Gorriarán: ‘Un partido nacional en sentido ilustrado y laico [como UPyD] no puede ni debe, precisamente porque lo es, aceptar que en Cataluña deba delegar su representación en otro partido de ámbito estrictamente catalán’

18.11.2010 | 19:02
 

Carlos Martínez Gorriarán, responsable de Acción Política y Programa de UPyD, este miércoles en su blog:

‘Uno de los éxitos más notables del nacionalismo catalán es haber logrado convencer a casi todo el mundo de que la excepción catalana abarca también a los no nacionalistas, e incluso a los catalanes de furibundo antinacionalismo. Por eso resulta tan costoso que se escuche allí, y a veces fuera de allí –pues la propaganda catalanista tiene muchos adeptos en la España cañí, donde se considera que un nacionalista como Durán i Lleida ¡es un gran estadista español!- un mensaje tan obvio como que un partido nacional en sentido ilustrado y laico no puede ni debe, precisamente porque lo es, aceptar que en Cataluña deba delegar su representación en otro partido de ámbito estrictamente catalán.

[…] En Cataluña los nacionalistas han convencido a quienes dicen no serlo, incluso siendo sus más furibundos detractores, de que lo suyo también es especial, de modo que los catalanes no nacionalistas deben ser representados por partidos catalanes no nacionalistas. ¿Y qué deben hacer los partidos nacionales como UPyD? Pues asociarse con una franquicia catalana al estilo de, por ejemplo, el PSUC y el PCE, o ahora el PSOE y el PSC. A nosotros nos tocaría Ciudadanos, claro. Sin duda, el éxito de este tópico merece un aplauso al nacionalismo catalán, que ha conseguido así anular o paralizar el pluralismo político de Cataluña. Porque, se mire por donde se mire, que los partidos nacionales no se atrevan a serlo en Cataluña y o se mimeticen con el paisaje –como el PP de ahora- o renuncien a ser ellos mismos –como el PSOE- es una gran victoria de la supuesta excepción nacional catalana: incluso los catalanes que quieren hacer política española deben hacerlo separados de sus conciudadanos y atados a sus nacionalistas, únicos autorizados a repartir patentes de corso.

Esta es la principal razón por la que nosotros, UPyD, hemos rechazado –tras pensarlo y debatirlo donde corresponde- ir en coalición con Ciudadanos, un partido que tras un prometedor arranque hizo una frenada de burro hasta convertirse en otro partido regional catalán sin más ideario que el antinacionalismo y sin otro proyecto político conocido que seguir en el Parlament de Cataluña, lo que explica tanto su coalición electoral en las elecciones europeas del 2009 con la alianza eurófoba y xenófoba de Libertas (tras declarar obsesivamente que “nos tendían la mano para ir juntos”), como el hecho de que haya renunciado a extenderse por el resto de España con un programa de reformas políticas nacionales. Y esto también explica -¡ay!- que los muchos interesados en que todo siga igual en Cataluña –allí y fuera de allí- hayan descubierto de repente que les interesa mucho que C’s siga en el Parlament de Cataluña y UPyD quede fuera. Espero –y trabajamos por- que se lleven una desagradable sorpresa, pero su interés es fácil de entender: nosotros ya somos una amenaza al establishment español y catalán porque somos una fuerza nacional en auge que cuenta cada día más en la política española, y C’s es un pequeño partido regionalista catalán que molesta poco.

Lo que es más evidente: UPyD dejaría de ser un partido español transversal, laico y progresista, en ascenso y con un programa clarísimo de reformas políticas de fondo (Ley Electoral, Constitución y programa de regeneración democrática) cada vez más atendido, si aceptara que debe ausentarse de Cataluña para que se cumpla el tópico de que Catalonia is different. ¿Se entenderá que la única manera realista y coherente de hacer frente al nacionalismo y de superarlo es ofrecer alternativas políticas positivas (como un Estado federal), y no limitarse a deplorar sus defectos? ¿Comprenderán quienes rechazan al nacionalismo catalán que le hacen el juego cuando apoyan para Cataluña un sistema de partidos políticos distinto al del conjunto de España?

Queda la evidencia de que C’s se fundó antes que UPyD, y que quienes lo fundamos habríamos entrado muy a gusto en ese partido, que vimos con mucha simpatía, de haber creído que era nuestro proyecto. Y nos habríamos ahorrado un montón de problemas. Pero la verdad es que pronto quedó claro que no era así: nuestro proyecto nunca ha sido, como el suyo, crear un contrapeso al PSC para moderar su discurso, según expresa y reiterada confesión de Francesc de Carreras, el único de los promotores que sigue en ese partido, sin duda porque ha ido a dónde él quería que estuviera. Por si quedara alguna duda, nos la despejó el propio Albert Rivera en una reunión celebrada al efecto en San Sebastián la primavera del 2007: a ellos no les interesaba “Madrid”, sino una asociación de antinacionalistas periféricos catalanes, vascos y gallegos para influir en la política autonómica y española… Lo contrario que a nosotros, que desde el principio entendimos que el nuevo partido o era nacional o no sería nada, porque nuestro interés es el conjunto de España, no un trozo o dos.

Hay quien nos ha advertido hasta el aburrimiento de que no seremos un partido nacional de verdad si no entramos a la primera en el Parlament, naturalmente adoptando el sistema de franquicia del PSOE, pero ahora con C’s. Se equivocan: en ese caso sí que dejaríamos de ser un partido nacional, porque habríamos aceptado que Cataluña es coto de caza vedado para quien no sea catalanista o regionalista asimilado. Pero no lo será por mucho tiempo. Un partido serio, como nosotros, sabe tener paciencia y perseverar sin variar de principios al estilo Groucho Marx. Así son las cosas y así se las he contado’.