Simancas: ‘A Duran no le gustan los niños catalanes que nacen de madres no catalanas. No cabe mayor argumento racista que este. Yo nací en Alemania de madre extranjera, y nunca olvidaré los discursos semejantes al de Duran que oía de niño en boca de los herederos del nazismo’

19.11.2010 | 19:30
 

Rafael Simancas, congresista del PSOE y ex candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid, este viernes en su blog:

‘[…] A los habituales argumentarios victimistas y excluyentes del nacionalismo, se unen ahora proclamas abiertamente xenófobas y racistas, en una consonancia preocupante con las corrientes ultraderechistas de Centroeuropa.

Duran, que pasa por ser el líder político nacional con mejor valoración demoscópica, ha alertado sobre los males anejos a la alta tasa de fecundidad de las mujeres inmigrantes. A Duran no le gustan los niños catalanes que nacen de madres no catalanas. No cabe mayor argumento racista que este. Yo nací en Alemania de madre extranjera, y nunca olvidaré los discursos semejantes al de Duran que oía de niño en boca de los herederos del nazismo. Eran los mismos que colocaban letreros con la leyenda “Verbotene Eintragung für Türken und Spaniern” (“Prohibida la entrada a turcos y españoles”) que los niños morenitos leíamos en las puertas de algunos establecimientos alemanes y que nuestros padres españoles no alcanzaban a explicarnos. Nunca pensé que volvería a escuchar mensajes equiparables en mi propio país.

El inefable Puigcercós tardó poco en sumarse a la fiesta con la profundidad de análisis que suele caracterizarle. El dirigente independentista solo sabe afirmar su catalanidad insultando a los no catalanes, y en el difícil esfuerzo de lograr un nuevo titular entre tanta extravagancia ya no tilda a andaluces y extremeños tan solo de indolentes, vagos y aprovechados. Ahora también son defraudadores y delincuentes fiscales. Pero hay más. Ante la lógica indignación de los aludidos, ofreció una nueva vuelta de tuerca al delirio: al parecer estamos ante un “pacto de hierro” entre sevillanos, madrileños y vitorianos para fastidiar a los catalanes. Y todavía se preguntará por qué nadie les toma en serio y por qué su partido se desploma en las encuestas.

El presidenciable Mas no ha querido perder tampoco la estela del ejercicio constante de histrionismo en que se ha convertido la campaña catalana, esgrimiendo el cansino discurso de “la Cataluña ordeñada”, proponiendo “independencia cultural” para los catalanes (como si la cultura no fuera hoy sinónimo de globalidad), y exigiendo un concierto económico en su comunidad equiparable al vasco. La consecuencia directa del cumplimiento de tal propuesta, y su lógica extensión inmediata a las comunidades andaluza, valenciana y madrileña, de entrada, sería la frustración de los principios constitucionales de solidaridad entre las regiones de España y de igualdad entre sus ciudadanos, amén de la inviabilidad inexorable del Estado. ¿Es esto lo que buscan en realidad?

Alicia “Croft” Camacho destila la sutileza propia de la derecha de siempre. Si el mensaje a trasladar es el de “caña a los inmigrantes”, para qué andarse con eufemismos. En consecuencia, el PP catalán ha ideado un video-juego en el que triunfa el jugador que más inmigrantes irregulares “caza”. Lo más dramático es que el formato está ideado especialmente para los más jóvenes. ¿Y es este el bagaje de valores que queremos incorporar a nuestros jóvenes? ¿Así queremos construir una sociedad necesariamente diversa? ¿Invitando a los jóvenes a cazar al extranjero o al diferente?

En esta ensalada de despropósitos, aunque salvando las distancias, debo añadir la publicación del libro “España, capital París”, cuyo autor es un socialista catalán llamado Germá Bel. Imagino que con la intención de aportar racionalidad al convulso debate electoral catalán, a este insigne profesor, de meritoria labor en otros menesteres y en otras ocasiones, solo se le ha ocurrido el intento de legitimar los excesos victimistas del nacionalismo con una teoría delirante sobre el diseño de las infraestructuras españolas.

Bel ilustra a sus lectores incluso con “pruebas históricas irrefutables” que datan de los planes de los mismísimos Reyes Católicos, para “demostrar” poco menos que cada camino, cada carretera y cada línea de ferrocarril que se ha ejecutado en España durante los últimos quinientos años solo ha tenido como intención aislar y perjudicar a Cataluña y a los catalanes. ¡Todo un libro para esto! Y en todo el libro no ha habido espacio para reflejar la verdad meridiana de que Cataluña es, con Madrid, la comunidad española con mejores infraestructuras de transporte, y que, por ejemplo, Cataluña ha sido desde 2004 la región con más inversión ejecutada del Estado. Pero ¿para qué estropear con la verdad una teoría conspirativa tan extraordinaria?

Entre tanta irracionalidad y tanta llamada a la víscera, es cierto que la campaña de Montilla y el PSC está incorporando al debate electoral en Cataluña el nivel de seriedad, rigor y de propuestas positivas que cabe esperar en un contexto de tantos problemas para sus ciudadanos. Espero y confío en que tengan los frutos’.