Opinión

Socialdemocracia o nacional-populismo (I)

‘Hace unas semanas la corriente del PSC Nou Cicle daba a conocer una reflexión, que se quiere programática, a propósito de la situación en la que se encuentra Cataluña tras hacerse pública la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto. Empezaba, como no podía ser de otra manera, con un análisis del pasado -‘D’on venim’. En gran medida creo, con Judt y con cualquier persona sensata, que una memoria sana es fundamental’.

Ángel Duarte
Viernes, 27 de agosto de 2010 | 14:18

La categoría

Si, pongamos por caso, usted ha sufrido un grave quebranto de salud probablemente no le hagan falta demasiadas justificaciones teóricas para ser consciente de las ventajas que tiene, para su persona concreta y para la ciudadanía en su conjunto, el modelo europeo de estado del bienestar.

No nos pongamos tremendos. No hay que llegar a esos extremos. Si dejamos a un lado prejuicios ideológicos creo que puede aceptarse que la intervención pública, orientada a la satisfacción de unas condiciones de existencia dignas para el común, ha tenido efectos benéficos en terrenos tan distantes como la asistencia sanitaria, la enseñanza, el orden público o los transportes. El fallecido historiador Tony Judt, por ejemplo, al hacer un balance de los logros alcanzados en estas materias durante la segunda mitad del siglo pasado, concluía haciendo una ardiente defensa de la administración estatal. Estaba fascinado, por ejemplo, por la movilidad facilitada por el ferrocarril y sabía que ese horizonte de libertad, y de creación de riqueza, solo había sido posible, en su momento, gracias a la iniciativa pública. En unos tiempos en los que lo público tiene mala prensa, la obra de Judt -su voz clamando por el modelo social europeo, cuando este no atraviesa precisamente su mejor momento- adquiere gran relevancia.

La adquiere, todavía más, porque Judt no fue menos enfático a la hora de propugnar que la izquierda tenía el deber de reconciliarse con la libertad, con el progreso y con el capitalismo. Al tiempo que debía poner en evidencia las tentaciones que, en no pocos momentos del pasado siglo XX, la acercaron -cuando no la hicieron expresarse a través de- al totalitarismo.

El bolchevismo y el fascismo han quedado atrás. No obstante, la socialdemocracia ahuecada que padecemos en la actualidad -por efecto de las banalidades del 1968, por la ausencia real de autonomía ideológica respecto del mundo que se hunde en 1989, por la insustancialidad de las terceras vías-, siendo más necesaria que nunca, suscita no pocas prevenciones. No consigue llenarse de contenido propio. No acierta a renunciar a préstamos indeseables. Citemos, como ejemplo, al nacionalismo.

La anécdota

La anécdota es el PSC. O algunas voces del PSC. Determinantes en la creación de estados de ánimo. Mucho más audibles, en cualquier caso, que las otras que puedan existir en su interior. Hace unas semanas la corriente Nou Cicle daba a conocer una reflexión, que se quiere programática, a propósito de la situación en la que se encuentra Cataluña tras hacerse pública la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto. Empezaba, como no podía ser de otra manera, con un análisis del pasado –D’on venim. Hoy solo me ocuparé de ese apartado. En gran medida, porque creo, con Judt y con cualquier persona sensata, que una memoria sana es fundamental.

Web de la corriente nacionalista del PSC, Nou Cicle.

El grado de vigor de la memoria social está, como en los individuos, en relación directa tanto con la capacidad de olvido como con la complejidad del resultado final de la interacción entre recuerdo y amnesia. Bien, en el documento en cuestión -admitamos que político, no historiográfico- el pasado, d’on venim, es Franco. Un franquismo entendido, básicamente y a los efectos de la construcción de una narrativa de futuro de la socialdemocracia catalana, como un episodio de brutal desnacionalización. La tal desnacionalización se reduce, ad absurdum, a la cuestión lingüística; es decir, a la represión que recayó sobre la lengua catalana. Franco culmina la labor de siglos de monarquía absoluta, sin olvidarse, claro está, de “la maniobra fétida del lerrouxismo”. Afortunadamente el catalanismo popular, se dice, vino a salvar a la nación.

Algún día habrá que hablar de eso del catalanismo popular.

Por lo demás, y para evitar responsabilizarse de nada, no hay ni una mínima reflexión sobre el episodio de la transición, ni sobre cómo en ese contexto histórico, preciso, nació el PSC. El on venim no incluye mirarse al espejo, recordar con qué materiales se contaba, de cuáles se ha ido prescindiendo con el paso del tiempo, qué derivas ha registrado el itinerario seguido durante más de un cuarto de siglo. Ese rehuir la imagen propia por temor a lo que pueda reflejar el cristal acabará por ser una patología en sí misma si el PSC persevera en hacerlo.

En realidad, de la lectura del pasado ya se colige que la querencia de ese sector del socialismo catalán no es propiamente socialdemócrata. Nacional-populista sería, en materia de ayeres, más exacto. Lógicamente, de esa manera de leer el pasado se derivan las apuestas de futuro. En la próxima ocasión se las desmenuzaré.

Àngel Duarte es Catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Gerona

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11 Comments en “Socialdemocracia o nacional-populismo (I)”

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  1. Ufrasico - Viernes, 27 de agosto de 2010 a las 15:13

    El personal de esa taifa, mayormente los que no están en ese pesebre, viendo esas getas, no creo que se molesten en leer el contenido si, con un vistazo, entre líneas, buscando la palabra “petrorianos”, no la encuentran.

  2. LOLO EL DEL BOMBO - Viernes, 27 de agosto de 2010 a las 17:52

    NACIONAL POPULISMO

  3. Malotex - Viernes, 27 de agosto de 2010 a las 20:10

    Esa fijación con el franquismo les hace practicar unas políticas simétricas a las que aplicaba el dictador: imposición de la lengua, exaltación de la patria y de sus símbolos, obsesión por promocionar lo propio y despreciar lo ajeno. En fin, que lo que quería Franco para España (“Una, Grande y Libre”) ellos lo desean para Cataluña. ¿Y donde quedan los ciudadanos, su libertad, sus derechos? No les importa lo más mínimo, para ellos son meros súbditos que han de seguir el tam-tam de la tribu, y si no lo hacen, se convierten en ‘malos catalanes’ a los que se puede despreciar e incluso insultar desde el poder.

  4. qué tiene que ver fidel Castro conmigo? - Viernes, 27 de agosto de 2010 a las 20:22

    Angel Duarte i Montserrat germà d’en Carles Duarte i Montserrat, Cesar Vidal Manzanares germà d’en Gustavo Vidal Manzanares, Antonio Machado vs Manuel Machado, Francesc de Carreras vs Narcís de Carreras ( pare)…quin fàstic de pais…cainita i guerracivilista!

  5. angel - Sábado, 28 de agosto de 2010 a las 09:26

    Hombre, no.
    Diga si el artículo le convence, o no. Pero no meta a la familia en estos berenjenales. Parece que es usted de aquellos que creen que la ausencia de unanimidad en según que aspectos tiene que llevar a la confrontación y al fratricidio. Singular teoría.

  6. Enric A. - Sábado, 28 de agosto de 2010 a las 12:04

    Excelente artículo: la continuación promete.

    Enhorabuena a La Voz de Barcelona por incluir en esta nueva época artículos de fondo re reflexión política con una visión progresista y fuertemente crítica con el baile de disfraces a que nos tiene acostumbrados la izquierda insitucional catalana.

  7. ciudadanos fa molta pena - Sábado, 28 de agosto de 2010 a las 21:49

    L’article pertany a un gènere molt desacreditat i que tan si convenç com si no, ha de ser mentida per força (o veritat per casualitat).

    La raó és que l’autor sembla compaginar una ideologia socialdemocrata amb un “corazon rojjigualdo”. El problema és que intenti convertir aquest personal intrascendent en un dogna per a tot: NO ES POT SER SOCIALDEMOCRATA I CATALÀ (encara que si catala amb minúscules).

    De fet la majoria de socialdemocrates del món no son ni catalans ni espanyols i la majoria de catalans i/o espanyols no son socialdemocrates. Per això intentar lligar-ho és absurd.

    Aquest tipus d’argumentari és similar al famós “hable usted en cristiano”, al “Catalunya serà cristiana o no serà”, o altres similars “no és pot ser madridista i català” ni “català o i no ballar sardanes”.

    Encara que l’autor argumenti com els angels, cosa que no dubto, es pot ser CATALÀ, ateu, socialdemocrata i no ballar sardanes (i tot el contrari també).

    Com va dir l’altre: “como le van a llamar un verdadero socialdemocrata “fromage” al queso???”.

  8. Rafael - Domingo, 29 de agosto de 2010 a las 01:36

    Ciudadanos fa molt pena, en primer lugar te agradezco que intentes argumentar de forma ecuánime. Lo cual no se ajusta demasiado a tu agresivo nick. Yo no entiendo el texto en absoluto como lo haces tú. No está hablando de la posibilidad de que Cataluña sea socialdemócrata, sino sencillamente de una cuestión empírica: aquellos que se autodenominan socialdemócratas en Cataluña han acabado cayendo en el nacionalismo populista y lo peor es que no quieren darse cuenta. El texto no pretende hacer ontología política sino más bien un diagnóstico de la situación de facto y de su génesis.

  9. Pau - Domingo, 29 de agosto de 2010 a las 20:03

    M,agradaria saber que enten per nacional-populisme l,articuliste.Defensar la nació própia i el seu poble?.En aquest cas no crec que ho confrontés amb socialdemocràcia,per que no conec cap partit socialdemòcrata que proclami la seva hostilitat al seu propi poble i al seu pais.Mes aviat es la manipulació verbal de dir-se no nacionalista,defensant obertament un un punt de vista nacional espanyol,es a dir,nacionalista espanyol,per atacar el nacionalisme català,es a dir,els que creuen que Catalunya te dret a decidir lliurament el seu futur,com qualsevol altre pais del mon.

  10. ciudadanos fa molta pena - Domingo, 29 de agosto de 2010 a las 23:15

    Rafael

    Em sembla que un nick clar ajuda a evitar la les ambigüitats. De la mateixa manera no veig que l’agresivitat amb unes idees sigui incompatible pel respecte a les persones que les defensen.

    Jo penso que ciudadanos és un partit d’extrema dreta que intenta carregar-se la convivència a la la societat catalana i que no accepta els resultats electorals. Al mateix temps Ángel Duarte em sembla una persona brillant que defensa les seves conviccionns d’una manera educada i raonada.

    Molts espanyolistes (amb el sentit més neutre que se li pugui donnar) es comporten de manera similar als gitanos quan anomenen “paio” als que no pertanyen als seus, els jueus amb els “gentils”, els musulmans amb els “Infidels” o els cristians amb els “pagans”.

    Així qualifiquen com “nacionalistes” o “nacional populistes” a qualsevols persones que no acceptin que “Catalunya és una región de espanya” o vulguin un futur per Catalunya similar al que els suecs volen per Suecia.

    Duarte pensa que Catalunya hauria d’estar subordinada a la voluntat espanyola en un grau molt superior al que vol la majoria de membres del PSC. I com que això no li agrada, intenta afirmar que no son socialdemocrates de veritat.

    Però segons, si acceptessim els arguments de Duarte, el partit socialista portugués tampoc podria ser socialdemocrata perque és encara més “portuguessista” que “catalanista” és el PSC.

  11. Tarteso - Lunes, 30 de agosto de 2010 a las 00:49

    “imposición de la lengua, exaltación de la patria y de sus símbolos, obsesión por promocionar lo propio y despreciar lo ajeno”
    ¿Hablas del PSC o hablas del Estado Español y los nacionalistas españoles con su Roja y el desprecio a todo lo que no sea lo oficial y único? Porque a ver si vamos a tener una viga en el ojo.

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