Pilar Rahola, periodista, el 14 de marzo de 2010 en un artículo en La Vanguardia.

‘[...] Pero hay una diferencia muy sustancial entre estar en contra de una decisión política, aprobada en los parlamentos pertinentes, y declararse en rebeldía. Sobre todo si, además, la líder en cuestión se engalana con la bandera española, versión maxi, cada vez que alguien estornuda. O sea que es una patriota española, se levanta en armas para defender la tortura de los toros y a la primera enseña su enseña rojigualda, pero cuando se trata de ser leal con las instituciones del Estado, hace butifarra catalana, y amenaza con plantar su bandera. ¡Viva la independencia de Madrid!

Oigan, ¡viva! Porque somos muchos los que pensamos que el problema de España se llama Madrid, especialmente ese Madrid gritón y faltón, que delira en algunos talk-show de nuevo formato, que ve fantasmas catalanes en cada esquina y que renueva los votos de las ideas más encorsetadas de la vieja Contrarreforma.

Si Madrid se independiza, se acaba el problema catalán, hecho. Así que habrá que animar a doña Espe en su cruzada contra el Estado. O la hacemos militante de Esquerra o le damos la Creu de Sant Jordi’.