España

Galicia Bilingüe denuncia que Feijóo dedica 35 millones condicionados por motivos lingüísticos

Solicitan a Alberto Núñez Feijóo la modificación de la Ley autonómica 9/2007 para que el gallego deje de ser un criterio de valoración a la hora de conceder subvenciones.

Redacción
Martes, 14 de diciembre de 2010 | 12:35

La Junta de Galicia mantiene ‘un notable peso del idioma gallego entre los criterios de valoración para la concesión de subvenciones’ y obvia, en este terreno, el compromiso de establecer un bilingüismo real y justo en la Administración autonómica, según ha denunciado este martes la entidad cívica Galicia Bilingüe.

Un análisis realizado por la asociación, que defiende la libertad lingüística en el ámbito público de Galicia, sobre las órdenes de ayudas publicadas en el Diario Oficial de Galicia (DOG) desde que el popular Alberto Núñez Feijóo asumió la presidencia autonómica, ofrece numerosos ejemplos de la ‘mayor importancia que se otorga al gallego frente a aspectos mucho más esenciales ligados directamente al objetivo para el que nacieron determinados planes de subvenciones’.

El mismo peso para el idioma que para la especialidad

Desde Galicia Bilingüe denuncian que siga vigente la Ley autonómica 9/2007, aprobada por el Gobierno bipartito del PSOE y BNG, y que obliga a incluir el uso del gallego entre esos criterios de valoración de subvenciones. En este sentido, desde la entidad cívica se pone de manfiesto que ‘el equipo de Núñez Feijóo incurre en ocasiones en absurdos y significativos baremos’, como por ejemplo una orden de ayudas para entidades privadas para la realización de programas de carácter sociosanitario (DOG, del 22 de septiembre de 2010) donde ‘el idioma recibe los mismos puntos que la antigüedad de la entidad solicitante o su grado de consolidación en campos como el alcoholismo, el daño cerebral u otras patologías’.

Otro ejemplo, de los evidenciados por Galicia Bilingüe, son los requisitos para actividades de orientación y búsqueda de empleo (DOG, del 21 de octubre de 2010) en los que ‘la experiencia de la entidad en el desarrollo de ese tipo de acciones (4 puntos) vale menos que la utilización de la lengua gallega (5 puntos)’.

Sorprendentemente, las políticas del Ejecutivo autonómico de Feijóo se ponen de manifiesto, en el ámbito lingüístico, con bases para subvenciones para proyectos relacionados con la lucha contra el sida (DOG, del 11 de mayo de 2010), donde el conocimiento del idioma, aunque no alcanza el 10% de la puntuación global, ‘está por delante de muchos de los demás criterios, desde la justificación de la iniciativa a aspectos como el reparto de jeringuillas y preservativos o el tipo de colectivo al que fuera dirigida la acción’.

35 millones de euros

De los casi 850 millones de euros repartidos en subvenciones públicas por parte de la Junta de Galicia, publicadas en el DOG y que incluyen ‘ese condicionante del gallego, en mayor o menor grado’, casi 35 fueron directamente para el uso del idioma, con independencia de otros muchos millones destinados específicamente a la llamada normalización lingüística a través de la Secretaría General de Política Lingüística y otras consejerías, según denuncia la asociación.

Finalmente, el informe de Galicia Bilingüe señala que las subvenciones ligadas a motivos lingüísticos en otros ámbitos también invaden sectores como el de la cooperación internacional, comercialización de productos agrarios o forestales, violencia de género, el Noitebús, formación de investigadores, procesos de acogida de inmigrantes, o,entre otros, juventud.

En este sentido, la entidad ha indicado que solicitará formalmente al presidente de la Junta y dirigente del PP, Alberto Núñez Feijóo, la modificación de la Ley autonómica 9/2007 para que no se convierta en una imposición el conocimiento del gallego y deje de ser un criterio de valoración a la hora de conceder subvenciones.

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3 Comments en “Galicia Bilingüe denuncia que Feijóo dedica 35 millones condicionados por motivos lingüísticos”

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  1. PATRIOTA - Martes, 14 de diciembre de 2010 a las 12:56

    ES UNA VERGÜENZA, PERO YA SABEMOS QUE LOS DEL PP SON CÍNICOS. SE CONSIDERAN DEFENSORES DE LA UNIDAD ESPAÑOLA, CUANDO NO SABEN NI CONTROLAR SUS FRANQUICIAS TERRITORIALES (GALICIA, VALENCIA,..). HOY EN DÍA EN EL PP DE GALICIA HAY MUCHO GALLEGUISMO Y NADA DE ESPAÑOLISMO. CREO QUE LAS DOS COSAS PODRÍAN SER POSIBLES, Y MÁS TRATÁNDOSE DEL PP. LIBERTAD TOTAL DE LENGUAS SIN PRIVILEGIOS NI SUBVENCIONES PARA NINGUNA DE ELLAS. BASTA YA DE DISCRIMINACIONES POSITIVAS.

  2. Eduardo González Palomar (Manlleu) - Martes, 14 de diciembre de 2010 a las 17:50

    Hablar poquito y mear clarito.
    En vano, me he obligado a darme un buen tute intentando cobrarle ley a esta pulsión que muestran muchos representante políticos de Catalunya en imponer su “llengua patria” incluso en los rótulos de nuestros comercios. Después de darme semejante panzada, todavía me ha sido preciso recurrir a la cruz y los ciriales para hallar sólo un punto digno de elogio. A diferencia de otros apartados de las leyes lingüísticas, en este concreto asunto y más aún en lo referente a las sanciones recaudatorias, sí aplican con celo el código legal vigente y no emplean, raro en ellos, la ley del embudo. En descargo de estos amantes de la imposición taxativa queda que la normativa legal no fue escrita en agua y aquellos que ahora descubren que no mancha linaje alguno el recurrir al Tribunal Constitucional en cualquier país democrático, entonces (1998) renunciaron a hacerlo. En casos contados, el encabezamiento de un negocio privado debería ser objeto de tanta atención por parte de nuestras autoridades y con más razón todavía en los tiempos que corren. Al hilo de lo anterior, como es de ley en cualquier democracia que se precie, sólo nos resta, a quienes no estamos de acuerdo con este orden de barbaridades legislativas, derogarlas en sede parlamentaria tan pronto como la oportunidad y los equilibrios parlamentarios lo permitan. Dialogar con unos interlocutores que a calzoncillo quitado han sentenciado que en lo concerniente a esta materia no hay nada que hablar (tema sagrado), se me antoja misión harto difícil para el más pintado en este terruño. A buen seguro, inclusive cercado de adversarios con la declarada intención de hablar menos que mudos roncos, procede llevarse el gato al agua en buena lid. Para empezar, en las formas ya tropezamos con descuidos argumentales que no dicen mucho a favor de ellos por la colosal contradicción que adquiere relieve cuando profundizamos en cuál es el propósito de todo código lingüístico: la comunicación. Vaya, que allá se las compongan si no encuentran que entre las radicales posturas, no decir ni mu o hablar más que un ropero en día de fiesta, habita el término medio del que nos advertía el heleno filósofo. A más de la “exclusión” que desprende el concepto de la consabida Ley de Política Lingüística en lo tocante a la preferencia de sólo una de las más significativas lenguas propias que tenemos los catalanes, es de sentido común que imprime mejor en el ánimo colectivo el premio que el correctivo. No me hallarán hablando a tontas y a locas pero tampoco al paladar; por lo tanto, me resulta inexcusable no referirme al fondo de la polémica suscitada por la imposición, en rútulos de comercios, de la “llengua patria” de quienes menudean en torno al ultracatalanismo. En qué beneficia a nuestros tenderos coartarlos en la elección de las lenguas que mejor les convengan para hacer sus negocios más rentables y competitivos. Por descontando, las sanciones a las que, llegado el caso, han de hacer frente ni favorecen a los vendedores ni al conjunto de la población como potencial cliente, al menos en cuestiones pragmáticas. Además, en coyuntura de globalización de la economía, a qué inversor extranjero seduce traba accesoria o el obstáculo de no poder utilizar, cuando lo estime oportuno, sólo la lengua que le venga en gana, siquiera para este menester, con todo el poder selectivo que ello representa en subjetivas y legítimas políticas de imagen. Para rematar, sé que para algunos en Catalunya poner ahora sobre el tapete discrepancia alguna sobre el constreñido espacio de libertad en asuntos lingüísticos tiene la gracia como las abejas, en el culo. Qué voy a hacerle, en mi particular idioma el acento no recae en la formalidad sino en su uso mondo y lirondo… boca de verdades, cien enemistades.

  3. xulio - Miércoles, 5 de enero de 2011 a las 00:24

    Para los ignorantes, el castellano (o lengua patria como algunos quieren llamarle, siendo menos patria que otras lenguas pues el castellano nació en La Rioja, que no en Madrid, y con más influencias vascas del que a más de uno le gustaría conocer) también tuvo su época de ayudas y subvenciones en ciertos campos del conocimiento que poco tenían de lingüístico y en la publicación de panfletos “…de cuyo nombre no quiero acordarme”.

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