Ferran Mascarell, historiador, ex consejero de Cultura de la Generalidad (PSC), el 30 de junio de 2009 en Avui:

‘Muchos de los votantes, simpatizantes y dirigentes del socialismo catalán sabemos que una época se está acabando. Sabemos que los principios de relación con el PSOE que han marcado la Transición están absolutamente desautorizados. Sabemos que el debate sobre la financiación ha dejado definitivamente tocadas las -ya por sí mismas desconfiadas- relaciones entre el presidente Montilla y el presidente Zapatero.

[…] El debate de la financiación -sea cual sea su desenlace- ha expresado que la mayoría de los dirigentes del socialismo español han retrocedido a una idea anacrónica sobre España heredera de la tradición más arcaica del socialismo españolista. España es una sola nación y ha de ser integral -decían los viejos socialistas hispánicos republicanos-. Al proletariado le convenía -aseguraban- una España unida y solidaria que limitase la preeminencia de los poderosos.

[…] El tono del debate sobre la financiación -sea cual sea el desenlace- expresa alguna cosa más que la tradicional prepotencia central o un brote de sadismo contra la insubordinación catalana. En la calle Nicaragua y en la plaza de San Jaime saben que el pacto de la Transición está fundido. Sabemos que la España plural es pura retórica. Sabemos que en Madrid no hay aliados, porque defienden intereses radicalmente diferentes.

[…] Los dirigentes catalanes saben que el socialismo hispánico se ha adentrado en un sendero que ya es inaceptable para los catalanes.

[…] Los dirigentes socialistas saben que este esquema está necrótico. Saben que los dirigentes estatales están jugando una partida diferente. Se saben solos. Notan que a los dirigentes federales los querrían en galeras. Sabemos que están en una encrucijada decisiva. Sabemos que un error ahora les puede liquidar. Sabemos que por primera vez en treinta años el pueblo catalán está harto y está cambiando el rumbo.

[…] Si los dirigentes socialistas quieren seguir gobernando a los catalanes, han de renovar profundamente su discurso respecto al Estado. Tendrá que ser menos acomplejado en términos de soberanía; si Cataluña es una nación, hará falta hacerlo notar. Tendrá que ser más preciso en términos estatales; si el PSC tiene un discurso propio sobre una hipotética España plurinacional, hace falta darlo a cononcer y lucharlo’.