Cataluña

La Generalidad rechaza la Red de Cines en Catalán propuesta por los exhibidores

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Redacción
Viernes, 11 de diciembre de 2009 | 08:15

Cine en catalán.

El secretario de Cultura de la Generalidad, Eduard Voltas, ha rechazado la oferta de los distribuidores y exhibidores de Cataluña que este jueves han presentado la Red de Cines en Catalán, una oferta permanente de 53 salas proyectando películas en catalán como alternativa a la Ley del Cine.

La Ley del Cine de Cataluña -que se aprobará a mediados de 2010- obligará a que, al menos, el 50% de todas las películas se emitan en catalán -con sanciones de hasta 75.000 euros por incumplirla-, mientras que los empresarios del sector han propuesto una Red que supondría ampliar la oferta en esta lengua del 3% actual al 8%.

Según Voltas, “esta propuesta no es seria, llega tarde y no asegura el derecho del usuario a elegir”.

Sin embargo, el presidente del Gremio de Empresarios de Cines de Cataluña, Camilo Tarrazón, calcula que la puesta en marcha de la Ley “pondría en riesgo de cierre a 45 empresas catalanas que dan trabajo a 1.786 trabajadores” y supondría unas pérdidas de unos cinco millones de euros a los tres meses de aplicación de la norma.

“Es una mala ley, innecesaria e inviable” que dará “el tiro de gracia” a un sector que ya ha perdido un 20% de espectadores en los últimos cuatro años, ha asegurado.

Por su parte, el presidente de Lauren Films, Antoni Llorens, ha señalado que ” lo que no se puede hacer es montar una cosa sobre un hecho que no es. Esto no puede durar a largo plazo, lo que falla es el público. […] Creo que lo que no se puede hacer es una dictadura de esta forma. Yo soy el primero que hago el cine en catalán”.

8 Comments en “La Generalidad rechaza la Red de Cines en Catalán propuesta por los exhibidores”

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  1. Ufrasico - Viernes, 11 de diciembre de 2009 a las 10:55

    Yo creo que los barandas de la Generalitat hacen bien, pues, dado que, según parece, las salas con pases de filmes en catalán están medio vacías, o vacías del todo, de permitir esa red de salas en catalán, prontamente se convertiría en sitio habitual de prácticas de todo tipo de aberra ciones sexuales, aprovechando la intimidad, puediendo degenerar en un circuito de puterío.

    Yo creo que lo suyo sería que los barandas de la cosa, de la Generalitat, montaran su propia red de salas de cine oficial, llevada por un nuevo cuerpo funcioaralial al efecto, donde se “echaran”, las 24 horas del día, películas de contenido patriótico, películas que serían promovidas y financiadas por el departamento de Kultura, creando un sindicato de actores afectos al régimen que chuparan, regularmente, de la mamandurria nacional.
    Cada ciudadano debería de presentar ante cualquier organismo oficial autonómico o municipal al que se presentase un “ticket” que acreditase haber asisido, durante el mes anterior, por lo menos a un par de pases de algún film patriótico, para ser consideredo por la administración como un buen ciudadano.

  2. ciudadano - Viernes, 11 de diciembre de 2009 a las 12:27

    Sólo los que no defienden el bilingüismo pueden estar en contra de la Ley del Cine, una ley que pone en pie de igualdad las dos lenguas oficiales (sólo 2 de las 200 que se hablan en Cataluña).

    Ciudadanos debe votar a favor de la primera ley bilingüista que se presentará en el Parlamento catalán o su credibilidad se pondrá en duda.

  3. S P Q R - Viernes, 11 de diciembre de 2009 a las 14:48

    La Generalidad rechaza la Red de Cines en Catalán propuesta por los exhibidores

    “El secretario de Cultura de la Generalidad, Eduard Voltas, ha rechazado la oferta de los distribuidores”.
    (..) El presidente del Gremio de Empresarios de Cines de Cataluña, Camilo Tarrazón, calcula que la puesta en marcha de la Ley “pondría en riesgo de cierre a 45 empresas catalanas que dan trabajo a 1.786 trabajadores” y supondría unas pérdidas de unos cinco millones de euros a los tres meses de aplicación de la norma.
    (..) “Es una mala ley, innecesaria e inviable” que dará “el tiro de gracia” a un sector que ya ha perdido un 20% de espectadores en los últimos cuatro años, ha asegurado”.

    Señores Tarrazón y Llorens: cuando los dictadores se empeñan en destruir algo, sea lo que sea, tengan la seguridad de que lo conseguirán y les importa un bledo si cierran 45 empresas y quedan en paro 1.786 trabajadores. Su decisión está tomada pese a quien pese y destruya puestos de trabajo, ciudades, culturas e incluso civilizaciones, etnias, razas y cuanto se les ponga por delante.

    No habrá que concretar ahora las atrocidades de Hitler, Mussolini, Marx, Castro, Trujillo, Franco y cuantos otros muchos criminales y exterminadores hemos soportado y sufrido.

    Solo podrían defender a los trabajadores los que deberían preocuparse de ello: los Sindicatos.

    He dicho Sindicatos y esto es como decir “funcionarios al servicio de los políticos” en defensa de los que les pagan -aunque sea con nuestros impuestos- y por lo tanto no están para defender a los trabajadores.

    Y digo más: en breve tendremos LA PRIMERA manifestación obrera (¿?) sindical contra los empresarios y no contra un gobierno socialista que ha conseguido el record de 4,5 millones de “parados o desocupados” subsidiarios con una mínimas limosnas pero sin perspectivas de encontrar un trabajo en muchos meses, quizás en años.

    Por lo menos ya pueden contar, con ellos contaban sin dudarlo, con los más de 300.000 liberados sindicales que llevan años viviendo del cuento.

    Cada día vamos menos a las salas de exhibición y si además nos lo ponen difícil con la lengua, que se preparen los trabajadores que van a quedar en la calle.

    ¿Hay muchos interesados en ver cine en catalán?
    QUE LEVANTEN LA MANO

  4. CIUDADANO NO NACIONALISTA - Viernes, 11 de diciembre de 2009 a las 20:18

    Siempre lo mismo y todo por imponer un idioma que es lo que es y nada más…Y es que se meten con todo, en este caso con un sector que ya tiene bastante con sus problemas, en catalán y en español, para añadirle ahora esta pejiguera.La verdad es que el nacionalismo llevado a estos extremos es ridículo y nefasto.

  5. estomakal - Viernes, 11 de diciembre de 2009 a las 20:34

    Porque los ciudadanos no nacionalistas estan a favor del bilinguismo, o mejor dicho del 50% y ahora estan en contra del bilinguismo en las salas.
    Facil: Son monolingues y no quieren saber nada del catalan. Se llama analfabetismo.

  6. andres - Viernes, 11 de diciembre de 2009 a las 20:38

    ¿A favor del 50%?
    Estamos a favor del bilingüismo. No de que nos den por cul… y tengamos que pagarlo.

    ¿Monolíngües? Sin duda los habrá ¿es malo?

    Ser analfabeto es pensar que un molingüe es analfabeto.

    ¿Sabes la cantidad de gente que hay en el mundo que es monlingüe? Seguramente no.

    No te preocupes, lo que te pasa es normal. No todo el mundo puede ir a una escuela de pago y, en nuestra “nasió”, con la pública pasan estas cosas.

  7. angel - Sábado, 12 de diciembre de 2009 a las 00:56

    todo en castellano, el catalan a la papelera besugos
    no os dais cuentas que os estais cargando el arte, cuanto besugo hay en esta tierra, lo que hacia falta poner las peli en catalan para que vallan 4 a verla y luego nos quejaremos de que el sector esta en crisi, pero como se puede ser tan torpe, no osdais cuentas que os estais encerrando en un corrar, que catalanes mas torpes, o mejor dicho besugos, este pais terminara en la ruina con estos personajes.

  8. Un Frances - Domingo, 13 de diciembre de 2009 a las 20:08

    Les nationalistes catalans organisent un “référendum”, par Jean-Jacques Bozonnet

    LE MONDE

    Vic (Catalogne) Envoyé spécial

    Un isoloir dans un temple romain, cela change des salles de classe ou des annexes de mairie. Le magnifique vestige antique, dans le centre médiéval de la cité, est l’un des neuf bureaux de vote mis à la disposition des 25 000 électeurs de Vic, conviés dimanche 13 décembre, comme les habitants de 168 autres localités de Catalogne, à un référendum pas comme les autres.

    Les clés Un scrutin ouvert aux immigrés
    Edito du Monde Le mal catalan
    Dans le canton d’Osona, le seul où l’on vote dans toutes les communes (34), 126 bureaux sont à la disposition des 118 000 électeurs inscrits. On vote dans des locaux syndicaux et associatifs, dans des salles paroissiales et des théâtres. A Manlleu, la deuxième ville du canton, l’imam avait même proposé sa mosquée, avant de se rétracter. “Sur pression de Madrid”, assure-t-on, sans la moindre preuve, dans les cafés alentour.

    Il est vrai que ces référendums locaux, organisés par des plates-formes citoyennes, ont tout pour déplaire au pouvoir central. “Etes-vous favorable à ce que la Catalogne soit un Etat souverain, social et démocratique, intégré dans l’Union européenne ?” : telle est la question que pose cette consultation sans valeur juridique, mais dont tous les partis redoutent les retombées politiques.

    Le oui l’emportera, nul n’en doute.

    C’est le chiffre de la participation que scruteront les états-majors des partis. Pour l’intellectuel Julià de Jodar, venu à Vic pour participer à une réunion publique en faveur du “oui”, “le résultat donnera une bonne radiographie de l’état de conscience des Catalans les plus déterminés”.

    Depuis jeudi, plus de 4 000 électeurs de Vic ont déjà voté par anticipation. Si cette forte participation se confirmait, dimanche soir, dans l’ensemble des villes et villages concernés, cela consacrerait la montée significative du sentiment indépendantiste observé depuis quelques années.

    Pour Alfons Lopez Tena, responsable de la plate-forme Osona Decideix, qui a organisé le scrutin dans les 34 communes du canton de Vic, le succès sera au rendez-vous si la participation se situe dans une fourchette de 35 % à 50 %, la valeur de référence étant le référendum pour la Constitution européenne qui n’avait pas attiré plus de 45 % d’électeurs. Cette fois, les urnes sont ouvertes aux mineurs de 16 ans et aux étrangers extracommunautaires. Danjoma, un Ghanéen de 37 ans, installé à Vic depuis 2001, explique dans un catalan impeccable qu’il ira voter ; son “oui” sera franc et massif comme son rire quand il dit se sentir “afro-catalan”. Pour sa communauté, il parie sur l’avenir : “Si on nous permet de voter aujourd’hui, cela signifie que nous aurons le droit de vote dans une Catalogne indépendante.”

    La frénésie de référendums sur l’indépendance, tous organisés et financés par des structures issues de la société civile, est née après le succès populaire d’une initiative de ce type à Arenys de Munt, un bourg de 8 000 habitants près de Barcelone, le 13 septembre.

    D’autres vagues de consultations sont prévues début 2010, dont une à Gérone, et une autre peut-être à Barcelone. Une génération spontanée qui a “surpris et débordé les partis”, reconnaît Joan Ridao, de Esquerra republicana catalana (ERC), la formation catalane pourtant ouvertement séparatiste.

    “Il y a eu une explosion à la base. La raison de fond est la frustration d’un peuple”, estime Alfons Lopez Tena. Chacun a ses raisons d’aller aux urnes, mais tous parlent du “manque de respect”, voire des “humiliations” dont souffrirait la Catalogne. Bien sûr, il y a le nouveau statut qui, remplaçant celui de 1979, devait élargir l’autonomie de la Generalitat, notamment sur le plan de la politique fiscale. Les Catalans l’attendent depuis 2003. Proposé par le Parlement régional, voté moyennant quelques restrictions par le Parlement de Madrid, puis ratifié par référendum par les Catalans en 2006, le texte est depuis près de quatre ans en cale sèche au Conseil constitutionnel.

    S’il venait à être retoqué, ou seulement raboté dans les prochains jours, comme le laissent entendre des fuites dans la presse, il faudrait s’attendre à une radicalisation politique en Catalogne, analysent la plupart des observateurs. Dans un éditorial commun titré “La dignité de la Catalogne”, douze journaux catalans ont dénoncé, le 26 novembre, “le croissant ras-le-bol de devoir supporter le regard courroucé de ceux qui continuent à percevoir l’identité catalane comme un défaut de fabrication empêchant l’Espagne d’atteindre une impossible et rêvée uniformité”.

    Pour les indépendantistes affirmés, comme Julià de Jodar, “le statut, c’est déjà du passé, il est politiquement mort”. Mais pour la majorité, son rejet ajouterait à la désaffection de la société catalane pour sa classe politique, accusée de mal défendre les intérêts d’une Catalogne spoliée par le reste de l’Espagne : de récentes coupures géantes d’électricité ou le chaos du réseau des trains régionaux ont réamorcé la thèse d’une région attardée en matière d’infrastructures alors qu’elle paie pour les autres communautés autonomes.

    Le sentiment d’injustice commence à gagner les milieux catalans les plus modérés : “Peut-être que l’histoire va nous amener à demander énergiquement l’indépendance alors que ce n’était pas du tout dans notre intention de départ”, s’interroge l’écrivain Alex Susanna, gestionnaire de la fameuse Pedrera – l’immeuble la plus connu d’Antoni Gaudi – à Barcelone.

    Ce que Xavier Cortacans Pujol, le jeune libraire de Vic, résume d’une formule plus abrupte : “Plus le gouvernement de Madrid nous maltraite, plus nous nous sentons indépendantistes.”

    Jean-Jacques Bozonnet

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