Culo al Viento

¡Victoria! ¡Victoria!

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Juan Abreu
Miércoles, 18 de noviembre de 2009 | 23:31

Ayer hice una excepción y le puse la voz al televisor cuando salió la ministra de Defensa. Anunció la liberación del barco pesquero secuestrado. Que esa pobre mujer sea ministra de España lo dice casi todo sobre España, o al menos lo dice todo sobre el Gobierno de Zapatero. Dicen que Zapatero salió también con su característico aire bobalicón clamando victoria, pero eso ya era demasiado para mi estómago.

Pues ahí estoy mirando a la ministra que pone cara de novela de Falcones, es decir cara de pescado empanado y se niega a responder a las (tímidas) preguntas de la periodista del canal oficial (TVE). La periodista le da cuerda para que la ministra suelte un espeluznante rollo que apenas tiene que ver con lo que ha sucedido; que es esto: el Gobierno de España ha pagado un rescate de millones de dólares a una banda de criminales para que liberen a los pescadores que mantenían secuestrados. Después de recibir el pago, los delincuentes se repartieron el botín en cubierta y tranquilamente se largaron en sus respectivas lanchas hacia la costa, distante más de una milla. Todo esto bajo la atenta mirada de un operativo militar que no pudo liquidar, hundir o al menos apresar a ninguno de los bandidos. Supongo que se le habrá encasquillado el cañón al helicóptero. Ah, si, el helicóptero. Tratan de cubrir la chapuza con el cuento de un helicóptero que atacó pero falló y tampoco tuvo tiempo de volver a disparar mientras los criminales recorrían ¡más de una milla en lanchas!

Creen que somos idiotas. Y seguramente lo somos, los votamos.

Casi me ciega el abrigón verde que lleva la ministra que se ha contagiado con la otra ministra que siempre va disfrazada a la última moda. O eso piensa ella. Hago un esfuerzo y sigo la perorata de la ministra. No me puedo creer que lleve diez minutos hablando y la periodista todavía no le ha preguntado si han pagado un rescate.

Pasa el tiempo.

Al fin, se lo pregunta, cuando la novela de la ministra Chacón va por el capítulo veinte. La ministra como si no fuera con ella. Continúa la novela. Viene el capítulo donde se describe la alegría de la ministra y de todo el Gobierno y como todo ha sido manejado a la perfección y qué gran victoria hemos obtenido. ¡Viva España!, y nada de nada respecto al rescate que acaban de pagar y nada de nada sobre por qué no han apresado a los delincuentes cuando abandonaron el barco.

Fotos del barco escoltado por dos heroicos barcos de guerra.

Tra la la tra la la.

Trompetas.

Ni una sola foto de los secuestradores en la playa de fiesta festejando los millones de dólares que les acaba de entregar el Gobierno español. ¿De dónde sale ese dinero? ¿Por qué no pagaron antes ya que iban a pagar? ¿Por qué dejaron en ese infierno a los 36 marineros 47 días si iban a pagar?

No puedo quitar los ojos del abrigo verde de la ministra. Hago un esfuerzo y alzo la mirada hasta su cara de novela de Falcones. Pescado empanado.

Y allá en Somalia los criminales se aprestan a comprar mejores armas para secuestrar más y mejor a pescadores españoles con dinero del Gobierno español.

¡Victoria, victoria!

Juan Abreu es escritor y autor del blog Emanaciones.

2 Comments en “¡Victoria! ¡Victoria!”

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  1. S P Q R - Domingo, 22 de noviembre de 2009 a las 17:07

    ¿SEGUIRÁN VENDIENDO HUMO?

    En tanto que las divisiones internas enconan, despistan y desgarran al PP, disensiones socialistas como la bancaria refuerzan al PSOE y al Gobierno al multiplicar su presencia en los mapas de posicionamiento. El PSOE es radical y moderado, de orden y antisistema, quiere premiar a la banca y quiere castigarla, la entiende y no la entiende, despliega con ella toda la paciencia y al tiempo tal paciencia se ha agotado, está por nacionalizarla y por entregarse a ella cual frágil doncella dispuesta a dejar de serlo. El PSOE es Gobierno y oposición, guiña un ojo a Botín y otro a los destetados del crédito, lo que provoca en Rodríguez un parpadeo preocupante.
    Nada similar lograría el PP por mucha voluntad que le pusiera a la esquizofrenia bancaria. Una abismal diferencia en tragaderas separa a los dos grandes electorados españoles. Con el PSOE están los suyos (hemerotecas cantan) así roben y maten. Por el contrario, a un significativo segmento de votantes populares (digamos un 20 o 25%) no le gustan nada las bromitas y a la primara contradicción de sus representantes tuerce el gesto. Esta desventaja (que es en realidad una superioridad de la derecha se mire como se mire) indigna a don Mariano, impulsor de los congresos de maniquíes: está por la inmovilidad, sería un buen líder del sector de los congelados. Ni Findus ni La Sirena: Rajoy congela mejor. Te sirve unos grupos parlamentarios, nacionales, autonómicos y europeos, que ríete tú de los bacalaos de Islandia. Pero tal efecto glacial e inmovilizante se obtiene con los asalariados. No funciona con la militancia, propensa a agitarse hasta a darle un coletazo al gallego al modo de ese spot que castiga a los manirrotos. ¿Acaso no ha malgastado todo lo que sus siglas tuvieron de valioso?
    Con qué envidia mira el PP a la España progre, impertérrita ante toda incoherencia. Qué estupor al ver procesar al pueblo llano las contradictorias instrucciones del partido de sus entretelas:

    – ¿Banqueros? ¡A la cárcel con ellos!

    – Y eso que son unos sacrificados.
    
– No te digo… Se merecen un premio.
    
– Eso sí, nos están agotando la paciencia.
    
– Habría que entrar a saco en sus cajas fuertes y darle su dinero al pueblo.
    
– ¡Ahí, ahí! Pero sin dejar de sanear sus cuentas, pues sin ellos se cae el sistema.
    
– Son fundamentales, los bellacos.
    
– Son unos bribones, nuestros benefactores.

    ¿Quién entiende a esta tropa y qué nos van a presentar el próximo viernes en el Consejo de Ministros/as?

    El que avisa no es traidor y el PP debe estar preparando una respuesta, una alternativa que NOS SIRVA.

    Rajoy: ya no queda mucho tiempo ni muchas oportunidades. Aprovecha las que cada día te brinda la progresía con todos sus imperdonables errores como ellos harían -e hicieron- aquel triste 11 de septiembre. Aznar no lo ha podido olvidar ni el PP perdonar.

  2. S P Q R - Domingo, 22 de noviembre de 2009 a las 17:17

    ¿SIGUE EXISTIENDO EL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL?

    Nada que objetar a que Zapatero explote la división de la derecha o magnifique su falta de propuestas concretas (privilegio, por otra parte, de la oposición). Si en circunstancias normales las crisis económicas gasten más al Gobierno que a la oposición es porque, a diferencia de ésta, aquél no tiene manera de esconder medidas impopulares… salvo que el Gobierno sea tan irresponsable que deje de tomar las imprescindibles; o sea tan perverso que aplique medidas contraproducentes por su rendimiento electoral. Ambas salvedades adornan al Gobierno Zapatero.

    Mucho más preocupantes son aquellas conductas que afectan a la salud democrática de las instituciones. Es convicción asentada que en España la justicia es militante, que el ejecutivo maneja al judicial a través de mayorías en los órganos clave, que hay un uso espurio de la fiscalía, que se enerva o excita a jueces y fiscales según coyunturales conveniencias, que no se aplican sentencias firmes si incomodan al poder (central o autonómico), que la gestión de las prisiones está tiznada de política… Por no mencionar esa definitiva violación del espíritu de las leyes y del decoro institucional que consiste en montar una cacería con el juez, el ministro de Justicia, el fiscal y el jefe de la policía mientras se abate, con los venados, al partido de la oposición. Que nadie salga aquí con que no hay pruebas: están los hechos, la coincidencia en el tiempo, la oportunidad y están los resultados. En una democracia de verdad, el ministro sería cesado y el juez apartado y expedientado.

    En tal bastardización del Estado de Derecho hay que poner el foco, sin perder de vista que, una vez abiertas las diligencias de Garzón y sembrada la sospecha sobre unos nombres más o menos próximos al PP, las investigaciones deben proseguir, en otras manos, hasta el final. No otra cosa está diciendo Génova. Lo que no cabe es exigir al PP que se conforme con su situación de indefensión, pues es claro perjudicado. En cuanto a las filtraciones, son delictivas; los repetidos regalos a un juez, son investigables por presuntamente delictivos; y si hubo cita previa en la reunión de los escopeteros, será delito según el CGPJ.

    Que invoque pues Zapatero cuanto quiera el Prestige, por extemporáneo que resulte, y que despliegue a su antojo el PSOE su demagogia, por mucho que repugne ver cómo sirven en bandeja a un dictador extranjero la excusa para violar los derechos de Luis Herrero. Entra dentro de las reglas del juego aceptar debates borderline y discursos lamentables. Pero ojito con el marco institucional. Ahí no hay que pasarles ni una. Creo que el PP lo ha entendido. A la fuerza ahorcan.

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