Opinión

La ciudad que se mira en las postales

‘¡Cómo quisiera vanagloriar tus virtudes mas sólo observo bustos de burgueses de patillas anchas de otros siglos! ¿Es posible quererte sin huirte? No lo creo’.

Francisco M. Toro
Lunes, 11 de octubre de 2010 | 17:25

Los turistas siguen llegando con sus maletas con ruedas y yo no dejo de maravillarme. ¡Qué envidia los que aman los monumentos de la ciudad, su aire, sus gentes!

El ciclista suicida colapsa el carril bus mientras el taxista colérico de espalda sudada acaricia el claxon. La ciudad huele mal, a orines y a alcantarilla.

Suciedad en una de las calles de la ciudad (foto: porcabarcelona.com).

¡Qué maravilloso sería vivir la ciudad sólo para amarla! Es la tercera vez en dos años que operarios levantan la misma acera, y al ama de casa se le marcan las bolsas del supermercado en las palmas de las manos. Pero, ¡qué trágico es vivirte y renegar! Sólo caminas a 80 por hora, y ya las demás te alcanzan.

En el andén las archidetenidas por la Urbana violan el bolso de una japonesita, y le amargan el sueño de vivirte para amarte. En las calles del centro el humo de antisistema cabrón alcanza las azoteas. Por las noches, camiones de limpieza municipales rompen el descanso vecinal. En el zoológico de la ciudad antitaurina, dos hipopótamos le dan vueltas a su depresión en un estanque.

¡Cómo quisiera vanagloriar tus virtudes mas sólo observo bustos de burgueses de patillas anchas de otros siglos! ¿Es posible quererte sin huirte? No lo creo.

Una cizalla aleja a la bicicleta de su dueño, y los lateros sólo venden la marca de cerveza que hace país. Los currantes nos olemos las axilas en el metro mientras les ahorramos a la atmósfera litros y litros de dióxido de carbono. Mientras tanto, en los días de concierto, coches oficiales colapsan las aceras colindantes al Palacio de la Música.

Ciudad progresista acartonada, ciudad de alcaldes interinos, sólo te queda mirarte en las postales y creerte lo que dicen de ti. Pobre ciudad de provincias, haz caso a tus vecinos y vuelve a hacerte grande.

Francisco M. Toro es profesor de Historia

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4 Comments en “La ciudad que se mira en las postales”

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  1. Jose - Lunes, 11 de octubre de 2010 a las 18:22

    Genial !
    Es Lo mismo qué yo siento cuando veo Barcelona

  2. Pau - Lunes, 11 de octubre de 2010 a las 19:42

    Ponte casco, Francisco M.

  3. Olé, desde Barcelona, España - Lunes, 11 de octubre de 2010 a las 22:11

    Hace 10 años que Barcelona se regaló a los turistas y a los carteristas. Los vecinos malvivimos en Barcelona. CIUDAD – ESTAFA – CIUDAD PATERA.

  4. Daviles - Lunes, 18 de octubre de 2010 a las 21:50

    Cuanta razón, desodorantes al entrar al metro por favor.

    PD: Viva la periferia de Barcelona

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