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“El igualitarismo a la baja es una injusticia, porque la escuela deja de ser un elemento de progreso intelectual y de mejora social”

El profesor López Marijuán critica, en esta entrevista, el buenismo en el sistema educativo y denuncia que “las preferencias personales y las pulsiones instintivas se han elevado a ley suprema de la moralidad”.

Redacción
Sábado, 30 de octubre de 2010 | 12:35

Daniel López Marijuán, durante una de sus conferencias (foto: gehablog.org).

El profesor Daniel López Marijuán, jefe del departamento de Biología y Geología del I.E.S. Bahía de Cádiz y autor de diversos trabajos sobre educación, es entrevistado por María Teresa Giménez Barbat y Fernando Peregrín. López Marijuán es, además, un reconocido activista por el medio ambiente y un conocido antitaurino en Andalucía.

¿A qué se debe el fracaso escolar? Según los responsables de la LOGSE y de la LOE, se debe a que los profesores no han estado a la altura de lo que se esperaba de ellos. ¿Hasta qué punto es esto cierto? ¿Qué destacaría como positivo de la filosofía pedagógica que subyace en el sistema educativo español?

Nos han vendido una moto que estaba averiada desde el principio, muy tuneada con toda la jerigonza psicopedagógica logsiana. En vez de ir a la raíz del desastre educativo, un modelo que no funciona, la secta pedagógica envía cortinas de humo sobre la resistencia de los profesores a los cambios, la falta de financiación, la incomprensión de sus destinatarios, la añoranza de tiempos pretéritos… No es un problema de puesta a punto o de mantenimiento, siguiendo con el símil motorista, sino de que la mercancía está averiada, ni el mejor de los pilotos puede sacar resultados positivos de un artefacto inservible.

La pedagogía es una herramienta indispensable para ganar la atención de los alumnos y conseguir resultados en el aprendizaje; pero se trata de una técnica y un arte, no de una ciencia de la educación, como proclaman las antiguas escuelas de Magisterio. Lo positivo de la filosofía de la reforma educativa es la atención a una enseñanza individualizada y que abarque a toda la población escolar (enseñanza comprensiva). Lo peor: todo lo demás.

Muchas ideas y especulaciones basadas en algunos gurús de la pedagogía, tales como Delval, Marchesi, Coll… se han convertido en verdades incontrovertibles. ¿A qué se debe esto?

A la fetichización y a la hipertrofia del constructivismo (“el alumno aprende por sí mismo desde sus propias ideas con el papel facilitador del profesor”). Driver pontificaba: “Lo único que se puede hacer es crear experiencias de aprendizaje para que los(-as) niños(-as) construyan sus propios significados para la situación”.

La democracia de la enseñanza. El profesor como mediador y los derechos de los estudiantes. ¿No quita esto autoridad y respeto a los profesores? ¿Cómo se puede establecer un sistema de enseñanza basado en una supuesta democracia participativa de alumnos, profesores, y autoridades escolares?

La relación profesor-alumno es todo menos democrática, no se trata de coleguear con el alumno sino de respetarlo y de exigir un esfuerzo de estudio, hoy en día ausente en la mayor parte de las aulas. Si toda la responsabilidad cae y recae en el profesor (como machaconamente repite el manifiesto No es verdad), es lógico que nos llevemos todos los palos y que la frustración e impotencia sean los efectos colaterales de esta sobreresponsabilidad.

Un ejemplo de los delirios a que puede abocar esta aberrante concepción de los derechos de los alumnos es la posibilidad que se concede en el futuro reglamento de los centros de Secundaria de Andalucía a los alumnos de ¡3º de ESO!… a dejar de asistir a clase.

¿Por qué se ha demonizado la memoria? ¿Por qué no se quiere ejercitar los mecanismos de la memoria? ¿Es posible aprender sin ejercitar la memoria? Cuando se habla de memoria y enseñanza, los profesionales de la enseñanza, principalmente los pedagogos idealistas, recurren a la metáfora de la lista de los reyes godos para denigrar el uso de la memoria en el aprendizaje, sin darse cuenta, o sin querer darse cuenta, que toda la actividad cerebral cognitiva se basa en la memoria. ¿Por qué ese desprecio a la memoria por parte de tantos teóricos de la pedagogía y tantos profesores que siguen sus supuestos modelos progresistas?

La memoria es un ingrediente crucial del proceso de aprendizaje, como enfatizan todos los neurocientíficos. Si seguimos al pie de la letra las recomendaciones de J. Piaget , “todo cuanto enseñamos al niño impedimos que lo invente”, no nos extrañe que nuestros alumnos salgan (o permanezcan como) analfabetos científicos.

Como los constructivistas creen a pies juntillas en el inductivismo (a partir de experiencias escolares los alumnos acceden al descubrimiento científico) y en el relativismo cultural (los saberes son meros constructos mentales), no es de extrañar este repudio al esfuerzo, el refuerzo y la comprensión del legado científico.

En clave psicológica, también tendría cabida la explicación de los daños recibidos por los que recibimos una enseñanza memorística en tiempos de Franco, que en algunos se han convertido en traumas.

Toda la farfolla discursiva de las autoridades y muchos profesionales responsables de la educación esconden en el fondo el dogma de la pedagogía idealista de carácter progre; esto es: la relatividad del currículo escolar, relativismo que alcanza los siguientes niveles del conocimiento: (1) El contenido curricular depende del contexto social (relativismo semántico). (2) No existe una norma que nos permita juzgar sobre la verdad de los contenidos (relativismo epistemológico). (3) No existe un contenido curricular mejor que otro (relativismo axiológico). (Y 4) No existe criterio para juzgar sobre la preferencia de un contenido sobre otro; sólo hay perspectivas diferenciales (relativismo ontológico). ¿Qué puede responder a esto? ¿Es cierta la percepción de que estos son los pilares del pacto sobre educación que propone el actual ministro de Educación?

Mientras no haya un desmantelamiento de los asesores, expertos y demás hechiceros que acaparan todas las instancias donde se cuecen las leyes, órdenes, decretos y reglamentos educativos, no hay salida. El PP tuvo la oportunidad de hacerlo y no lo llevó a cabo en los gobiernos de Aznar, enredándose en una fijación con la educación para la ciudadanía, los privilegios para la enseñanza privada y la obligación de la religión en la escuela. Por eso no nos fiamos tampoco de la voluntad saneadora de la derecha política en España. El panorama es sombrío, pero real. Si el pacto por la educación es otra vuelta de tuerca sobre supuestos epistemológicos erróneos, el fracaso está asegurado.

¿Cómo valoraría usted un pacto de Estado para la enseñanza en España? ¿Qué es lo principal ahora, luchar contra el fracaso escolar, sobre todo en la enseñanza media, o mejorar la calidad para mejorar los resultados de la enseñanza superior y profesional?

Con los supuestos que se están manejando para el pacto educativo, seguiremos tocando fondo. Habría que despolitizar el acuerdo (sacar a los partidos políticos del pacto), dejar en manos de genuinos profesionales en activo y desprejuiciados el manejo de los tiempos, recurrir a evaluaciones externas para diagnósticos correctos, prescindir de la religión como aderezo del proceso (enseñanza laica) y romper el fetiche de la enseñanza comprensiva e igual para todos, adaptándola a los verdaderos intereses y necesidades de adolescentes y jóvenes. Que más del 30% de los escolares no acaben la ESO, es un escándalo. Que el analfabetismo funcional siga en aumento, otro.

La reforma de las enseñanzas universitarias (Espacio Bolonia) reproduce y traslada al ámbito de la educación superior bastantes de los errores de la reforma educativa de la enseñanza media. La tan proclamada excelencia universitaria tiene que ser un objetivo real a perseguir y alcanzar, sin que la privatización y la subordinación de las universidades a las empresas (mercantilización) tenga que ser el precio a pagar. Mientras tanto continuaremos con la programación de la ignorancia.

Cuando Driver y otros en su misma línea proclaman que lo único válido en la enseñanza son las “experiencias de aprendizaje”, ¿están basándose en criterios comprobados por la psicología experimental o son simples deseos? ¿Por qué no se recurre más a los psicólogos experimentales a la hora de establecer criterios pedagógicos? ¿Es la pedagogía una casa hecha sin plan ni armazón y, además, construida en arenas movedizas?

Es wishfull thinking, no hay ningún soporte científico detrás. El problema es doble, los psicólogos se han adueñado de los boletines oficiales del Estado y autonómicos, y además han parido una jerga ininteligible y por ello irrefutable, apto sólo para iniciados. El problema surge cuando pocos se atreven (nos atrevemos) a decir que el emperador está desnudo, sin atemorizarnos con que nos califiquen de reaccionarios, nostálgicos del pasado y otras cosas peores. Mariano F. Enguita, uno de los popes a los que nos referimos, sociólogo en este caso, peroraba en Cuadernos de Pedagogía: “El malestar docente en muchos es mal hacer y en alguno hasta mal ser“. Se trata de un discurso circular y autista, pero cada vez más ruidoso.

Sólo le faltó llamarnos malnacidos.

¿Por qué ese rechazo a que los alumnos se muestren en las clases como en la vida profesional, en la que unos van a destacar más que otros? ¿Por qué ese rechazo a que unos alumnos destaquen y otros se queden atrás? ¿Cómo compaginar que algunos alumnos destaquen y otros no se queden atrás más allá de un cierto nivel medio? Se ha demostrado que mover a los alumnos que destacan a cursos superiores tiene el inconveniente de sumergir a los mejores estudiantes en cursos con la mayoría de los estudiantes uno o dos años mayores que ellos, es decir, a distinto nivel de desarrollo emocional lo que supone un mala práctica de educación integral del alumno.

Por prejuicios y dogmatismo. La flexibilización de alumnos es un recurso retórico que sólo vergonzantemente se está realizando, por ejemplo, con los programas de cualificación profesional inicial. El igualitarismo a la baja es una injusticia, porque la escuela deja de ser un elemento de progreso intelectual y de mejora social. Son los alumnos que destacan los que están desatendidos y marginados: se aburren o se les hace la vida imposible. Del profesorado se reclama sólo la sumisión, el reclutamiento y la complicidad (volveremos a la división entre afectos y desafectos).

Esa pedagogía constructivista, ¿no es una especie de pervivencia del antifranquismo, de revolverse contra la idea de autoridad, disciplina y mérito que parecía inherente a una educación practicada en España durante el franquismo?

Sin duda hay bastante de este trauma no superado, como he recordado antes. Desgraciadamente las políticas educativas siguen el penduleo más grosero: Del autoritarismo al antiautoritarismo, del elogio de la razón al relativismo cultural.

Algunos investigadores afirman que el éxito académico de las minorías asiáticas o de los judíos en EEUU está relacionado con una situación familiar estable, o por lo menos con gran interés de los padres en la educación de los hijos y en la valoración del estudio y del esfuerzo. ¿Es esto cierto?

Sin duda, un ambiente familiar adecuado es fundamental para el progreso educativo. Pero es condición necesaria, no suficiente. Si los padres se vuelcan en la educación de sus hijos, colaboran con los profesores, pero se topan con una enseñanza degradada, ¿quiénes son los culpables?

¿Cómo ha resultado la participación de los padres en los consejos escolares?

Muy escasa, a pesar de la enorme potestad que se les da en los consejos escolares de los centros. Los claustros de profesores han ido perdiendo todas sus atribuciones (y más que perderán, en Andalucía, por ejemplo, cuando se apruebe el Reglamento Orgánico de Centros), en beneficio de estos órganos.

¿En qué forma ha perjudicado a la enseñanza el buenismo que caracteriza muchas de las políticas del actual Gobierno español?

Respondo con una cita de Javier Gomá, que lo dice con mejor expresión que la mía: “La espontaneidad, las preferencias personales y las pulsiones instintivas se han elevado a ley suprema de la moralidad. La libertad es requisito de la ética, pero no la ética misma”.

[Este texto se reproduce en LA VOZ DE BARCELONA en colaboración con la web Cultura 3.0]

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6 Comments en ““El igualitarismo a la baja es una injusticia, porque la escuela deja de ser un elemento de progreso intelectual y de mejora social””

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  1. Ufrasico - Sábado, 30 de octubre de 2010 a las 13:45

    Para seguir impúnemente con sus desmanes, a la vigente casta política, montada en el dragón de 17+2 cabezas llamado Partitocracia, le interesa el personal adocenado, aboregado, sin criterio y que se deje llevar al hueto, donde desplumarlo de lo humanístico y de lo crematístico, sin rechistar.

  2. Mariacruz - Sábado, 30 de octubre de 2010 a las 18:29

    Cuando la pata de una mesa cojea,se pone un taco debajo,no se acortan las otras 3 patas.
    Cuando se da preferencia a las ideas afines en detrimento de las ideas inteligentes,se deja pasar a los afines no a los mejores.
    Si hay Moral hay Justicia.

  3. reset - Sábado, 30 de octubre de 2010 a las 21:02

    Muy bien expresado, señor López Marijuán. El desastre educativo es culpa de los pedagogos universitarios que llevan años organizando la educación, y que no tienen ninguna relación con la realidad en las aulas de secundaria. Hay una frase que resumiría muy bien lo que dicen: «Lo importante es que los alumnos aprendan a aprender». Los que mantienen esto, lógicamente, son gente que no sabe de nada y que desprecia los contenidos.

    Ufrasico,
    completamente de acuerdo contigo. Lo que le importa de verdad a las autoridades es tener a una población aborregada e ignorante, y que los críos estén el mayor tiempo posible encerrados en los centros. No interesa que aprendan nada ni que piensen por si mismos.

  4. Ufrasico - Sábado, 30 de octubre de 2010 a las 22:04

    Y lo peor es que buena parte de estos “pedagogos”, promovidos y pagados por los progres para desparramar en las aulas su bazofia manipuladora, como sería EpC, tienen la consigna de poner como modelos tipo y faros en los que guiarse los chavales a elementos como algunas de la “cuota” o algunos del “aparato”, que llevamos más de la cuenta soportando. ¿Castigo divino, acaso?

  5. Manolito Goreiro - Domingo, 31 de octubre de 2010 a las 01:07

    Magnífica entrevista. Un ejemplo más del esperpento digno de “El retablo de las maravillas” es la construcción logsiana de las frases. Ejemplo:
    “Alumnos y alumnas”, “Claustro de profesores y profesoras”…

  6. José María - Domingo, 31 de octubre de 2010 a las 01:08

    Perfecto. Sólo mete la pata con ese lugar común de”la privatización” de las universidades. Y añade, entre paréntesis, “mercantilismo”. Ay, otra vez ese prejuicio. Magnífico discurso con esa bobada adolescente que, sin duda, sobra. Las acusaciones al PP están poco fundadas, ya que el PP sí cambió la Logse con la Ley de Calidad de la Educación que nunca se aplicó lo que suecede es que en el estado de terror en el que vivimos uno debe pagar el peaje para no ser acusado de reaccionario, de derechista, etc.

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