Opinión

Supersticiones en época de crisis

‘Para creer en cualquier cosa hace falta una alta dosis de fantasía. Cuando dicha imaginación se pierde aparece la racionalidad, la crisis personal y quizás el replanteamiento de los pilares que sustentan nuestra concepción del mundo’.

Francisco M. Toro
Sábado, 20 de noviembre de 2010 | 09:38

José Blanco White, pensador y clérigo español que vivió a caballo entre el siglo XVIII y el XIX, que abrazó las doctrinas católica y anglicana, que receló finalmente del encorsetamiento que las religiones ejercían en los planteamientos ideológicos propios de la Ilustración, que publicó desde Londres y en inglés las Letters from Spain que deberían haber visto la luz en su Sevilla natal, escribía en relación a su pérdida de fe: “Entre los numerosos amigos que tengo en el clero español, no me he encontrado a ninguno de talento que no haya pasado, más tarde o más temprano, de la piedad más sincera a un estado de verdadera incredulidad”.

Es la época de los eslóganes sencillos.

Tal y como le ocurrió a Blanco White en múltiples ocasiones, en las rígidas paredes que envuelven y protegen nuestro sistema de fe y nuestras verdades, aparecen las primeras fisuras, por motivos diversos, y entran los primeros rayos de luz del análisis crítico. Dicha liberación de nuestros prejuicios suele ir acompañado de cierto desasosiego porque no es fácil asumir que aquello en lo que se creía y por lo que se luchaba ya ha caducado. No siempre el mantenerse firme en una idea es una virtud. Intelectuales que durante el siglo XX abrazaron ciegamente al comunismo pasaron, en el mejor de los casos, del conocimiento y asimilación del significado del estalinismo a la denuncia de sus crímenes. Resulta muy ilustrativo al respecto el testimonio que muestra Martin Amis en Koba el Temible.

Composición con los dos lemas más repetidos de CiU y PSC en esta campaña electoral.

Es la época de los eslóganes contundentes.

Para creer en cualquier cosa hace falta una alta dosis de fantasía. Cuando dicha imaginación se pierde aparece la racionalidad, la crisis personal y quizás el replanteamiento de los pilares que sustentan nuestra concepción del mundo. A los detractores de Darwin les resultaba mucho más verosímil el cuento de la costilla que la teoría de las especies. En la actualidad, quien se posicione firmemente en contra de la investigación con células madre por motivos morales, posee una cobardía mayúscula, al subordinar las ventajas filantrópicas de dichos avances técnicos a las directrices morales que las niega.

Es la época de los eslóganes sin matices.

En tiempos de crisis como la actual los discursos más radicales, gracias a los medios de comunicación, hacen su agosto. Para Blanco White, “la religión, o mejor dicho, la superstición está […] íntimamente ligada a todo el sistema de la vida española, tanto pública como privada”. A día de hoy, las supersticiones más viscerales no nacen tanto en el púlpito como en los discursos políticos y en los creadores de opinión.

Es la época de los eslóganes sin medias tintas.

Se ha generalizado una especie de agorafobia que incita a las personas más débiles a buscar los espacios más pequeños y oscuros que encierren los dogmas más radicales y absolutos. Sólo esta cobarde fosilización del pensamiento explica que haya algunas personalidades que presientan que la lengua catalana es un malvado instrumento que tiene por único objetivo tocarles las narices; hay quien sigue viendo rasgos de modernidad en los discursos nacionalistas; o ciudadanos de inteligencia media que comprenden, justifican y/o aplauden el terrorismo.

Es la época de los eslóganes sencillos, contundentes, sin matices ni medias tintas, que nos señalan quiénes son nuestros enemigos. ¿Se rompe España? ¿Espanya ens roba? ¿Es la inmigración la causa de nuestros males? ¿Es Baltasar Garzón un mártir de la libertad o una vedette mediática? Obediencia castrense al eslogan. La religión, la raza, el partido, la lengua, la bandera, la patria, la tierra… creemos en el Eslogan como quien cree en la Virgen del Pilar. En fin, supersticiones en época de crisis.

Francisco M. Toro es profesor de Historia

Temas: ,

9 Comments en “Supersticiones en época de crisis”

NOTA: Sean respetuosos con sus comentarios. Se borrarán los comentarios cuyo contenido o enlaces puedan ser considerados difamatorios, vejatorios o insultantes. Recuerden siempre que las formas importan y que hay muchas formas de decir lo mismo. Gracias por participar.
  1. Romualdo - Sábado, 20 de noviembre de 2010 a las 10:57

    Yo creo que este análisis tiene razón en lo fundamental aunque mezcla aspectos de campos del saber, de la religión y de la política.

    Generalmente nos negamos a someter a análisis la realidad ya que requiere esfuerzo y cirta preparación.Es mas cómodo repetir lo que nos viene dado desde arriba, lo que nos han enseñado desde pequeños o lo que creemos haber descubierto en un determinado momento de nuestra vida

  2. Sánchez Alcalá - Sábado, 20 de noviembre de 2010 a las 11:08

    Hay quien necesita creer a pies juntillas en alguien, aunque se llame Berlusconi o Chávez.

  3. Quatre i el Gat - Sábado, 20 de noviembre de 2010 a las 11:59

    “En la actualidad, quien se posicione firmemente en contra de la investigación con células madre por motivos morales, posee una cobardía mayúscula, al subordinar las ventajas filantrópicas de dichos avances técnicos a las directrices morales que las niega.”

    Totalmente de acuerdo. Es la época de la Hipocresía con Mayúsculas.

    Luego resulta que aquellos que están en contra de estos supuestos, cuando ven a sus hijos ó a sus nietos padecer una de esas enfermedades que sólo se pueden curar por la vía de los “avances técnicos” dejarán de lado su moral religiosa, y acudirán con su “fé ciega” a que se cure el hijo, el nieto, y “que sea lo que Dios quiera” … y “gracias a Dios”.

    Después, seguirán con su periodo de reflexión, y, hasta les ayude a reflexionar en el plano personal y a evolucionar colectivamente frente a los de su entorno religioso.

    En el plano político catalán, ocurre algo similar:

    ¡Hay que obedecer fielmente los postulados “quasi clericales del nacionalismo”! No hay discusión alguna frente a quienes puedan disentir. Y, a quienes se les ocurre una reflexión en el entorno nacionalista, se les tacha como la “mancha” que ensombrece al pensamiento.

    Y, cuando esa reflexión da lugar a un posicionamiento distinto, llegan las órdenes dogmáticas de imposición nacionalista, para sucumbir ante la razón social.

    El Nacionalismo Catalán ha sido una gran mancha social. Es una herramienta de control social como la que utilizó Franco en su momento, y, si mala era entonces la del Dictador, peor es utilizar esa misma estrategia con la “Demócrata Cataluña” y su “Frente Nacional” del S. XXI.

    ¡Malditos sean los Extremistas!

    ¡HAY QUE REBELARSE!

  4. Alwix - Sábado, 20 de noviembre de 2010 a las 14:40

    Em sembla un article fantàstic.

    Ara be, no s’amoïni, que quan Catalunya tingui Constitució, els nacionalistes deixarem de ser-ho per ser constitucionalistes.

  5. ciudadanos fa molta pena - Sábado, 20 de noviembre de 2010 a las 14:43

    Les fronteres son dibuixos en un mapa. Els espanyolers malgasten moltes hores el seu talent en intentar defensar que el fet de voler que passin per un punt o per un altre implica estar malalt, ser fanàtic o practicar una religió.

    És absurd intentar jutjar el comportament d’un seguidor de futbol en base a quin és el seu equip.

    Voler per Catalunya i el català allò que tenen Portugal i el portugués és una simple qüestió política i per fer política hi ha la democràcia.

    Per veure com seria Catalunya sense nacionalisme, només cal veure que ha passat amb la part on el nacionalisme és irrellevant perque va passar a dependre de França. Son més pobres, estan a la cua del seu estat, la llengua està quasi morta i no existeix cap mena de bilingüisme.

    N’hi ha que no només ens volen fer desapareixer, sino que volen que ho fem en silenci i resignació.

  6. Romualdo - Sábado, 20 de noviembre de 2010 a las 15:10

    Alwin:

    Cataluña ya tiene una Constitución. Lo que ocurre es que quiere una exclusiva. Y entonces naturalmente ya no serían nacionalistas. Lógico. Por eso no entiendo que al que defiende la Constitución le llamen nacionalista español.

  7. Romualdo - Sábado, 20 de noviembre de 2010 a las 15:18

    Ciudadanos…

    Que las fronteras sean una línea en el mapa no quiere decir que el hacerlas o modificarlas no conlleve ni haya conllevado problemas. Y muchos. Por eso no se puede frivolizar con ellas.

    El catalanismo siempre pone los ejemplos que le conviene. Cuando conviene el ejemplo es Portugal, en otros casos Irlanda, en otros Canadá, en otros… Y así. Al final lo que quiere es las ventajas de todos y las desventajas de ninguno. Aunque su caso no sea comparable al de ninguna de las naciones que pone de ejemplo.

    En Francia el hecho de que no haya nacionalismo no hace a esos territorios mas pobres que otros. Pues hay otras zonas con su propia identidad y otra lengua que no son tan pobres como las del sur. Se explica mejor por la proximidad de esas otras zonas a la cuenca del Rhur y a la frontera alemana donde se ha concentrado toda la industria pesada mientras que en el sur de Francia apenas hay materias primas ni productos minerales que hayan sido motor de la Primera Revolución Industrial.

    Por último el silencio y la resignación es lo que se nos ha impuesto durante treinta años de gobierno catalanista. Eso sí con el argumento de que si no lo aceptábamos es que éramos enemigos de Cataluña y que no la entendíamos.

    Pero como dice el artículo tenemos la obligación de pensar por nosotros mismos. Esto ya ha empezado y el catalanismo cada vez más ve cómo sus argumentos no tienen consistencia.

  8. ciudadanos fa molta pena - Sábado, 20 de noviembre de 2010 a las 17:28

    Els anticatalans pensen que ens poden negar el dret a ser un estat més d’Europa perque el nostre cas no és comparable al de cap dels altres. Però s’equivoquen perque tampoc ho son entre ells. No cal ser com Portugal o com Irlanda per ser lliure com Portugal o com Irlanda.

    No cal ser igual a algú per tenir els seus mateixos drets.

    Els espanyolers no han callat mai en aquests 30 anys, només que son tan poquets que la seva incidència és mínima. boadella, de carreras, caja o bidalcuadras no han deixat de criticaar-ho tot ni s’ha deixat de vendre diaris com el mundo, la razon o l’abc.

    La llástima és que encara no han après que la llei la fa la majoria i ells son una minoria.

  9. Angel - Lunes, 22 de noviembre de 2010 a las 15:58

    Podemos mirar las cosas desde tantos angulos como ojos.Los intereses politicos tienen mucho que ver con tener ventajas sociales y economicas,por este motivo en cualquier parte,quien monta un regimen, este atrae los afines dandoles, a estos beneficios.

    Pocos veremos que sean del regimen nacionalista catalan y no viva del dinero publico o subvenciones.Esto es el premio a la causa y lo que hace que el regimen perdure.

    El miedo a pasar hambre y calamidades es lo que hace que muchos den preferencia a tener ventajas sociales y economicas que mantenerse como una persona integra.

    Montilla es un ejemplo,de socialista se nos ha convertido en nacionalista, renegando lo que es, con el fin de tener una buena posicion social y economica en cataluña.

Suscripción RSS a los comentarios de esta entrada.