosotros. La Patria como cueva y como lugar en el que lanzar gritos guturales con los que ahuyentar nuestro temor a lo diferente, al mundo exterior.

El nacionalismo es un impulso primario y castrador. Nos regresa al temor a la oscuridad y al miedo al mundo.

Una danza nacional es una danza igual que otra cualquiera, un traje nacional es un traje igual que otro cualquiera, una barretina o una txapela no son más que gorras, un himno patrio no es más que una cancioncita demagógica y espantosa, una bandera no es más que un trapo peligroso tras el cual se cobija la escoria de la humanidad.

Estas son realidades tan evidentes como ignoradas.

Miro a mí alrededor y veo florecer el impulso que nos lleva otra vez a las cavernas. La tribu catalana, la tribu gallega, la tribu vasca, la tribu española todas dirigiéndose en medio de grotescos clamores a sus respectivas cavernas. ¿Por qué? Escapa a toda lógica y a todo sentido común. Pero es lo que está sucediendo.

No necesitamos más naciones, necesitamos menos naciones. Diluirnos en Europa primero y después en el planeta.

Convertirnos en terrícolas.

Ahí están pues las dos opciones. O seguimos alejándonos de la caverna lo que tarde o temprano nos convertirá en terrícolas, en seres superiores y planetarios. O regresamos a la caverna mediante el impulso cavernario-nacionalista, lo que nos conducirá irremediablemente al desastre.

No soy optimista respecto a los seres humanos, así que veo el futuro con ánimo desesperanzado. Un futuro cavernario, lleno de cánticos guturales de tribus comandadas por facinerosos parapetados detrás de banderas, lenguas, danzas autóctonas y otras supercherías.

Ya lo dijo el viejo Einstein, “la estupidez humana es infinita”.

Juan Abreu es escritor y autor del blog Emanaciones.

3 Comments en “Terrícolas”

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  1. Egarense - Lunes, 16 de febrero de 2009 a las 16:41

    Els nacionalismes regionalistes han fet que la part més tronada i abjecta del caràcter espanyol remunti a la superfície, un cop més. De res no ha servit una guerra i 40 anys de dictadura: el temperament irredentista i dictatorial de l´ànima espanyola sempre torna, però aquesta vegada mudat de localisme agreujat de victimisme anti-espanyol. En nom de la Nació i de la Llengua, que són les noves divinitats de substitució del catolicisme, es poden perpetrar tot tipus de crueltats i exercir les més variades formes de violència.

    Això a Espanya, no és nou. Abans duia el nom de Carlisme i volia ser per a tota Espanya. Ara, però, rep el nom de Nacionalisme i s´aplica individualment a cada regió: CiU, ERC, Cha, BNG, Tierra Comunera, Partido Andalucista i ben segur que m´en deixo molts…

  2. MGA - Jueves, 19 de febrero de 2009 a las 10:03

    Bueno, sí. Pero el ser humano es gregario y necesita sentirse partícipe de un grupo.

    El problema viene cuando ser de un grupo lleva a posturas hegemonistas, imposiciones, racismo, imperialismo, etc..

  3. J.V.M. - Viernes, 20 de febrero de 2009 a las 16:33

    Que suerte ser botiflero-castellano-español esa raza es perfecta. Los demás somos los malos. Viva el perejil de Valladolid.

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