Cataluña
Jiménez Villarejo deja el Comité de Ética de los Mossos por oponerse la derogación del Código Ético
Las malas relaciones entre CiU y Villarejo se remontan al año 1984, cuando este se querelló contra Jordi Pujol por apropiación indebida, falsedad de documento público y mercantil, y maquinación tras la quiebra de Banca Catalana.

Carlos Jiménez Villarejo, ex fiscal anticorrupción (foto: Público).
El ex fiscal anticorrupción Carlos Jiménez Villarejo ha dimitido este martes como presidente del Comité de Ética de los Mossos d’Esquadra. Villarejo ha presentado su renuncia ante el consejero de Interior, Felip Puig, por estar en contra de la derogación del Código Ético de la policía autonómica que estaba prevista que se produjera hoy mismo por parte del Consejo de la Policía. El texto, aprobado el pasado 17 de noviembre -11 días antes de las elecciones-, desarrollaba los derechos y deberes de los Mossos, y había generado el rechazo de los sindicatos y mandos policiales.
Junto a Villarejo, impulsor del Código Ético, también ha anunciado su dimisión la secretaria y vocal del Comité, la catedrática de derecho constitucional Merche García Aran. Algunas fuentes indican que el propio Comité de Ética, creado por el ex consejero de Interior, Relaciones Institucionales y Participación Joan Saura, en 2007, podría correr la misma suerte que el Código.
Las malas relaciones entre CiU y Villarejo se remontan al año 1984, cuando este se querelló contra Jordi Pujol por apropiación indebida, falsedad de documento público y mercantil, y maquinación tras la quiebra de Banca Catalana.
2 comentarios en “Jiménez Villarejo deja el Comité de Ética de los Mossos por oponerse la derogación del Código Ético”
RSS feed para los comentarios de esta entrada.







Una manzana en condiciones dentro de un cesto repleto de manzanas en podredumbre llamado CiU.
A Villarejo ya lo callaron en lo de Banca Catalana alegando que meterse con Pujol era meterse con Cataluña (como si Pujol no pudiera delinquir). Un código ético, como su propio nombre indica, sólo es un compromiso de comportarse de una manera correcta, como cabría esperar de la policía. Su derogación da la sensación de que coloca a los mossos en el mismo nivel que los grises y la político-social de infausta memoria.