A contracorriente

Garbancito y el buey

[&hellip

José Domingo
Viernes, 1 de enero de 2010 | 21:36

Acudí recientemente a la exposición sobre el bicentenario del nacimiento de Larra (1809-2009) que ha organizado en los bajos de la Biblioteca Nacional en Madrid, entre otros, el Ministerio de Cultura. En la entrada de la Biblioteca cayó en mis manos un folleto informativo de Cultura en el que se anunciaba la programación de más de 50 actividades -conciertos, cuentacuentos, talleres, teatro de títeres, cine, visitas guiadas, concursos, exposiciones…- con el título Navidades culturales para familias. La oferta parecía atractiva y de calidad y tenía como finalidad que los ciudadanos pudieran ‘disfrutar de la cultura en compañía de sus hijos’, según se podía leer en la hoja informativa.

El objetivo del Ministerio, proseguía el folleto, es hacer accesible ‘la cultura a todos’. ¿Ello es así, realmente? Si atendemos a los lugares donde se desarrollan las actividades programadas comprobaremos que no. Casi todas se celebrarán en Madrid (Biblioteca Nacional, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Museo Nacional del Prado, Museo Thyssen-Bornemisza, Museo Nacional de Antropología, Museo Cerralbo, Museo Nacional de Artes Recreativas, Museo Sorolla, Museo de América, Museo Arqueológico Nacional, Museo del Traje-CIPE, Cine Doré-Filmoteca española y Teatro de la Zarzuela) y, excepcionalmente, se contemplan otras en Santander (Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira), Valladolid (Museo Nacional Colegio de San Gregorio), Valencia (Museo Nacional de Cerámica y Artes Sustitutorias González Martí), Cartagena (Museo Nacional de Arqueología Subacuática) y Mérida (Museo Arqueológico Nacional).

Ninguna de esas actividades tendrá lugar en Cataluña. Por lo tanto, no es cierto que el Ministerio de Cultura pretenda hacer llegar la cultura a todos. En la práctica, su dedicación y presupuesto se limitan prácticamente a Madrid. Al final, resultará cierto que la tan cacareada vocación centralista con la que, sistemáticamente, se acusa al Gobierno español por parte de los nacionalistas, habrá encontrado su máxima expresión en el Estado de las Autonomías.

La actividad del Ministerio de Cultura, según hemos tenido ocasión de comprobar, se reduce a la ciudad de Madrid, y poco más, y ello es acogido con satisfacción por los responsables de algunas CCAA que quieren expulsar de sus territorios la presencia institucional del Estado, aun cuando ello suponga empobrecer culturalmente a sus habitantes. Lo triste es que los sucesivos titulares de Cultura han aceptado resignada y dócilmente el papel residual que les reserva una equivocada interpretación de la distribución de competencias.

Es cuanto menos peculiar que la Generalidad de Cataluña pueda organizar con normalidad sus actividades en catalán y castellano (exposiciones, conciertos, teatro infantil, presentación de libros…) en el Centro Cultural Blanquerna de Madrid o subvencionar y programar asiduamente actividades en otros territorios en los que, en principio, no tiene jurisdicción como en las Islas Baleares o la Comunidad Valenciana y que, sin embargo, el Ministerio de Cultura, que se supone que tiene competencias en todo el territorio nacional, asuma mansamente que no puede presentar, por ejemplo, espectáculos infantiles en castellano en Cataluña.

Puedo asegurarles que muchos padres catalanes, despojados, también, por la administración autonómica de la potestad de escoger la lengua de ocio de sus hijos, hubieran disfrutado estas Navidades con Borges para niños (taller de literatura, juegos y dibujos a partir de El libro de los seres imaginarios) o con el teatro de títeres Garbancito en el que se cuenta como el valiente Garbancito fue a parar a la tripa del buey, de donde finalmente se escapó.

Talleres y teatros que nos llevan a la moraleja de este cuento: la ironía del laberinto borgiano del Estado de las autonomías que ha incurrido en todos aquellos pecados que pretendía purgar, y la lección del valeroso personaje infantil de que no hay impedimento ni buey, por consistente que parezca, que no pueda ser vencido con voluntad y constancia.

José Domingo es diputado del Grupo Mixto en el Parlamento autonómico de Cataluña y presidente de la asociación Impulso Ciudadano.

10 Comments en “Garbancito y el buey”

NOTA: Sean respetuosos con sus comentarios. Se borrarán los comentarios cuyo contenido o enlaces puedan ser considerados difamatorios, vejatorios o insultantes. Recuerden siempre que las formas importan y que hay muchas formas de decir lo mismo. Gracias por participar.
  1. T. Jon - Sábado, 2 de enero de 2010 a las 17:40

    La razón siempre triunfa, puede que no al instante, pero es seguro que este desproposito tiene los días contados. Adelante, Domingo, con tu denuncia.

  2. estatut= engendro - Lunes, 4 de enero de 2010 a las 12:48

    LAS AUTONOMÍAS

    Engaño a España Comedero de bribones Destructor de la Patria.Feudos medievales. Un desastre y ruina.

  3. ---- - Jueves, 7 de enero de 2010 a las 17:55

    LAS AUTONOMÍAS

    Engaño a España Comedero de bribones Destructor de la Patria.Feudos medievales. Un desastre y ruina

  4. separatismo NO.Gracias - Lunes, 18 de enero de 2010 a las 13:12

    Quiero una España unida, no solo en lo político, sino sobretodo en lo social. Quiero que ningún español renuncie a su condición, y que si lo hace, al menos de explicaciones coherentes. La unidad nacional que yo busco es aquella que le permita a España ser una nación hacia afuera, pues es de las pocas naciones priviliegiadas en el mundo que alguna vez lo ha sido y que lo puede volver a ser. Rechazo la dualidad centralismo-separatismo, pues creo que todas las tierras de España son igual de españolas. España es una entidad diversa cultural y lingüísticamente, y todos los españoles hemos de sentirnos orgullosos de que tener gran cantidad de lenguas con relativa buena salud en nuestra nación, y jamás caer en la espiral de odio fraticida a la que nos quieren llevar los separatistas, ese odio que obliga a los catalanes a odiar al castellano, a los castellanos a odiar al catalán, y demás aberraciones, cuando todos somos compatriotas. Una de nuestras lenguas fue tocada por la fortuna de la historia y se convirtió en lengua universal, el castellano. El castellano es de todas las lenguas de España, la lengua española por antonomasia y por ello pienso que todos los españoles tenemos el deber de conocerla y el derecho a utilizarla.

    Quiero una España en la que sus gobernantes velen por el bienestar de los españoles, priorizando éste al de los extranjeros. Esto es sencillo: ante un puesto de trabajo; los españoles primero. No rechazo la inmigración como tal, de hecho una inmigración bien gestionada es positiva: hay puestos de trabajo que sobran y han de ser cubiertos por mano de obra extranjera. No tango absolutamente nada en contra de un inmigrante que viene a cubrir un puesto de trabajo, se integra perfectamente y respeta nuestra ordenación jurídica, al igual que los españoles hicimos cuando nos fuimos a diversos países de Hispanoamérica y de Europa. De hecho creo que ese tipo de inmigración puede integrarse perfectamente y pasar a formar parte de nuestra comunidad nacional. Cabe resaltar que sí es cierto que considero que España tiene una identidad étnica ya definida.

    Quiero una España integrada en una alianza europea de las patrias. Esta Europa ha de ser una alianza entre naciones europeas soberanas que deciden colaborar en diversos aspectos por interés propio y comunitario. Esta Europa de las naciones ha de ser una realidad sobretodo étnico-cultural, y no económica, considero que una nación como Turquía no puede formar parte de ella, y que otra como Suiza no puede dejar de hacerlo. Estas naciones europeas deben salvaguardar toda su soberanía, sin ceder absolutamente nada. Si hay que colaborar en algo con esta comunidad de naciones, esto se decidira en cada nación, no se puede pasar por encima de las soberanías nacionales así como así.
    En resumen: EUROPA SÍ, PERO NO ASÍ.

    Quiero una España en la que si bien un embarazo no deseado no es una grata sorpresa, no sea algo que “arruine la vida”. Un hijo/a ha de ser siempre una alegría, nunca un “problema”. Rechazo radicalmente el aborto, lo considero un asesinato, ya no por la madre que, generalmente jóven, se ve abocada a asesinar a su futuro hijo, sino por la sociedad que le lleva a hacerlo. El aborto ha de ser una práctica médica restringida a casos en los que peligre la vida de la madre o del feto. No creo que una pareja formada por dos personas del mismo sexo pueda llamarse matrimonio, pero lo más grave es que adopten a un niño o niña, eso no es una familia.

    Quiero una España justa, con una democracia REAL, en la que los políticos sean realmente sancionados si mienten a los ciudadanos. La política social ha de velar por los más desfavorecidos e intentar evitar la degradación de la educación, sanidad, y demás servicios públicos. La soberanía nacional en materia económica es vital; España entera no puede “vivir” solo de la construcción (corrupta y en profunda crisis, por cierto) y de un trasnochado turismo, necesitamos tejido industrial, innovación y desarrollo.

    Esa es la España que a mi me gustaría, frente a esto estarían las demás opciones (liberalismo, socialdemocracia, marxismo light de iu o incluso el antiespañolismo de los separatistas)

  5. kkdelujo - Martes, 19 de enero de 2010 a las 11:01

    Yo no le llamaria “peculiar” al hecho de que la Generalidad de Cataluña pueda organizar actividades culturales en otros territorios en los que no tiene competencias y el gobierno español no pueda ni repartir una fotocopia a la puerta del metro sin la bendicion del Pope Montilla, no es peculiar, es la Fantasmada Española (FE). Esa fantasmada institucional que permite al partido regional navarro ser decisivo a la hora de votar en el Parlamento Español unos presupuestos que no les afectan a ellos por tener un concierto propio, que permite a un partido nacionalista PSC, con 25 diputados, mantener la gestión demente de un país del que quieren independizarse, o que permite a un partido de nula representación nacional, ERC, sacar adelante una ley, la del aborto, que afecta a la totalidad de las adolescentes españolas. Si viviese Goya tendria tema para pintar esperpentos

  6. automanías, no - Martes, 19 de enero de 2010 a las 22:14

    LO que hace falta es cambiar la ley electoral y establecer un sistema mayoritario, y así se acaba el cuento de los separatistas, como hacen otros países. Mientras tanto no pagar impuestos.

  7. automanías NO. Gracias - Miércoles, 20 de enero de 2010 a las 11:39

    ES PRECISO ELIMINAR LAS 19 AUTOMANÍAS QUE DIVIDEN Y DESTRUYEN ESPAÑA.

  8. Lydia - Miércoles, 20 de enero de 2010 a las 22:25
  9. Lydia - Viernes, 22 de enero de 2010 a las 22:23

    Domingo, Intente un acercamiento con Francisco Caja, son muchos los años que ustedes dos están del mismo lado. ¿No sé por qué no cooperan más?
    Ya sabemos que Caja es un poco tosco, pero todos tenemos defectos. Usted tampoco es perfecto, aunque en las fotos usted queda muy bien enfocado…

  10. Regeneración Democrática - Jueves, 18 de febrero de 2010 a las 10:36

    TRÁNSFUGA

Suscripción RSS a los comentarios de esta entrada.