Cataluña

Crespo se despidió de los funcionarios de Lloret de Mar sin estar confirmado en la Consejería de Interior

Todo indica que será nombrado secretario de Seguridad la próxima semana, tras el primer choque entre Artur Mas y Felip Puig.

Redacción
Jueves, 6 de enero de 2011 | 18:30

Carta enviada por Xavier Crespo a los funcionarios del Ayuntamiento de Lloret de Mar.

‘Ha sido una etapa de mi vida de la que me llevo muy buenos recuerdos’. Con estas palabras Xavier Crespo (CiU) se despedía por carta hace solo dos días de los trabajadores del Ayuntamiento de Lloret de Mar (Gerona) porque con el nuevo Gobierno de la Generalidad presidido por Artur Mas iba a ocupar la secretaría de Seguridad.

La carta está firmada en Lloret el día 4 de enero. Al día siguiente se supo que el nombramiento de Crespo había sido paralizado por el propio Mas, tras una decisión, según todos los indicios, unilateral del recientemente nombrado consejero de Interior, Felip Puig (CiU).

La carta, a la que ha tenido acceso LA VOZ DE BARCELONA, pone de manifiesto que entre Mas y Puig no existe la sintonía política que en un principio cabría esperar, y confirmaría que el consejero autonómico habría nombrado oficiosamente a Crespo en el cargo que luego Mas decidió no formalizar.

Ahora falta por saber la fecha exacta en la que Crespo tomará posesión de un cargo que le ha prometido Puig y que, de momento, no se ha concretado. Todo indica que será a partir de la semana que viene cuando el alcalde de Lloret deje paso a Romà Codina, número dos de CiU en las elecciones municipales de 2007, como nuevo máximo responsable de la población gerundense y sea, por fin, confirmado como nuevo responsable de la seguridad autonómica.

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1 comentario en “Crespo se despidió de los funcionarios de Lloret de Mar sin estar confirmado en la Consejería de Interior”

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  1. Eduardo González Palomar (Manlleu) - Sábado, 8 de enero de 2011 a las 12:03

    De ahí nace la tos a la gallina
    En son de qué, nuestros representantes políticos en Catalunya, interpretaron que esto de gobernar las instituciones públicas iba de colocar cargos públicos de confianza (designación digital) en grado sumo. Por obra y gracia del Tripartito, en torno a medio millar de afines han comido la tira de tiempo de olla grande y ahora toca apearles el tratamiento porque quien presidirá la Generalitat en modo alguno aceptará esa bola. En una de esas, el más que posible sucesor a la Presidencia ya ha manifestado su intención de reducir en un burlesco porcentaje aquellos que los sustituirán. No es necesario masturbarse la mente para llegar a la conclusión de que resulta enormemente tentador para sus incondicionales políticos cubrirse el riñón, durante unos años, por medio de una mera y arbitraria designación oficial. En contraposición, solo pasa por gran estadista quien demuestra la talla de su liderazgo al moderar principalmente a sus propios partidarios. Con semejante declaración de intenciones, sólo nos resta, a los contribuyentes, hacer de tripas corazón o encomendarnos a san pies para evitar quedarnos en la espina de Santa Lucia. Es obvio que en todas partes cuecen habas, pero en la Comunidad Autónoma donde nací a calderadas y peor aún si, en dos paletadas, cualquier lugareño nos señala un ayuntamiento de minúsculo villorrio de nuestro territorio en el que hallaríamos una o varias de estas figuras de las que tanto goza rodearse quien ostenta el Poder. Es más viejo que mear en pared que mezclando lo malo con lo peor, en esta cuestión no iba a ser una excepción, dejamos el castaño oscuro para caer de bruces en la oscura boca de lobo. En sustancia, como la falta de liquidez de la tesorería pública es concluyente y ni a la de tres vamos a vedar el irreductible apego que demuestran nuestros gobernantes a obsequiarse con cargos de confianza, parece sensato exhortarlos a que se den el gusto cuando el número sea razonable; cuando no, que el mal hábito lo sufraguen de su bolsillo y todos henchidos de satisfacción… pasando de cuatro, cada uno fuma de su tabaco.

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