Joan Laporta, presidente del F.C. Barcelona, el 16 de marzo de 2010 en su web.

[...] La cantinela de encuestas y, en general, de informaciones adversas a mi persona por parte de los diarios del Grupo Godó ya la conozco. En mayo de 2003, a un mes de las elecciones a la presidencia del Barça, Mundo Deportivo, diario del mismo grupo de comunicación, no nos daba ninguna posibilidad de victora. Ninguna. Cero. Entonces, nuestra candidatura ya contaba con encuestas propias que nos daban unos resultados bien diferentes. Siete años después se repite la historia. Desde hace unos días dispongo de una primera encuesta que mi equipo de trabajo ha encargado a una empresa de bastante recorrido y presigio, el Instituto Opina, que ofrece unos resultados bien diferentes a los publicados el domingo en La Vanguardia. Hablan, por ejemplo, de una valoración de mi persona del 5,3%, una media por encima de la nota que obtienen la mayoría de políticos de Cataluña. Hablan, por ejemplo, de que el 47,3% de los catalanes está a favor del Estado propio. Hablan, por ejemplo, que un 16,9% de las 1.550 personas encuestadas, mayores de dieciocho años de toda Cataluña, me darían su apoyo en caso que presentase una candidatura con partido propio a las próximas elecciones al Parlamento [autonómico].

Hay demasiada diferencia entre ambas encuestas, entre ambas muestras de intenciones, entre ambas realidades. Los resultados de la encuesta publicada en La Vanguardia responde a unos intereses que van en contra de los intereses generales de Cataluña porque no es serio ni responsable que un diario que pretende ser un medio de referencia en nuestra casa dé la información que le conviene según sus posicionamientos ideológicos. El boicot sistemático y premeditado a hablar de una nueva realidad política en Cataluña es inaceptable. Que La Vanguardia diluya en la nada informar de la apuesta creciente de miles de catalanes y catalanas por una Cataluña plena solo se puede entender por unas intenciones determinadas que su director, Pepe Antich, debería explicarnos, a los lectores y a su editor, Javier de Godó, al cual, por cierto, tengo gran respeto. Con el Conde de Godó hemos cerrado acuerdos beneficiosos para su empresa y para el F.C. Barcelona como el lanzamiento de Barça TV en la TDT.

Antich debería explicar a sus lectores por qué menosprecia, con tanta contundencia, las acciones y reflexiones de personas y agrupaciones que promueven los derechos y las libertades de Cataluña. O por qué siempre se ha posicionado con tanta beligerancia contra mi gestión como presidente del Barça. Solo hay que recordar, y a la hemeroteca me remito, los artículos descaradamente adversos contra mí y mi Junta Directiva en el año 2008 en pleno voto de censura. Si el sucursalismo de La Vanguardia con el establishment español responde a cuestiones empresariales o económicas que lo dejen bien claro, pero que no nos vengan con lecciones de objetividad. La encuesta del domingo se aleja del espíritu informativo de un medio de comunicación que no se atreve, o no quiere, ofrecer al lector una mirada amplia y objetiva de la realidad nacional.

El país iría mejor si La Vanguardia no se empeñase en adoctrinar tanto a la ciudadanía sino, sencillamente, en informarla como se merece’.