La Miranda

La Barcelona feliz

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Carina Mejías
Lunes, 7 de septiembre de 2009 | 09:15

En los últimos meses nuestra proyección exterior pierde enteros a la velocidad de la luz. Al margen de nuestras relaciones exteriores que nunca habían sido tan penosas, tener alojados corresponsales de diarios extranjeros empieza a resultar arriesgado.

En primavera, el diario The Economist nos dedicó un artículo titulado ‘Se acabó la fiesta’ en el que nos auguraba una larga recesión económica y una lenta recuperación, consecuencia del derroche de los últimos años. Hace pocos días el Financial Times alertaba del enorme coste que supone el loado Estado de las Autonomías en España y cuestionaba que podamos mantener el enorme crecimiento del sector público sin arruinar del todo nuestra hacienda.

Esta semana, el diario alemán Bild, se ha hecho eco de las pornográficas fotos de El País, sobradamente explicitas de cómo se ejerce la prostitución en la vía más turística de Barcelona, la ciudad que gobierna la izquierda desde hace ya un cuarto de siglo.

La publicación ha provocado tremendo escándalo y ha supuesto un duro golpe para el gobierno socialista pero un alivio para vecinos y comerciantes, que a la mañana siguiente se encontraron el barrio sitiado.

El alcalde Hereu está avergonzado y la responsable municipal del ramo anda cual plañidera solicitando la colaboración de las otras administraciones públicas, igual de incompetentes a la hora de erradicar tan lamentables e indignas prácticas.

Pero no piensen ni por un momento, que el golpe bajo del diario El País iba a quedar así. Para el marketing, aunque sea pura filfa, los socialistas son unos maestros.

Esta semana, El Periódico de Catalunya, -diario alineado a la izquierda- se ha hecho eco de una publicación de la revista Forbes, en la que un sondeo mundial, sitúa a Barcelona como una de las ciudades más felices del mundo y, para ilustrarlo, nada mejor que las celebraciones del triplete del Barça.

Lo que la revista no cuenta es cuan felices fueron los comerciantes de Canaletas que por tres veces consecutivas vieron destrozados sus negocios o lo que nos costó a los barceloneses reponer el mobiliario urbano que arrancaron los celebrantes de los éxitos culés.

Lo que la revista no detalla es lo felices que se sienten los turistas cuando los trileros de las Ramblas o los descuideros de la playa les sablean sus dineros, ni tampoco recoge lo felices que nos sentimos de que los indigentes descansen cómodamente en los cajeros.

Tampoco explica la felicidad de los barceloneses cuando nos topamos con el ciclista nudista o, cuando al pasear por la calle, te arrollan los usuarios del bicing o los patinadores. ¿Y lo felices que son los lateros haciendo su agosto en las calles del barrio de Gracia? y ¿Cómo la venta ambulante campa a sus anchas frente al museo de historia de la ciudad?

Barcelona es además de feliz, elegante, porque está permitido compartir local de moda o restaurante con un comensal que sin el menor decoro luce su torso y sus curvas sin camiseta.

Estoy segura que fue descuido de los encuestadores preguntar a los vecinos de Les Corts por el concierto de U2, cuyos ensayos y tocatas les tuvo una semana en vela, y que los vecinos del Ensanche están felices con el ruido y el tembleque de la tuneladora que hace ahora unos años dejó en la calle a cientos de vecinos del barrio del Carmelo.

Lo que la revista no cuenta es lo felices que somos los barceloneses al ser la ciudad referencia de los okupas y los antisistema y lo mucho que nos gusta que nos okupen nuestras casas y lo divertido y fácil que resulta desalojarlos.

Tampoco nos preguntaron a los barceloneses qué nos parece lo que nos gastamos en limpiar grafitis, seña de identidad de nuestra juventud más cívica.

¿Para qué? si somos felicísimos pagando los impuestos municipales y las multas más caras de España.

Barcelona es una ciudad feliz, pero los barceloneses, unos infelices ¡ya se lo digo yo!

Carina Mejías es diputada del PP en el Parlamento autonómico de Cataluña, también se la puede leer en su blog personal.

8 Comments en “La Barcelona feliz”

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  1. el secreto es el respeto - Lunes, 7 de septiembre de 2009 a las 14:09

    Desde luego me parece tan alucinante que una ciudad pueda ser feliz o que un país hable una lengua como que una farola tenga un orgasmo. Por favor, dejemos de convertir sondeos en titulares y mantengamos los atributos de las personas para las personas, que todo acaba usándose en beneficio propio.
    Para quién se dé por aludido.

  2. fanderubianes - Lunes, 7 de septiembre de 2009 a las 14:52

    El llenguatge humà és com és, no com voldriem que fos.

    Una de les seves caracteristiques és la metàfora, la simplificacio i els tripijocs semàntics.

    Per dir que a Barcelona hi ha un percentatge més alta que a d’altres ciutats de gent que se sent satisfeta amb la vida que porta, tot un rotllo, la gent diu que “Barcelona és més feliç que d’altres ciutat”.

    Els debats sobre la falta de coherència del llenguatge sempre son absurds.

    Per cert, la “rata cangur” ni és rata ni és cangur, encara ningú ho ha denunciat?

  3. Carlos - Lunes, 7 de septiembre de 2009 a las 16:16

    El alcalde no se pasea solo por Barcelona, sin escolta. El alcalde no ve a los 60 o 70 vendedores ambulantes que bloquean la entrada al Maremagnum desde la pasarela y que se enfrentan con violencia a los vigilantes de seguridad y policía.
    Tampoco le robarán la cartera ni verá a los guarros que se mean por las esquinas, ensucian la calle, etc, etc. Va en coche oficial y lleva escolta.
    Toda esta fauna se ríe de la policía y de los jueces y nos cuesta un dineral. Pero somos felices. Vamos, yo me parto el pecho, pero de vergüenza.

  4. DLM - Lunes, 7 de septiembre de 2009 a las 16:54

    Todo esto que aquí se denuncia, aún siendo importante para el Ciudadano normal que paga sus impuestos, no está dentro de las primeras posiciones en la lista de prioridades de quienes nos gobiernan desde hace tantos y tantos años.
    Sus prioridades son otras y no coinciden con lo que importa a la Ciudadania a la que antes hago referencia.

  5. Francesc - Martes, 8 de septiembre de 2009 a las 01:16

    El comentario de “lo “felices” (las comillas las pongo yo) que nos sentimos de que los indigentes descansen cómodamente en los cajeros” demuestra muy poca compasión hacia los habitantes de los cajeros.
    Lejos de humanizar, desnaturaliza a las personas que sufren la pobreza y la marginalidad, que están tocadas por el alcoholismo y enfermedades mentales muchas veces irreversibles y que no cuentan con el apoyo de los suyos.

    Con la misma intensidad que denuncia y se preocupa por la incomodidad de los ciudadanos que van a sacar dinero, se olvida y descuida de quien sufre el drama de la pobreza en propia carne debiendo refugiarse en un cajero, no por el gusto o comodidad del suelo, sino para salvaguardarse del frío en invierno.
    De verdad cree que los mendigos descansan cómodamente en los cajeros? Usted dormiría cómodamente? O más bien es la alternativa que les queda para evitar caer enfermos de frío? Me dirá que existen centros de acogida y camas para los mendigos que lo deseen. No se lo discutiré pero, primero, tengo mis dudas de que haya tantas camas como centenares (diría que miles) de personas que duermen en la calle y segundo, es un tema muy delicado que no se resuelve sólo con furgonetas/brigadas de funcionarios que vayan a su encuentro.

    Ciertamente a mi también me incomodan los mendigos en los cajeros, ¡a quien no! Pero no es menos cierto que me incomoda mucho más el pensar que hay personas que viven en la calle, que lo que supone para mí ir una calle más abajo a sacar el dinero.

    No es una actitud conformista la mía, debemos denunciar la realidad que nos encontramos todos los días, en los cajeros y donde sea.
    Pero creo que el enfoque que deberían hacer los políticos es a través de la mirada de los más indefensos, de los que más sufren.
    Me gustaría encontrar el mismo discurso que algunos sectores del PP promueven y que comparto al 100%, sobre quien defiende el derecho de los seres humanos que todavía no han nacido, los más indefensos de la sociedad. Zapatero?

    El día que nos preocupemos verdaderamente por los mendigos y las situaciones de exclusión, seguramente no tendrán la necesidad de dormir en el cajero.
    Y ahí radica la diferencia en el planteamiento: mientras usted pone el acento y la prioridad en el interés de unos, yo le propongo que reflexione y priorice el interés de los más débiles. El resultado final es el buscado por todos: que los mendigos tengan un techo donde dormir y los cajeros se encuentren libres y limpios cuando vayamos a sacar dinero. La forma de llegar que le propongo es desde luego más humana y responde mejor a una forma de actuar y a unos valores que nos dignifican como seres humanos.

    El Partido Popular no debería de tener miedo en cambiar las formas del discurso social y plantear políticas sociales desacomplejadas, siempre debidamente justificadas y sin caer en el paternalismo, con una clara vocación de servicio y atención a los más pobres.
    Esto no debería contradecir la idea central y eje sobre la que se fundamenta la política social del PP y con la que no puedo estar más de acuerdo: el empleo.

    Pero ay si se descuida de los más desprotegidos incluso en los mensajes! se seguirá proyectando una imagen antisocial del PP que sigue sin atraer a amplias capas de la población que todavía se mueven en la lógica simplista e inexacta del eje derechas-liberal, izquierdas-social, y esta supuesta superioridad moral que siempre se ha atribuido la izquierda en cuanto a temas sociales se refiere.
    Creo que este discurso debería superarse y demostrar que nuestro modelo social y económico permite compatibilizar un marco de libre mercado con políticas sociales.
    Pero para ello debe demostrarse, no sólo en discursos bonitos, sino sobretodo en los programas, las políticas, propuestas, iniciativas y demás ejemplos concretos.

  6. DLM - Martes, 8 de septiembre de 2009 a las 18:43

    Esta madrugada “ me he desayunado “ con la lectura de su extensa aportación al artículo de Carina Mejias y la impresión que he tenido al finalizar dicha lectura, es que su escrito contenía una crítica, quizás excesiva, por el redactado de un párrafo con tono entiendo que irónico y probablemente mejorable. Si en lugar de escribir….lo felices que nos sentimos de que los indigentes descansen cómodamente en los cajeros, hubiera dicho…..la sensación que sentimos al ver a los indigentes descansando en los cajeros…., muy probablemente, Vd. no hubiera sacado las conclusiones negativas que expresa en su mencionado escrito y hubiera fijado su atención en el contenido del artículo, que pretende con buen criterio, denunciar la RESPONSABILIDAD que tienen los dirigentes políticos “ de la Izquierda “ que llevan gobernando la ciudad de Barcelona desde hace ya muchos o más correcto seria decir DEMASIADOS años. Los ejemplos que refleja Carina Mejías son unos pocos de los muchos que se podrían mencionar y que perjudican no ya solo el prestigio, sino también la convivencia y la economía de nuestra Ciudad. Por todo ello, es por lo que me permito darle mi opinión sobre lo que considero una crítica excesiva. Pero no quiero quedarme únicamente en este aspecto que he mencionado. Quiero también comentarle mi opinión sobre las otras críticas que hace Vd. al Partido Popular en su conjunto y que se podrían resumir en el párrafo que cierra su comentario:

    Pero para ello debe demostrarse, no sólo en discursos bonitos, sino sobretodo en los programas, las políticas, propuestas, iniciativas y demás ejemplos concretos.

    Cualquiera podría sacar la conclusión, leyendo este párrafo, que el Partido Popular se limita a llevar adelante una política de bonitas frases sin contenido y creo que eso no se corresponde con la realidad, al menos con una realidad que se puede pesar y medir; me refiero al periodo en el que el Gobierno del Sr. Aznar llevó adelante unas políticas muy concretas, tanto desde el punto de vista económico como social. Me permito hacerle las siguientes precisiones:

    – Desde el punto de vista económico, se pasó en poco tiempo, de una situación en la que no se cumplía ninguno de los parámetros económicos exigibles para entrar en la EUROPA del Euro, a una situación que nos permitió cumplir todas las exigencias Europeas. España arrastraba un déficit galopante, un crecimiento de la economía nulo y una deuda externa terrible y eso lo solucionaron políticas económicas concretas y correctas.

    – Desde el punto de vista económico y SOCIAL, se invirtió la tendencia de destrucción de empleo a un periodo de creación de puestos de trabajo desconocido en nuestro periodo democrático.

    – Desde el punto de vista SOCIAL, se impidió la quiebra de la Seguridad Social y por otra parte, se aseguró por LEY el pago y la revalorización anual de la Pensiones.

    Estos son unos pocos ejemplos, que reflejan políticas ECONOMICAS y SOCIALES muy concretas y que llevó adelante el Partido Popular en unos momentos en los que, la Izquierda progresista de éste País, había llevado a España al borde del abismo. Por ello, no puedo estar de acuerdo con las críticas que Vd. Expone.

    Un atento saludo.

  7. DLM - Martes, 8 de septiembre de 2009 a las 18:45

    Nota: mi escrito anterior, hace referancia al de Francesc…….disculpen la omisión.

  8. Francesc - Martes, 8 de septiembre de 2009 a las 22:52

    DLM,

    La pobreza la tratamos como un fenómeno abstracto, deshumanizado y que nos incomoda, y así lo denuncia Carina en su artículo.
    Mi análisis va más allá y se centra en las personas que sufren la pobreza en su propia carne.
    Creo que debemos exigir a los políticos que su discurso y análisis, sobretodo en estos temas tan sensibles que atañen a las personas más indefensas, sea igualmente atrevido, vaya al fondo de la cuestión y no orille la realidad de la pobreza: el drama humano de los que la sufren.
    Nada de esto hay en el artículo de Carina. El redactado que propones “la sensación que sentimos (nosotros) cuando vemos…” no cambia el enfoque que critico: siguiendo la forma de tu propuesta, me pregunto sobre la “sensación que deben sentir” los mendigos cuando duermen en un cajero. Este es el enfoque que le propongo a Carina.

    Totalmente de acuerdo que la principal política social debe girar entorno a la generación de empleo (y no precisamente de funcionarios como están haciendo los gobiernos actualmente), y así lo constato en mi comentario.
    Tampoco critico la gestión en materia de la caja de la Seguridad Social para nuestras actuales y futuras pensiones.

    Pero el grupo de población al que me refiero, se sitúa fuera de la dinámica del mercado, son enfermos o con limitaciones mentales sin cobertura familiar y de difícil integración, que no responden a las medidas de dinamización del empleo. Tampoco cotizarán nunca. Son por tanto consumidores netos de recursos públicos: en términos económicos (que no sociales), el gasto dedicado en ellos no tiene retorno. Su problemática debe abordarse con otras medidas. No sólo las políticas de empleo y garantizar las pensiones de los que trabajamos son suficientes.

    Un cordial saludo

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