Barcelona

Carnes sustituye a Martí

[&hellip

Redacción
Lunes, 17 de mayo de 2010 | 10:40

El alcalde de Barcelona ha anunciado que el tercer teniente de alcalde de Hacienda y Promoción Económica y portavoz municipal, Jordi William Carnes, será el nuevo número dos en el Ayuntamiento de Barcelona y primer teniente de alcalde, tras la dismisión de Carles Martí.

Jordi Hereu ha anunciado que, tras los errores en la consulta ciudadana de la reforma de la Avenida Diagonal, priorizará la inversión social en la ciudad en lugar del gasto en urbanismo. Carnes, por su parte, era uno de los concejales con más posibilidades de asumir la cartera que Martí se había visto obligado a abandonar este mismo domingo.

Temas: , , ,

1 comentario en “Carnes sustituye a Martí”

NOTA: Sean respetuosos con sus comentarios. Se borrarán los comentarios cuyo contenido o enlaces puedan ser considerados difamatorios, vejatorios o insultantes. Recuerden siempre que las formas importan y que hay muchas formas de decir lo mismo. Gracias por participar.
  1. sergio farras - Lunes, 17 de mayo de 2010 a las 20:22

    Comentario para el que creo injusto, de la “culpabilidad”, del compañero Carles Martí.

    Desde la Diagonal de Barcelona no se ven los jardines de Moncloa
    Con un poquito de filosofía griega y otro poco de flamenco, nuestro presidente Zapatero ante la llamada del “guía espiritual”, el presidente Obama, decidió dar el anuncio de lo obligatorio y forzoso, poco popular y pensando el pueblo; “él me cocina mi, y yo le cocino a él”. Ignorando igual, que ha empezado a correr el peligro de que le caiga la afilada espada de Damocles, que cuelga de un solo pelo de crin de caballo.
    La espada de Damocles es una frase de una leyenda Griega, para ejemplificar la inseguridad en que se instalan aquellos que ostentan un gran poder, pues no sólo pueden perderlo de golpe, sino todo lo demás. Y el presidente Zapatero es candidato a personaje de aquél poeta de tierras helénicas llamado Horacio.
    Desde Barcelona no se ven los jardines de la Moncloa. Y como ahora, estoy en el paro, y tengo tiempo sobrante, no pienso perder este momento para imaginarle pensando en soledad, a usted, en su despacho de la Moncloa, que como un palacio desierto le pueda invadir la duda. Que asomado a mi ventana, yo no le veo, por carecer de capacidad y lucidez de retórica. Espero que usted se sienta como me siento yo, confundido y desorientado, sin saber si el sextante con el qué nos guía nos lleve a buen puerto, y no, a arrecife de duros peñascos.
    Bajar las pensiones a los jubilados es peligroso nido de alfileres. Y son tan injustos los ajustes, como injusto es que los que más tienen puedan alimentar sus haberes, aprovechando la circunstancia con el alma vestida de bronce. El año que viene, quedarán huecos los salarios, ¿Cuantas lágrimas van a correr entre las familias más necesitadas?
    Estamos sembrando nuestra mentira y, como tatuado en la piel, nos está quedando un dibujo de pigmento como marcado al fuego. Y, a la crisis, tampoco es que le estén saliendo los dientes ahora. Miro hacia atrás y no puedo creer que desaceleración económica fuera principio del drama. Una completa ráfaga de incertidumbre me invade y mendiga explicaciones en mi entendimiento. Con el miedo de perder la razón con tanta confusión.

    Aquí, por tierras catalanas, sabiendo que el PSC es primo hermano del PSOE, es donde nos ocultamos. Entre el sonido del eco crujido de Madrid, y el estridente ruido del probable giro político de circunvalación que puede darle la vuelta a Barcelona. No hay consuelo en la incertidumbre, aunque es fácil de fingir. La música se nos está hiendo de las manos, y sí no hay pareja, bailaremos con la sombra. Pues otros, al acecho y dispuestos están para gobernar Ayuntamiento y Generalitat.
    Para los planos de papel nada es todo. Y hacer una nueva Diagonal, -sea rambla o boulevard-, probablemente no sea la preocupación más indispensable de los ciudadanos de la antigua amurallada Barcino.
    Estas políticas de sordidez extrema económica; de donde caben dos, caben tres, es agua y fuego a la vez, que va alimentando el rechazo del ciudadano receloso, entrando la desconfianza por la Diagonal para circular por todo el litoral más diáfano. Los agentes sociales, punta en lanza, probablemente, se les deshaga la confianza, y hasta se pueden echar a la calle como tiempos que creímos ya pasados. Quizás, es la minuta que hemos de pagar por la especulación y la avaricia, la que ahora emana y pasa cuentas al más débil y desnutrido.
    La llave que entra en la cerradura del próximo mandato legislativo, puede estar en la Diagonal de Barcelona, o puede estar al otro lado del teléfono en un despacho de Moncloa. Grecia, la madre que lloró a los filósofos y sus sabios, está bastante cerca. En el Mediterráneo nos conocemos todos y, es difícil la treta y el engaño.
    Me asomo a la ventana, y la bruma de incertidumbre que se sustenta en la atmósfera de Barcelona no me dejan ver los tupidos jardines de la Moncloa. Quizás, es mi subjetiva mirada poco cultivada. O creer, que todo esto es estrategia o táctica tremendista y desorientadora. O igual, dimensión desconocida para ganar tiempo a una recesión que nos flagela más de lo tolerable.

    La derecha se acerca inevitablemente, oyéndose sus pasos como se oían los pasos de las legiones a lo lejos, antes del ataque más feroz e implacable. Pues el ciudadano, puede buscar para su más tranquilo refugio, aparcando sus ideas, el voto práctico y conservador que siempre suele prometer restaurar todos los daños.
    Sigo asomado a mi balcón de una calle cualquiera de Barcelona, y no veo los jardines de Moncloa. Confiarte quería mi voto en tí presidente. Ahora, no sé que concibe mi profesar de ideas nubladas, de visión tibia, que hace bailar mi entendimiento. Pues no quisiera que al final se derrumbara toda mi ilusión de un trozo de vida.
    Sergio Farras, escritor tremendista.

Suscripción RSS a los comentarios de esta entrada.