Barcelona

“Si la propuesta de CiU y ERC es que Cataluña salga de España, la del PP es que España salga de la crisis”

El líder del PP de Barcelona, Alberto Fernández Díaz, carga contra “un Xavier Trias y una ERC de Joan Laporta que respaldan la consulta independentista del 10 de abril”.

Redacción
Sábado, 26 de marzo de 2011 | 23:09

El candidato del PP a la alcaldía de Barcelona, Alberto Fernández Díaz, ha señalado, en la Convención Local de su partido celebrada este sábado en Toledo, que el PP “también será partido de gobierno en Barcelona” y ha asegurado que actuará como el garante del “cambio en la buena dirección” que necesita la ciudad.

“Y ese cambio, ya os avanzo, no es pasar de 32 años de un mismo gobierno socialista y de tripartitos municipales, a un primer año de un gobierno nacionalista en nuestra ciudad. Un Xavier Trias y una ERC de Joan Laporta que respaldan la consulta independentista a celebrar el próximo 10 de abril en nuestra ciudad, y para quien, si su propuesta es que Cataluña salga de España, la mía, la nuestra, la del PP es que España salga de la crisis”, ha indicado.

“Corregir políticas equivocadas en inmigración”

Durante su intervención, Fernández Díaz ha insistido en que quiere hacer de Barcelona, capital de Cataluña, la gran capital de España, “que recupere el carácter cosmopolita, abierto, plural y de libertad”, en la que estén presentes el castellano y el catalán.

Sus propuestas se centran en la lucha contra la crisis y en la creación de empleo, pero también prioriza la simplificación de la administración municipal, establecer una fiscalidad justa, corregir los déficits sociales, la lucha contra el delito y el incivismo, así como “corregir políticas equivocadas en inmigración”.

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11 Comments en ““Si la propuesta de CiU y ERC es que Cataluña salga de España, la del PP es que España salga de la crisis””

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  1. ignasi - Domingo, 27 de marzo de 2011 a las 00:16

    q alcaldable mas patetico el del PP. da pena. no tienen nada mejor que decir? ALGUIEN LE DEBERIA RECORDAR que se presenta para alcalde, para ser alcalde de barcelona. creo que no lo sabe. habla de todo menos de barcelona. que pena.

  2. @ignassi ¿sabes lo que hacen partidos como CIU y ERC en multitud de ayuntamientos? aprobar mociones para “excluirse moralmente de la constitución”, o “iniciar los trámites oportunos para llevar a Cataluña a la independencia”, o a colgar la “estelada” (bandera inconstitucional) en muchos ayuntamientos, o quitar la bandera española de éstos (prohibido por ley), o aprobar que tan sólo utilizarán el catalán en todos los escritos y comunicados internos (como si el castellano no fuera oficial en Cataluña, o fuera un delito usarlo). Eso Ignasi también son cosas que un alcalde o partido que forma gobierno municipal tampoco debería hacer. Pero tranquilo te darás cuenta de eso cuando CIU gobierne en Barcelona, verás cuantas iniciativas irán por ese camino

  3. fuera automanías - Domingo, 27 de marzo de 2011 a las 11:48

    Eso que dicen de “fer país” o “hacer país ” no deja de ser como hacer pis. Por otro lado hay que poner coto desmadre al monstruo autonómico y liquidarlo porque ha de respetarse por encima de todo la soberanía nacional, que reside en el conjunto del pueblo español. Y ha de haber una ley para todos. Ya con los visigodos, concretamente en el año 654, se estableció en el “Fuero Juzgo” que todos los españoles eran iguales ante LA LEY, lo que quería decir que había UNA LEY para todos. Porque si se dice que todos somos iguales ante la ley, pero hay varias leyes, dependiendo del lugar en el que uno resida, como sucede ahora, la igualdad entre los españoles es una estúpida mentira.

    En realidad eso de una Cataluña nación es un delirio patológico.

  4. Mariacruz - Domingo, 27 de marzo de 2011 a las 14:26

    Si un hijo o hija no quiere seguir viviendo en casa de sus padres,coge su maleta y se marcha.Pero no le quita habitaciòn,cocina y baño,a sus padres y hermanos.
    Està claro?!.
    El que no quiera estar en casa,que se vaya y no destroce la casa dònde sus padres le acogen.El Rey de España cediò España a los españoles (a todos),y asì acogimos (el pueblo español a todos,catalanes entre ellos),que ahora unos no quieren estar,pués que se vayan,Europa tiene lugares estupendos y afines a estos catalanes insatisfechos !.

  5. Pau - Domingo, 27 de marzo de 2011 a las 18:06

    M,agradaria saber com pot sortir Catalunya de la crisi sense sortir d,Espanya.
    De totes maneres la prioritat del sr. Fernandez Diaz es que Espanya en surti,de que en surti Catalunya no en diu res.

  6. El meu vot x l'Alberto - Domingo, 27 de marzo de 2011 a las 18:42

    A mi em sembla d’alló més correcte el que diu el Sr. Fernández, ara mateix no hi ha cap altre partit que defensi a Catalunya els catalans que no volen sortir d’Espanya. Els del psc no paren de posar-se darrera una senyera, de ciu, esquerra i Laporta no cal dir res, els de iniciativa estàn més preocupats posant taxes a tot, i ciutadans està molt verd. Tenim més possibilitats amb els del PP per que es sol·lucionin les coses que ens importen de debó a la majoria.

  7. Antonio - Domingo, 27 de marzo de 2011 a las 18:57

    Alberto tiene toda la razón! Barcelona se merece un alcalde como él, capaz de sacarnos de la crisis y de recuperar la Barcelona motor económico de España.

  8. Mariacruz - Lunes, 28 de marzo de 2011 a las 08:00

    ABC. La Tercera, hoy

    La clase política como preocupación nacional
    «Con esta sencilla reflexión pretendo abrir un debate en la opinión pública para tratar de contribuir a frenar el deterioro de nuestra clase política porque, ahora más que nunca en la presente coyuntura, necesitamos de unos políticos capaces y honestos»
    POR IGNACIO CAMUÑAS SOLÍS
    Día 28/03/2011

    LOS españoles, según acreditan todas las encuestas, desaprueban mayoritariamente la conducta y el trabajo de nuestros políticos hasta el punto de que la clase política ha pasado a ser uno de los problemas, junto al paro y las expectativas de nuestro futuro económico, que más inquietud despierta entre nuestra ciudadanía. Ello, a su vez, está desgastando a nuestra reciente democracia y, sobre todo, está produciendo desaliento y desconfianza en el conjunto de la sociedad.

    El tema es muy grave porque la democracia requiere de la existencia de partidos políticos que compitan por el poder y exige que una denominada clase política se encuentre al frente de los destinos del país.

    ¿Qué hacer entonces? ¿Cómo debemos abordar y tratar de encauzar la situación? Antes de nada, permítaseme formular dos precisiones:

    1º En la vida no se puede ni se debe generalizar sin más. Junto a políticos ciertamente detestables, conocemos, asimismo, otros políticos perfectamente honestos y responsables.

    2º En todos los países democráticos, por desgracia, existen casos de corrupción y se suele manifestar cierta desconfianza hacia la clase política por la sospecha de que demasiadas veces los políticos ponen sus intereses personales por encima de los de la nación.

    Pero el caso español presenta unas características que son propias, en estos momentos, de nuestro país y que no están tan extendidas en otras democracias de nuestro entorno.

    El régimen partitocrático que es característico de la democracia española actual está levantando una barrera insalvable entre representantes y representados y favoreciendo, a su vez, el que el poder político de los partidos invada de forma creciente esferas que son propias de la sociedad. Me explico.

    En España no estamos, en realidad, eligiendo a nuestros representantes políticos sino tan solo una lista electoral elaborada en los cuarteles generales de cada formación política, de tal forma que la mayoría del cuerpo electoral acaba aupando al poder a personas que desconocen y con las que no tienen el menor enlace afectivo ni emocional. A su vez, los políticos así elegidos, como es natural, prescinden olímpicamente durante su mandato de aquellos a los que dicen representar porque de lo que se trata, en realidad, es de complacer y secundar al líder de su partido que es, en definitiva, quien le ha elegido y refrendado. Todo ello acaba por debilitar la calidad y el prestigio de nuestros parlamentarios y, otro tanto se podría decir de nuestros diputados autonómicos y de nuestros concejales. Así, la categoría y la independencia de nuestros políticos va decreciendo y personas que en cualquier empresa de nuestro país no pasarían de un puesto auxiliar o muy subordinado pueden incluso obtener una cartera ministerial siendo su principal mérito la docilidad o formar parte del clan. De esta manera es imposible que aumente, o al menos se sostenga, el prestigio de nuestros políticos. Si, además, de vez en cuando, cada vez con más frecuencia, aparecen en los medios de comunicación casos de corrupción y pillaje por parte de miembros de los más importantes partidos nacionales, tenemos ya el conjunto de circunstancias precisas para que los ciudadanos vuelvan la espalda a los políticos, se generalice la descalificación mientras nos hundimos en la desconfianza y el fatalismo. De todo lo cual se infiere que así no podemos seguir si verdaderamente queremos consolidar nuestra democracia, que aún requiere en España mucha atención y mucho mimo.

    El problema no son las personas tan solo, lo malo es el sistema y su funcionamiento. Incautos y desaprensivos los hay en todas las profesiones y en todas las actividades, pero lo que hay que corregir con urgencia es el actual sistema de representación política que resulta inadecuado para las necesidades de la hora actual. Con este sistema se seguirá expulsando a los mejores para instalarse en la medianía cuando no en permitir que determinados pillos y arribistas se aprovechen de la situación.

    En estas condiciones, cada vez abundarán más los que pretendan vivir a costa de la política para acabar configurándose una casta política cerrada que defenderá con uñas y dientes los privilegios y canonjías alcanzados. Nada que ver con aquellos profesionales destacados de la sociedad civil que poblaron los escaños de nuestra incipiente democracia de los años 70.

    ¿Cómo podríamos, entonces, poner remedio a tan triste y preocupante situación? Vayan, pues, estas últimas líneas en forma telegráfica para proponer una serie de medidas que someto a debate y discusión y para las que, obviamente, necesitaría mayor espacio y extensión del que, en esta ocasión, dispongo.

    1.- Sería conveniente establecer, a mi juicio, un sistema electoral mayoritario de doble vuelta (a la francesa), con distritos más pequeños (distritos judiciales o similares) que posibiliten la elección directa de los representantes por parte de los electores. Campañas electorales más personales y menos fastuosas. Gastos electorales más reducidos. Se debieran incentivar las donaciones de particulares reduciendo la financiación pública de los partidos. El candidato respondería, así, ante su electorado y no dependería del favor o designación del aparato del partido. Un congruente sistema de primarias sería lógica consecuencia de este proceso. Todo ello debiera abrir la posibilidad de que aparecieran candidatos independientes avalados y sostenidos por un grupo de electores.

    2.- Habría que articular, al mismo tiempo, una política inteligente de incompatibilidades que sirviera para incentivar la participación de relevantes profesionales de la economía, el derecho, la medicina y las ingenierías en un momento determinado en que su participación pudiera ser apetecida por el candidato o requerida por las circunstancias y que, en consecuencia, favoreciera la entrada y salida de la vida política con más facilidad y normalidad.

    3.- Sería, tal vez, prudente afianzar la legislación adecuada que permitiera exigir a los políticos responsabilidad en el manejo de los caudales públicos. No es posible que un político hiperactivo y manirroto deje, por ejemplo, un ayuntamiento endeudado hasta el fin de los siglos ni que una obra pública que en su día se adjudicó por un valor cerrado acabe costando al erario público cinco, seis y hasta diez veces más del precio pactado sin causa real que lo justifique. Al final, son los propios ciudadanos, a través de tasas e impuestos crecientes, y no los políticos causantes del despilfarro injustificado, quienes tienen que soportar los desvaríos e incompetencias de quienes les gobiernan. No basta, pues, la sanción política, si es que llega. No estaría mal que sufrieran, también, una sanción económica. Así se lo pensarían dos veces antes de incurrir en déficits y gastos intolerables.

    Con esta sencilla reflexión pretendo tan solo, como antes señalaba, abrir un debate en la opinión pública para tratar de contribuir a frenar el deterioro de nuestra clase política porque, ahora más que nunca en la presente coyuntura, necesitamos de unos políticos capaces y decididamente honestos.

    IGNACIO CAMUÑAS SOLÍS ES PRESIDENTE DEL FORO DE LA SOCIEDAD CIVIL

  9. abdmz - Miércoles, 30 de marzo de 2011 a las 22:15

    Alberto Fernández tiene mucha razón, ahora no hay que hablar ni de soberanismo, ni de consultas, ni de Juegos Olímpicos de Invierno ni de nada por el estilo, hay que hablar de como dice él, de Recuperar Barcelona, pero no en tono conquistador, sino en recuperar los valores de Barcelona, de su sociedad, una sociedad que salio a la calle a finales del s XIX a crear instituciones para dirigir la ciudad porque no había administración, como el Liceo o el Palau de la Música, también hay que recuperar la confianza de la gente hacia la política, hacer una política seria y con rigor, sobretodo poniendose una prioridad, que ahora hay dos: la crisis (100.000 parados en BCN) y la seguridad, ha augmentado la inseguridad y el vandalismo en Barcelona en los últimos años, ya no está seguro el ciudadano sino el delincuente por eso mi voto va a ir a Alberto Fernández, no por ser del PP o de otro partido, sino porque da ideas claras y pone prioridades en su programa de campaña y de gobierno.

  10. curro - Domingo, 24 de abril de 2011 a las 11:55

    Los que tienen que salir de España son todos los politiquillos de c.i u que son unos trincones lia la gita, como dicen en mi tierra se estan cargando el bienestar de cataluña y de gente trabajadora y noble, hoy hay mas vagos maleantes y gente de mal vivir que en toda España junta, asin que se vallan y si no se van que los hechen aunque sea a gorrazos, o a garrotazos.

  11. independentista - Sábado, 7 de mayo de 2011 a las 17:59

    patètic el populisme d’Alberto Fernandez Diaz..

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