Opinión

Prudente optimismo

‘Las encuestas pronostican el ajuste de cuentas de los votantes con el papanatismo independentista que los arrojará de las instituciones, arrancándoles el altavoz con el que propagan la falsa esperanza de que la independencia sea la solución y se acabarán sus propuestas delirantes y el despilfarro con el que las pagan’.

Carina Mejías
Viernes, 26 de noviembre de 2010 | 21:12

Uno de los comentaristas habituales de mis artículos me pedía hace poco una reflexión en positivo de la actual situación política. Me prometí a mi misma que aceptaba el reto y que en mi próximo artículo procuraría hacer un repaso de propuestas futuras que pudieran animar a la audiencia.

Conforme pasan los días, y las noticias se suceden, reconozco que se me hace difícil hacer un diagnóstico positivo de lo que estamos viviendo. La atomización de las opciones políticas, el marketing electoral de dudoso gusto y los constantes llamamientos a la participación, no ocultan la preocupación de que una altísima abstención deje en evidencia la falta de confianza en los líderes, en el sistema y en las instituciones. No es de extrañar que ocurra, cuando el común denominador de la campaña ha estado marcado por la ausencia de propuestas, los reproches inútiles y el pacto de silencio en la denuncia de la corrupción. El escenario más propicio para la desilusión.

Los candidatos a la presidencia de la Generalidad de los seis partidos con representación en el Parlamento autonómico (foto: EP).

Hace unos días, alguien me recomendó un libro titulado Los usos del pesimismo, el peligro de la falsa esperanza en el que Roger Scruton, reivindica un pesimismo crítico y lúcido, capaz de ajustar cuentas con el pensamiento autocomplaciente y el papanatismo de lo políticamente correcto que está socavando la confianza y desmantelando el espacio público.

Tomando esa idea, nada nos condena a soportar el suplicio que estamos viviendo, como una maldición bíblica, si somos capaces de hacer autocrítica y comprender que tenemos la decisión en nuestras manos. Las continuas apelaciones de José Montilla (PSC) al voto de la compasión son un presagio de su debacle electoral por haber vendido sus principios a cambio de permanecer en la presidencia.

Las encuestas pronostican el ajuste de cuentas de los votantes con el papanatismo independentista que los arrojará de las instituciones, arrancándoles el altavoz con el que propagan la falsa esperanza de que la independencia sea la solución y se acabarán sus propuestas delirantes y el despilfarro con el que las pagan.

La izquierda desestabilizadora será arrinconada en la marginalidad política. El triunfo en minoría del nacionalismo debe acabar con la autocomplacencia obligándole a rendir cuentas por la corrupción y a renunciar al permanente victimismo reivindicativo de sus inviables propuestas económicas y políticas, en un contexto que sitúa a España al borde del rescate económico. El Gobierno socialista se desploma día a día acosado por las críticas, acusado de incompetente y al que empujan cada vez más a la convocatoria de elecciones anticipadas que pronostican el triunfo de la derecha. Son los síntomas de que un cambio es posible.

Certificada la defunción del tripartito, con el nacionalismo maniatado y un nuevo Gobierno español en ciernes quizá podamos abordar un nuevo periodo en el que ese pesimismo crítico de hoy abra el paso a un prudente optimismo que nos permita recuperar la confianza, la autoestima y ponernos a trabajar enfocando el futuro hacia la luz que nos permita salir del túnel.

Carina Mejías es ex diputada autonómica del PP en el Parlamento de Cataluña

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7 Comments en “Prudente optimismo”

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  1. El Capitán Trueno - Viernes, 26 de noviembre de 2010 a las 22:51

    Desde luego el optimismo no vendrá de un partido como el PP, nueva CEDA o confederación española de derechas autónomas, de caciques regionales.

    Cataluña necesita también en su parlament el germen de un partido inequívocamente NACIONAL que catalice la reforma del Estado: UPyD.

    La necesidad de un partido nacional

    Antonio Robles

    En el panorama político catalán están representadas todas las opciones políticas catalanistas, incluso sobrerrepresentadas las soberanistas, pero infrarrepresentadas las que abogan por el Estado constitucional de todos. Las consecuencias son a la vez causa de la deriva suicida de España como Estado y manifestación del declive irreversible de Cataluña como potencia económica.

    En doscientos años, Cataluña ganó en población y creció económicamente. Desde que el nacionalismo se instaló en el año 1980 con Jordi Pujol, comenzó un declive demográfico y económico sordo, solo amortiguado por el ruido de la construcción nacional que a la vuelta de tres décadas ha descabalgado a Cataluña de la primera posición económica, a la cuarta. Por delante, Madrid, Baleares y Valencia. Hoy, en Cataluña, los hijos de la burguesía emprendedora del pasado ya no crean empresas, viven del negocio nacional. Son sus funcionarios. Y se quejan. Y devoran presupuestos. En su parte más folklórica, justifican la deriva a ninguna parte con el expolio fiscal. O piden el consorcio económico. Y si viene al caso, arremeten contra el cliente: “Madrid es una fiesta fiscal y en Andalucía no paga impuestos ni Dios”. Una falsedad gratuita y un error descomunal. Atendamos a las cifras: Cataluña vende al resto de España el 54% de su producción, más que el conjunto de todas las exportaciones al extranjero (el 46%, del cual, el 68 % lo hace a la UE). En términos de saldo comercial, Cataluña tiene un saldo a favor respecto al resto de España de 19.782 millones de euros.

    ¿Qué sentido tiene enemistarse con nuestros mejores clientes? No es rico el empresario por ser empresario, sino por vender lo que produce. Y para eso necesita clientes.

    Los errores se pagan. Cuando el declive se ha instalado, ya es demasiado tarde para remontar el vuelo con facilidad. Pero aún no lo saben los que nos han llevado a esto. Es preciso recordárselo en cifras: hoy Cataluña ha perdido capacidad de influencia en los mercados internacionales comparado con la Comunidad de Madrid. ¿Se acuerdan de “aquella aldea manchega”? Hoy, la inversión extranjera en Madrid es del 65% del total de las inversiones en España y sólo llega al 11,66 % la inversión extranjera en Cataluña. Igualmente perdemos el tren de la historia con nuestras propias inversiones en el extranjero. Sólo el 8% del total, mientras Madrid lo hace con un 32%. Mientras tanto, el 89% de nuestras energías políticas las dedicamos a cuestiones identitarias, a poner trabas administrativas, a levantar barreras lingüísticas a trabajadores y empresas, a despilfarrar presupuestos en medios de propaganda públicos, a multar y humillar la libre iniciativa de comerciantes por rotular en castellano y a remarcar diferencias con el resto de españoles en lugar de reforzar empatías, valores comunes y afianzar mercados. De tanto ensimismamiento hemos dejado de reparar que el resto de España es nuestro mejor cliente y, a la vez, el aire y la luz de una trama de sentimientos imposible de deshilachar sin provocar desgarros familiares, sociales y políticos.

    Esto no se arregla sólo con medidas económicas, ni atajando la corrupción visible, ni yendo a la contra como un partido de influencia exclusivamente autonómica, sino redefiniendo estructuras políticas de calado que devuelvan la dirección política del Estado al Gobierno de la nación. Es decir, debe ponerse coto al despilfarro y a la deslealtad del Estado autonómico. A esto en UPyD se le llama Estado federal cooperativo que cierre la brecha del Estado autónomo y otorgue las mismas competencias, la misma financiación y la misma capacidad legislativa a todas las federaciones.

    Por eso, Unión Progreso y Democracia (UPyD) no es un partido más, ni se multiplica en franquicias con las que negociar los derechos específicos de las partes; nació para defender el Estado, es decir, para defender la igualdad y la libertad de todos los españoles vivan donde vivan del territorio nacional. Nació para defender los intereses comunes, esos que los partidos nacionalistas no respetan porque sólo se preocupan de lo suyo. Allá ellos, tienen derecho a ser egoístas.

    Y nació para defender los intereses comunes porque el PSOE y PP han renunciado a ser partidos nacionales forzados por sus barones territoriales, que en su afán por competir con los partidos nacionalistas, han cuarteado los derechos comunes de todos los españoles. Por eso UPyD no se quiere hacer perdonar en Cataluña a través de un partido catalán camuflado y aceptado por la omertá como mal menor. Cualquier dictadura blanca que se precie, ha de justificar la exclusión haciendo ver que todos tienen sitio en el oasis. Sitio y perímetro. Sobre todo perímetro, que es lo mismo que collar y correa. El perímetro de las fronteras nacionales trazadas por las fuerzas del nacionalismo. Refuerzan el sistema de taifas al atomizarse en partidos regionales. Desde una de las partes no se puede dirigir ni reformar el todo. Pero se puede dificultar el funcionamiento de los partidos nacionales que pretenden dirigir desde la visión conjunta del todo. La propia limitación de partido regional, refuerza formalmente la idea de una España confederal, con intereses específicos, con problemas particulares que gestionan su existencia sin necesidad del conjunto, del Estado, y que a la hora de organizarse, el sistema mismo conduce a relaciones de bilateralidad.

    Si UPyD llega al Parlamento el próximo 28 de noviembre, llevará los intereses comunes de todos los españoles, es decir, llevará consigo al Estado como primera prioridad. Es la fórmula más eficaz de defender los intereses de todos los catalanes, porque si España se empobrece, Cataluña se hunde. Pero no es sólo una cuestión económica, es preciso devolver la legitimidad al Estado constitucional y a sus instituciones, hacer eficaces las administraciones, garantizar el buen uso del dinero público y devolver los derechos lingüísticos a todos los ciudadanos.

  2. CIUDADANOS es el voto útil - Viernes, 26 de noviembre de 2010 a las 23:09

    Efectivamente, con la ayuda de CIUDADANOS , denunciando las subvenciones a esas entidades de dudosa utilidad, hemos conseguido desenmascarar la trama de corrupción política de cataluña, y así regeneraremos la política.
    Mucha suerte a CIUDADANOS el próximo domingo, el voto útil NO NACIONALISTA.

  3. Mariacruz - Viernes, 26 de noviembre de 2010 a las 23:30

    Pués Dios ,,te oiga,,Carina Mejias,porque a mì de ves este final de ,,hoja de ruta,,con los ,,piropos,,entre unos y otros,y el ,,clavel rojo,,sms del ,,pàsalo,,ya me estaba produciendo un pesimismo tal,que me estaba consumiendo la alegrìa de que se pueda hacer Polìtica mejor que el ,,chalaneo y toma y daca,,.
    Tenemos los gobermados cambiar el mando y que semos nosotros los que gobernamos a los polìticos y gobernantes,que tenìan que ser como los cocineros hacernos lo que pidamos del Menù en lugar de alrevès.

  4. Mariacruz - Viernes, 26 de noviembre de 2010 a las 23:38

    Al menos voy a poder dormir tranquila con un prudente optimismo.

  5. DLM - Sábado, 27 de noviembre de 2010 a las 09:09

    !!!!!!!Certificada la defunción del tripartito, con el nacionalismo maniatado y un nuevo Gobierno español en ciernes quizá podamos abordar un nuevo periodo en el que ese pesimismo crítico de hoy abra el paso a un prudente optimismo que nos permita recuperar la confianza, la autoestima y ponernos a trabajar enfocando el futuro hacia la luz que nos permita salir del túnel.!!!!!!!!

    Trato de encontrar en estas conclusiones UNA BASE para el prudente optimismo que busca Carina Mejías, pero he de decir que, lamentablemente, no lo encuentro.
    El hecho de la defunción del Tripartito y la llegada a la Generalitat del Sr. Mas, únicamente garantiza una continuidad de las políticas que lleva padeciendo Catalunya desde hace ya décadas; eso si, existirá una mayor ” delicadeza ” o se podría decir ” un guante de seda ” por parte de los dirigentes de CIU a la hora de gobernar el País, pero será más de lo mismo. Aún en el caso de no disponer de mayoría absoluta, CIU tiene garantizados los apoyos, bien por parte de ERZ o por el servilismo del PPC que, seguro, tratará de ayudar al máximo para preparar el necesario apoyo del Sr. Mas a Rajoy cuando lleguen las Generales. Por todo ello creo o más bien estoy convencido, que nada cambiará. Probablemente, se iniciará un periodo de una mejor administración económica de las cuentas públicas y de la inversión, pero alguien en su sano juicio piensa que eso será suficiente? Solucionará eso el mayor problema que tiene Catalunya y la mayoría de sus Ciudadanos que, desde mi punto de vista, es el objetivo que comparten la mayoría de los políticos catalanes y que no es otro que el de una Catalunya independiente de España? Se solucionarán los graves problemas que tiene España y que van más lejos que una mejora transitoria de su economía? Nos olvidamos que España tiene un verdadero cáncer en su modelo de Estado, en la falta de independencia de sus órganos judiciales, en su falta de competitividad, en su modelo Educativo, en la falta de representatividad de sus estructuras políticas, en el altísimo nivel de corrupción que, lamentablemente, parece que se acepta como algo ” normal “. Seguro que me dejo algún aspecto adicional en el tintero, pero creo que ya es suficiente. No veo en un horizonte, más o menos próximo, una solución para todo esto, ni tan siquiera con una mayoría absoluta del PP en las Generales. Creo que el nivel y en muchos casos la catadura moral de la mayoría de la casta política de este País, no garantiza los cambios tan profundos que se necestian. En el PP, partido al que he confiado mi Voto hasta ahora, se han producido unos hechos que, en principio, me hacen desconfiar mucho o mejor dicho muchísimo. Desde el momento en que el Sr. Aznar, con una mayoría absoluta en su segunda legislatura, no fué capaz de llevar adelante la REGENERACION DEMOCRATICA prometida, hasta lo ocurrido en el PP del País Vasco o lo más reciente del PPC, con ” cambios ” nunca aclarados y desde mi punto de vista ni mínimamente justificados, uno se puede esperar cualquier cosa de este Partido y ninguna de ellas en la línea que uno desearía. Por todo ello querida Carina, no veo por ningún sitio, bases suficientes para un mínimo optimismo. Ultimamente parece que se está gestando una corriente de opinión para un cambio del SISTEMA……….lo sigo con mucha atención. Quién sabe si por esa vía, se podría iniciar la senda que nos haga recuperar el optimismo y la ilusión que son, desde mi punto de vista, los motores necesarios para el cambio real.
    Un saludo.

  6. reset - Sábado, 27 de noviembre de 2010 a las 12:41

    ¿Cómo puede la gente escribir comentarios más largos que el propio artículo? Que tochos.

  7. Jose Orgulloso - Sábado, 27 de noviembre de 2010 a las 14:19

    ¿El nacionalismo, maniatado? ¿De dónde saca Usted esto? Yo más bien lo veo al revés, que los nacionalistas de CiU les tendrán a Ustedes maniatados en la próxima legislatura, si no es que obtienen mayoría absoluta.

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