Cataluña

Artur Mas ficha a la última delegada del Gobierno de Aznar en Cataluña

La nueva directora general de la Función Pública, Susanna Bouis, está casada con Josep Martí, secretario de Comunicación de la Generalidad.

Redacción
Martes, 22 de febrero de 2011 | 15:33

La nueva directora general de la Función Pública de la Generalidad, Susanna Bouis, junto a Julia García-Valdecasas (fallecida en 2009), durante su toma de posesión como delegada del Gobierno en Cataluña, en septiembre de 2003 (foto: 'El Singular Digital').

El Consejo Ejecutivo de la Generalidad ha nombrado este martes a Susanna Bouis Gutiérrez como directora general de la Función Pública. Bouis (Barcelona, 1967) fue delegada del Gobierno en Cataluña entre 2003 y 2004, durante la etapa final del Gobierno presidido por José María Aznar, en sustitución de Julia García-Valdecasas.

También ha sido subdelegada del Gobierno en Barcelona (2002-2003) y, anteriormente, jefa del Gabinete de la delegada del Gobierno en Cataluña, miembro de la Dirección del Área de Intervenciones y Procedimiento Sancionador en Seguridad Alimentaria, y de la Dirección de la División de Vigilancia y Control de Animales de Compañía.

Es licenciada en Veterinaria por la UAB, diplomada en Sanidad por el Instituto de Estudios de la Salud, graduada en Dirección General por IESE, y diplomada en Dirección Ejecutiva por ESADE. También es vocal de la junta directiva de Pimec y vocal de la junta directiva de la Asociación Española de Directivos. Su marido, Josep Martí Blanch, es el nuevo secretario de Comunicación de la Generalidad.

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1 comentario en “Artur Mas ficha a la última delegada del Gobierno de Aznar en Cataluña”

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  1. Eduardo González Palomar (Manlleu) - Martes, 22 de febrero de 2011 a las 16:41

    -De ahí nace la tos a la gallina-
    En son de qué, nuestros representantes políticos en Catalunya, interpretaron que esto de gobernar las instituciones públicas iba de colocar cargos públicos de confianza (designación digital) en grado sumo. Por obra y gracia del Tripartito, en torno a medio millar de afines han comido la tira de tiempo de olla grande y ahora toca apearles el tratamiento porque quien preside la Generalitat en modo alguno acepta esa bola. En una de esas, el President ya ha manifestado su intención de reducir en un burlesco porcentaje aquellos que los sustituirán. No es necesario masturbarse la mente para llegar a la conclusión de que resulta enormemente tentador para sus incondicionales políticos cubrirse el riñón, durante unos años, por medio de una mera y arbitraria designación oficial. En contraposición, solo pasa por gran estadista quien demuestra la talla de su liderazgo al moderar principalmente a sus propios partidarios. Con semejante declaración de intenciones, sólo nos resta, a los contribuyentes, hacer de tripas corazón o encomendarnos a san pies para evitar quedarnos en la espina de Santa Lucia. Es obvio que en todas partes cuecen habas, pero en la Comunidad Autónoma donde nací a calderadas y peor aún si, en dos paletadas, cualquier lugareño nos señala un ayuntamiento de minúsculo villorrio de nuestro territorio en el que hallaríamos una o varias de estas figuras de las que tanto goza rodearse quien ostenta el Poder. Es más viejo que mear en pared que mezclando lo malo con lo peor, en esta cuestión no iba a ser una excepción, dejamos el castaño oscuro para caer de bruces en la oscura boca de lobo. En sustancia, como la falta de liquidez de la tesorería pública es concluyente y ni a la de tres vamos a vedar el irreductible apego que demuestran nuestros gobernantes a obsequiarse con cargos de confianza, parece sensato exhortarlos a que se den el gusto cuando el número sea razonable; cuando no, que el mal hábito lo sufraguen de su bolsillo y todos henchidos de satisfacción… pasando de cuatro, cada uno fuma de su tabaco.

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