Opinión

Orfandad

‘Si el tiempo, las energías y la beligerancia aplicados a la reforma del Estatuto se hubiesen dedicado a la aprobación de una ley electoral catalana que resultase más representativa, más ajustada a la presencia territorial de la ciudadanía, quizá, sólo quizá, se habría facilitado que ésta se animase en mayor número a dar el paso, a dejar atrás las comodidades –que las tiene- de la orfandad, a alzar su voz con claridad’.

Ángel Duarte
Lunes, 27 de septiembre de 2010 | 09:22

El Diccionario de la Real Academia Española otorga tres significados al vocablo orfandad. De entrada la define como ‘estado de huérfano’. En la tercera de las acepciones recuerda que sería una circunstancia que se corresponde con ‘falta de ayuda, favor o valimiento en que una persona o cosa se encuentran’. No es preciso estar de acuerdo con aquellos que argumentan la política en términos de comunidades de identidad para constatar que hay ciertos sectores de la ciudadanía catalana que, por no ser catalanistas, se hallan huérfanos de representación en el diseño de las políticas generales –por no referirnos a favores y valimientos- y que, en consonancia con ello, tienden a escatimar su participación. Se abstienen.

Último sondeo publicado en el diario 'El País', que estima una participación del 50% en las elecciones del 28N.

Últimamente, y por contraste, está siendo usada como justificación la idea de que el caso catalán no es excepcional: que hay muchas otras CCAA en las que el electorado es más reacio a participar en las elecciones regionales que en las nacionales. El propio presidente José Montilla utilizó dicha excusa en la entrevista que recientemente le hizo Iñaki Gabilondo en CNN+. En Madrid, dijo, pasa lo mismo.

Quien no se consuela es porque no quiere. El primer problema de este tipo de razonamiento es que oculta fragmentos de realidad: la deserción de un segmento específico de votante socialista catalán o la mayor transversalidad ideológica en la abstención de otras CCAA. El segundo, y más decisivo, es que estas escapatorias de leguleyo no modifican la situación. Nadie, de entre ese segmento preciso del cuerpo electoral, va a acercarse a las urnas para diferenciarse de Madrid. Para eso están las identidades y las representaciones futbolísticas.

Sería deseable, para la mejora de la calidad democrática, que ese electorado alcanzase la edad adulta y asumiese sus responsabilidades dejándose de quejar, cuando se le pregunta, sobre el abandono en el que le han dejado los padres políticos. O, por volver de nuevo al Diccionario, que abandonase la comodidad de la segunda de las acepciones: ‘Pensión que por derecho o por otro motivo disfrutan los huérfanos’. No es a un cómodo pasar a lo que los no nacionalistas –si es que los hay- deben aspirar: es a protagonizar su tiempo junto con, y en competencia cívica con, los catalanes nacionalistas.

Bien es cierto que a ello ayudaría un par de cosas. Primera, que el registro en el relato de los políticos no se alterase tanto entre unos momentos y otros: cuando vienen elecciones algunos redescubren la complejidad en materia de identidades, los proyectos compartidos… ¡Qué sé yo! Bien es cierto que la palinodia nunca llega al punto de reconocer que la necesaria España plural no es menos conveniente que la Cataluña plural, la realmente existente. En suma, un poquitín más de claridad en los perfiles.

Segunda, que una vez se haga lo que se tiene que hacer… porque se tienen las competencias, desde hace décadas, y porque se dijo que se haría, también, desde hace mucho, mucho tiempo: si el tiempo, las energías y la beligerancia aplicados a la reforma del Estatuto de Autonomía se hubiesen dedicado a la aprobación de una ley electoral catalana que resultase más representativa, más ajustada a la presencia territorial de la ciudadanía, quizá, sólo quizá, se habría facilitado que ésta se animase en mayor número a dar el paso, a dejar atrás las comodidades –que las tiene- de la orfandad, a alzar su voz con claridad.

Con todo ello, puede, a fin de cuentas, que se hubiese dado un paso adelante más significativo tanto en cuestiones de calidad democrática como de autogobierno. ¿O no es eso lo que interesa?

Ángel Duarte es Catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Gerona

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7 Comments en “Orfandad”

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  1. Gonzalo - Lunes, 27 de septiembre de 2010 a las 13:42

    ¿Y para cuando una reforma electoral para el resto de España que deje de sobrerepresentar a la España rural (y particularmente a la más conservadora) y que favorece al bipartidismo del PPSOE? ¿O solo vale hacer reformas donde este bipartidismo PPSOE no existe (como es el caso de Cataluña)? Ya hace tiempo que los que tenemos calados a este antinacionalismo catalán (pero no español) sabemos que la única reforma electoral que les valdrá será aquella que impida incurrir a las elecciones a las fuerzas políticas con el pecado original del catalanismo.

  2. aec - Lunes, 27 de septiembre de 2010 a las 15:02

    No se trata de impidir la representación del catalanismo..sino de establecer su adecuada representación mediante un sistema mas proporcional, donde cada voto valga lo mismo y no cueste a algun partido trescientos mil votos obtener un representante mientras a otro partido le cuesta unicamente sesenta mil.

  3. Xarnego - Lunes, 27 de septiembre de 2010 a las 15:04

    Gonzalo, “…sabemos que la única reforma electoral que les valdrá será aquella que impida incurrir a las elecciones a las fuerzas políticas con el pecado original del catalanismo”
    (?)
    parece como si no llegaras a entender lo que ha escrito el profesor Duarte… porque, la “aprobación de una ley electoral catalana que resultase más representativa, más ajustada a la presencia territorial de la ciudadanía…” no quita que se necesite esta misma reforma para una ley estatal ¿no? o ¿la exigencia de una nueva ley electoral catalana niega una nueva ley electoral española?

  4. Cataluña hacia la locura colectiva - Lunes, 27 de septiembre de 2010 a las 15:25

    Tenemos los políticos y el sistema que nos merecemos. La sociedad está narcotizada y completamente adormecida. Pero que esperáis de un país que tiene el mayor fracaso escolar del mundo desarrollado? Aquí lo único que importa es el futbol. Yo ya me he dado por vencido y he emigrado a pastos más verdes.

    Duele decir esto, pero yo no pienso pagar los platos rotos de los sres. Zapatero, Montilla, etc. Vendré a España de vacaciones y para ver a la familia pero ni un euro de mis impuestos a estos malhechores.

    Si España fuera un país serio les estarían esperando a la salida del parlamento con bates de beisbol.

    Ya está bien! Fuera autonomías! Listas abiertas ya!

  5. Pau - Lunes, 27 de septiembre de 2010 a las 22:03

    Si de debò es vol fer el sufragi mes proporcional a Espanya,n,hi a prou que la circumscripció sigui la comunitat autònoma,però això no ho volen ni el PP ni el PSOE perque perderien diputats.
    A Catalunya PP i PSOE volen un sufragi mes igual,per que els beneficiaria,en canvi al Pais Basc com que els beneficia la llei electoral actual,no diuen ni piu de que cada provincía tingui el mateix nombre de diputats.
    En quant a l,abstenció a les autonòmiques,a Catalunya i a Espanya,te mes a veure amb la falta de poders reals dels parlaments autonòmics que amb res més.
    Si sabem que les lleis aprobades a Catalunya poden ser derogades per organs del poder central contra la voluntat dels ciutadans,per que hauriem de votar un parlament sense autoritat real?.

  6. La parte y el todo - Martes, 28 de septiembre de 2010 a las 00:11

    España es una república bananera actualmente… y Cataluña es una de las comunidades donde se enarbola esa bandera, pero no la única.

    Mucha culpa tienen los nacionalismos periféricos en su intento de debilitar al Estado central para conservar sus puestos y convertirse en amos y señores de sus feudos a semejanza de la época medieval de la que parecen no haber salido aún. ¿Para cuando una votación en el Parlament para volver a llevar yelmo y espada a los diputados autonómicos y derecho de pernada?. Supongo qué en la próxima legislatura, ¿no está en los textos bíblicos del nuevo Estatut?. Ese que resiste tanto a la legalidad como a tormentas y desastres naturales.

  7. Ciudadanos fa molta pena desde que demana caritat - Martes, 28 de septiembre de 2010 a las 13:11

    Com a persona que s-ha abstingut m’es vegades que no ha votat, em sorprenc de que es pugui qualificar de baixa qualitat el fet que alg’u s-abstingui. L-abstenci’o ‘es una opci’o electoral tan v’alida com qualsevol altre.

    Pels nacionalistes espanyols m’es radicals i etnicistes, els catalans d’origen espanyol que s-abstenen o no voten als partidaris de la “yihad hisp’anica” son una anomalia a corregir, i de molt baixa qualitat (humana?).

    El que seria d-esperar d-un catedr[atic ‘es que no confongu’es el que hauria de ser la conclusi’o possible d-un raonament o d-un estudi (el que hagi setors que s-abstinguin per no ser catalanistes) amb una premisa.

    Jo penso que no ‘es un fen[omen universal. Els espanyols que viuen a Catalunya i els seus fills que ja son catalans no veuen les coses com els parents que es van quedar a Andalusia o Castella. I per aix[o no poden votar les mateixes coses.

    En tot cas, seria el pp, upyd o ciudadanos els que amb el seu discurs anticatal[a deixarien orfes als qui malgrat sentir-se espanyols de cor, mai votar[an a qui desprecia tot el que fagi olor de Catal[a o que vulguin empobrir Catalunya per enriquir madrid.

    La prova m’es evident ‘es l-enquesta del cis, malgrat que una majoria de catalans diu sentir/se espanyol, un 75% vol el concert econ[omic.

    Qui deixa orfes pol’iticament als catalans d-origen espanyol? Els que voldrien utilitzar-los com munici’o contra Catalunya.

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