Sólo desde el dadaísmo puede entenderse lo de Arenys de Munt. Aquel movimiento pretendía desde el escarnio y el irracionalismo redescubrir la auténtica realidad, los secesionistas de Arenys con una ópera bufa han puesto de manifiesto la verdad a la que sirven muchos políticos y medios de comunicación catalanes.

Al parecer, el proceso hacia la independencia tiene su enésimo punto de partida en la consulta convocada por una asociación de cuatro gatos (reconocido por ellos mismos) en aquel municipio del Maresme. A esta asociación se le ha facilitado el padrón municipal y ha convocado en un local cedido (carecen de sede) a los mayores de dieciséis años a votar sobre una cuestión que, desde luego, no es menor: si son partidarios de que Cataluña asuma la independencia y se convierta en un nuevo estado de la Unión Europea.

La declaración de independencia tendría su repercusión en la vida de las personas y en las relaciones de Cataluña con el resto de España y el resto de la Unión Europea. En definitiva, no es una pregunta para tomársela a broma. Sin embargo, aquí hay gente que está dispuesta a hacer el mayor de los ridículos y poner en evidencia el sentido común de nuestras instituciones.

Por algunos se ha considerado ejemplar y cívico un proceso que la autoridad judicial redujo al espacio de lo privado; en el que votan todos los empadronados de más de dieciséis años, tengan o no derecho a voto; en el que sólo se dejó exhibir propaganda de los partidarios de la “in-de-pèn-den-cia”; en el que algunos de los enfervorizados partidarios de la secesión portaban pancartas con lemas tan educativos y pacíficos como “indepèndencia o mort” que adornaban con personajes encapuchados con metralletas en la mano; en el que se apedrea a los “marcianos” que acuden al lugar sagrado a expresar su disidencia; en el que el comité encargado de velar por la nitidez del proceso está íntegramente compuesto por partidarios de la opción independentista; en el que el alcalde del pueblo que ha recibido la orden judicial de no colaborar con la consulta saluda a los votantes, gestiona la cesión del local y besa la urna que contiene los votos cual reliquia, urna que guarda los votos anticipados y que fue custodiada en la casa de la tía de uno de los impulsores de la consulta.

Lo triste es que esta astracanada es avalada directamente por uno de los partidos que dirige la Generalidad y potenciada por el partido mas votado de Cataluña que, además, aspira a gobernar esta Comunidad Autónoma. Es más, consideran el esperpento un referente y prueba de ello es que invitan a otros municipios a hacer seguidismo del absurdo.

Estos partidos cuentan con representantes en el Gobierno autonómico y en el Parlamento de Cataluña que, en ocasiones, acuden a examinar procesos electorales como observadores internacionales. A partir de lo acontecido el domingo, 13 de septiembre ¿con qué autoridad moral acudirán a inspeccionar los procesos de otros países? En sus misiones comprueban la colocación de las urnas, su custodia, la situación y calidad de los anaqueles para garantizar el secreto del voto, las coacciones e intimidaciones partidistas, el reparto de propaganda en la entrada del colegio electoral; la injerencia directa de los activistas políticos en el momento de marcar el voto y la objetividad del tribunal electoral, entre otros aspectos.

Una mínima parte de las irregularidades cometidas en Arenys de Munt acarrearían la nulidad de cualquier consulta electoral en cualquier país democrático. Aquí, en Cataluña, en cambio, merecen la exaltación y el elogio de parte de sus políticos y de los medios de comunicación. ¡Y no se les cae la cara de vergüenza!

José Domingo es diputado del Grupo Mixto en el Parlamento autonómico de Cataluña, también se le puede leer en su blog personal.