El oasis catalán, tan anunciado durante el pujolismo y defendido durante el montillismo, era -como sabíamos algunos- mero espejismo. Los casos Millet-Palacio de la Música y Pretoria 2 deberían servir para que los cuatro o cinco catalanes que aún creían en aquel oasis -de paz, de libertad, de sinceridad…- se den de bruces con la realidad. Una realidad, por cierto, que también es la del 3% en sede parlamentaria. Convertida en 20% al cambio callejero.

Sin embargo, no pocos creemos que la sociedad -tal y como la entendíamos hasta ahora- en Cataluña murió con la anestesia marca Jordi Pujol. Apenas una decena de jóvenes radicales y antisistema se manifestaron a las puertas del Ayuntamiento de Santa Coloma de Gramanet con la idea clara de protestar la noche del martes, tras la detención del alcalde Bartomeu Muñoz, delfín de Manuela de Madre.

Horas antes, lo que algunos medios han calificado como protestas a las puertas del Consistorio del cinturón rojo no fueron otra cosa que curiosidad, curiosidad de viejos, como no podía ser de otra manera. Decenas, eso sí, de jubilados se concentraron frente al Ayuntamiento “para ver qué pasa” mientras registraban las instalaciones del edificio coloreado con Muñoz en su interior.

No se me extrañen cuando en 2011 vuelva a ganar el PSC en las municipales.

Ciaroel es el seudónimo de un periodista catalán.