La mayoría de lectores ya estarán al tanto de la batalla abierta entre Esperanza Aguirre y Mariano Rajoy por hacerse con el control de Caja Madrid. A raíz de esto, este lunes, el número 2 de Gallardón ilustraba muy bien a través de una entrevista lo que piensa de Aguirre (pura anécdota) y cuál es, según su parecer, la base de nuestro sistema.

Manda el partido

El periodista le dice a Manuel Cobo que Esperanza Aguirre considera que la dirección nacional del PP no puede decidir quién preside Caja Madrid (es decir, que lo que diga Rajoy, poco le importa). ¿Qué contesta Cobo?: “Quieren negar a mi partido, a la dirección nacional y a Rajoy cualquier opinión y criterio en este asunto. Pero la dirección nacional decide, repito, decide, entre otras muchas cosas, quién es la candidata a la presidencia de la Comunidad de Madrid, y decide, repito, entre otras muchas cosas, toda la lista a la Asamblea de Madrid. Como lo hace también con la lista al Ayuntamiento”.

¡Pocas veces lo habían dicho tan claro! Es la dirección nacional, no los afiliados del PP de Madrid, la que elige a la candidata a la presidencia de la Comunidad Autónoma; y por tanto, esta, se debe al partido. ¿Quién debe elegir al presidente de Caja Madrid? ¿El parlamento, donde están representados los ciudadanos, o la dirección nacional del Partido Popular? Y otra pregunta, ¿quién elegirá realmente al presidente de Caja Madrid, los parlamentarios, siguiendo criterios técnicos, o el aparato del PP de Madrid, el PSM e IU-CM?

Se ha descuajeringado la democracia…

Mientras tanto, en Cataluña, Montserrat Nebrera ha formalizado su salida del Partido Popular. “La dedocracia de la partitocracia ha descujeringado la democracia”, decía. Y así lo demuestra, una vez más, el affaire Caja Madrid. La dedocracia (la dirección nacional que elige quién es o no candidato a presidir una Comunidad Autónoma), de la partitocracia (las estructuras de los cuales elegirán al nuevo presidente de Caja Madrid), se ha cargado la esencia de la democracia.

Nebrera, Aguirre y Rajoy nos han ayudado a entender cuál es la base del sistema. La primera, enfrentándose a la estructura de su partido (en el que hay intereses, muchos de ellos económicos, incontrolables por una persona ajena a ello) y siendo apartada por haberlo intentado. La segunda, Aguirre, al señalar (¡con razón!) que no le corresponde a Rajoy (que no es diputado de la Asamblea de Madrid) decidir quién preside o no Caja Madrid. Y el tercero, por intentar controlar, del mismo modo que lo hará Aguirre, a unos parlamentarios que, en teoría, no han sido elegidos por él (aunque haya hecho la lista), sino que han sido votados por los ciudadanos.

Reformar el sistema electoral, con el objetivo de que la última palabra la tengan los votantes, o democratizar las estructuras de los partidos políticos, era uno de los objetivos de Montserrat Nebrera. No gustó. La apartaron, y, por coherencia, se fue… Pero ahora, ¿quién lo intentará?

Nacho Corredor es presidente de Deba-t y también se le puede leer en su blog personal.