Opinión
Socialdemocracia a la catalana (II)
‘En el PSC, las voces que hoy en día articulan el discurso político están convencidas de que existe un pueblo catalán del cual emanan, de manera natural, una serie de intenciones, deseos, anhelos, frustraciones, esperanzas colectivas y, por supuesto, unánimes’.
Hace un par de semanas constatamos que el pasado, para algunas de las voces más autorizadas del socialismo catalanista –el único existente en Cataluña-, remitía a un ayer de opresiones nacionales que tendría en el franquismo su penúltima expresión. La última ha sido, claro está, la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto. Voces más temperadas, y sofisticadas, no han llegado tan lejos. Historiadores hay, con mucho oficio detrás, que se limitan a constatar que España le ha fallado a Cataluña. Otra vez. Como siempre. Palabras mayores, qué duda cabe. Pero, al fin y al cabo, palabras.
¿Quién tiene la culpa? ¡Ah!, eso tiene fácil respuesta. El PP. ¿Por qué? Porque se le ocurrió, en un mal día, hacer uso del reglamento. Digo bien, no del parlamento sino del reglamento: la Constitución y las instancias jurisdiccionales previstas en la misma. Si uno juega fuerte es lo mínimo que debe esperarse; si no es tonto, claro está. Pasqual Maragall no lo es. Con el Estatuto, dijo, hemos intentado aquello que no creíamos posible por otras vías: la reforma de la Constitución. Y si se dan cuenta nos lo echarán para atrás. También, al parecer, lo confesó. Tal faràs, tal trobaràs… que dice el dicho.
Sea culpa del PP, de Maragall o de la falta de cuajo del mismísimo José Luis Rodríguez Zapatero, lo cierto es que para muchas de las voces del PSC -¿dirá algo Celestino Corbacho en sentido contrario?- el presente y el futuro del país están, tras la dichosa sentencia, amenazados. ¿Por qué o por quién? Por el nacionalismo. ¿Cuál? En el documento de Nou Cicle queda claro: el nacionalismo español. Aparece hasta once veces y casi siempre asociado a ‘derecha’ y caracterizado como ‘asimilista’ o ‘anticatalán’. No dudo que tal cosa exista y que, además, esté revestido de los rasgos que Nou Cicle le atribuye. De hecho lo de nacionalismo, de derechas y asimilista es un cúmulo de redundancias. Nada más.

Web de la corriente nacionalista del PSC, Nou Cicle.
Sigamos adelante, hay también, en el panorama actual nacionalismos identitarios y excluyentes. Así, en genérico. Una referencia que incluye, como no podía ser menos, al español. Omnipresente. Finalmente, hay un nacionalismo catalán. ¡Sorpresa! Sí, el conservador, el prenafetista, el instrumental –aquello tan manido de la cartera que se esconde tras la bandera-, aquél desde el cual algunos quieren convertir al socialismo catalán en lo que, a estas alturas ya es, mera sucursal. Entre paréntesis, cualquiera con dos dedos de frente sabe que en este rincón del planeta hay que optar: o se es una franquicia de la socialdemocracia o una variante del nacionalismo.
En el fondo, ese aludido nacionalismo prenafetista –estúpida manera de caracterizar a un nacionalismo, el convergente, que se ha convertido en pálido reflejo de la imagen que devuelve el PSC- es pecata minuta. El peligroso, de nacionalismo, es el español. Y es enormemente peligroso porque pretende –¡qué infamia!- dividir a los españoles oponiéndolos en sus afectos respectivos y, subráyenlo por favor, al pueblo catalán. Un pueblo, una afectividad.
Llegamos, por fin, al rovell de l’ou, al moll de l’òs l’os o como quieran llamarlo. En el PSC, las voces que hoy en día articulan el discurso político están convencidas de que existe un pueblo catalán del cual emanan, de manera natural, una serie de intenciones, deseos, anhelos, frustraciones, esperanzas colectivas y, por supuesto, unánimes.
La posibilidad de la mera existencia de conflictos en el seno de ese pueblo es contemplada como una patología. El sentimiento de pertenencia es el sustento que confiere solidez a la unidad civil. La impugnación del mismo es un delito de traición patria y, asómbrense, ciudadana.
El círculo se cierra. La apelación a la unidad del pueblo catalán, abierta con la previa de obviar los mecanismos de definición de las políticas generales de ámbito español, se cierra con la inevitable requisitoria a recoger velas y apretar las filas. Iliberalismo puro y duro frente a una agresión, dicen, que es exterior.
Ángel Duarte es Catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Gerona
11 comentarios en “Socialdemocracia a la catalana (II)”
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![Rigau: “No hay ninguna norma de Estado [para aplicar el bilingüismo], y esperemos que no la haya”](http://www.vozbcn.com/figura/2011/10/20111014rigau3.jpg)


Muy interesante. Magnífico artículo en mi opinión. Felicidades
Molt catedràtic però de les set paraules catalanes que poses, dues contenen faltes d’ortografia de segon d’ESO.
El nacionalismo es así siempre: considera una patología a los seres libres que no se someten a sus dogmas de fe identitaria. Ya sea el nacionalismo españolista o el catalanista.
Os, no òs. Quina és l’altra?
Perdó, només t’has equivocat en un 14% de les paraules, no en el 28%. Però necessites millorar… molt.
Oi tant! Com gairebé tothom, encara que una mica menys que en el teu cas. Si t’ho mires bé, l’error en el recompte ha estat del 50%
Malament, noi.
Aquest individu és el Duarte que va servir a presidència de la Generalitat de CyU i a les ordres de l’espanyolista de Jordi Pujol? Gràcies a qui respongui la qüestió.
be amb llenguatge del carrer i sense corrector el article es pot digerir com independentiste cuasi estic d acord el psc va desapereixer amb el Pallach i amb ell la socialdemocracia xom estaven ilussionats.i gracies per no insultar no estem acostumats dintre d aquesta pag.salutacions avui no estic emprenyat
Sembla que l,article vol atacar el PSC per catalanista o nacionalista català.Si aclarissim primer que vol dir ser nacionalista català o catalanista potser entrariem en un debat racional i no nominalista com fins ara.Si ser nacionalista es voler el benestar i la llibertat ,i fins i tot la independència del propi pais,tots els partits socialistes europeus en son,excepte el PSC que no vol la independència de Catalunya,mentre que el PSOE o el PSF si que volen la independència dels seus paisos.Per dir-ho ras i curt,es mes espanyolista el PSOE que catalanista el PSC.
Francesc, no, no ho sóc. La persona en qüestió és el meu germà.
Coi, quina obsessió amb parentius i filiacions. És ben bé que el nacionalisme va néixer per tal de preservar la societat de famílies, i fins avui!!!
Tot i que tinc molt de respecte pels lectors, no penso atorgar cap mena d’interlocució més a les al·lusions personals.
Home, en el teu cas, la desviació ha sigut del 100%. Potser encara et podré donar sopes amb fona.