Cataluña

‘La sociedad catalana ha acabado con la voz fatigada por una exigencia de secesión que muy posiblemente no tuviera el arraigo que se le suponía’

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Redacción
Domingo, 27 de marzo de 2011 | 18:41

Valentí Puig, escritor, este domingo en La Vanguardia:

‘Hay en el nacionalismo soberanista un componente determinista al suponer que, por haber sido Catalunya lo que se cree que fue, indeclinablemente merece tener ese futuro por el que aboga la causa nacionalista. Eso es, un Estado. Claro que al final prepondera el indeterminismo, como comprobamos al día. El tiempo ha de decir si, como en Quebec, la petición de consultas populares –en este caso, sin legalidad– se reiterará o no en el futuro. Cabe la hipótesis de que pierda intensidad y motivación, como otros ciclos, lo que en buena parte ha sido un estado de ánimo que rebasó transitoriamente las cotas políticas reales del independentismo, generalmente marginales. Incluso el poso restante pudiera irse diluyendo con un activismo en retroceso, especialmente en la franja cambiante de la ciudadanía más joven.

[…] La eclosión del ciclo independentista, a la que en momentos de ensueño semántico se prefirió llamar soberanismo, estaba en franca desproporción con la inexistencia generalizada de una frustración que pudiera considerarse determinante y omnipresente. O, al menos, era inadecuadamente representativa frente a la insatisfacción que fue generando la crisis económica y la decepción que provocó el tripartito aun entre sus propios votantes.

[…] Desde luego, ni los más partidarios del oasis independentista podrían afirmar que el resultado de las recientes elecciones autonómicas, con su correspondiente abstencionismo, avala la tesis de que a Catalunya le ha llegado la hora de escindirse de España. Una cosa es que exista un tema pendiente como la financiación y otra es que los catalanes quieran decir, en proporción significativa, adiós a España. Es más, la financiación sería susceptible de irse resolviendo en la medida en que no se pierda más tiempo poniendo en cuestión asuntos a los que la mayoría de la sociedad de Catalunya no se ha sumado explícitamente, y que no pocas veces responden a una reacción sentimental y no cuajan en articulaciones políticas con recorrido. Incluso los políticos de filiación más populista han de cuidar de no confundir las efervescencias con las esencias. De ahí depende lo duradero o fugaz de su paso por la vida pública.

[…] Algo ha cambiado. Existió un crescendo independentista, pero posiblemente ya correspondía a un fin de ciclo. Las divas de la gran ópera mantienen un caudal de voz, pero ya no son capaces de repetir sus grandes éxitos. Así la sociedad catalana ha acabado con la voz fatigada por una exigencia de secesión que muy posiblemente no tuviera el arraigo que se le suponía. Para un mundo que ha cambiado, la sociedad catalana necesita otras fórmulas y modos de claridad. Es decir: el esquema de una posible estructura, la mejor imaginable ahora, un esfuerzo de racionalidad, porque el ciclo secesionista acabará por ser un túmulo de cenizas.

La presencia brutal de la recesión económica, sumada a la gestión incierta del tripartito, impone otro paradigma porque las cuestiones acuciantes son –como siempre– tener trabajo, recuperar el crecimiento y ofrecer servicios públicos de calidad. Ese es el menú, y no quedan recursos para los postres ni energías para el irrealismo. Al contrario, la historia subraya que el catalanismo ha logrado sus mejores resultados sustanciales con el posibilismo y no con el maximalismo. A la larga, tampoco dan mucho rendimiento las ambigüedades. Salvo si se opta por el escapismo, es la hora de una gestión pública de gran rigor, que dé confianza al ciudadano, a los inversores. Para el catalanismo eso puede significar, según la vieja escuela de convertir los obstáculos en ventajas, una certificación de credibilidad y solvencia institucional’.

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9 Comments en “‘La sociedad catalana ha acabado con la voz fatigada por una exigencia de secesión que muy posiblemente no tuviera el arraigo que se le suponía’”

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  1. emilio - Domingo, 27 de marzo de 2011 a las 19:18

    en verano la vanguardia decia que la mitad de los catalanes querian indepedinzarse de España..-.. Que ha pasado desde entonces?

  2. Angel - Domingo, 27 de marzo de 2011 a las 19:39

    La sociedad catalana no es la que acabado con la voz fatigada.Quien esta acabando con la voz fatigada es el nacionalismo catalan,porque se basa en una mentira y en una fantasia.
    La gente no es tonta y nadie con un poco de conocimiento se puede fiar de un nacionalista.
    El que se sube al carro del nacionalismo se sube para vivir sin trabajar y busca tener un cargo para tener ventajas sociales y economicas.
    Que ventajas tiene para la mayoria de catalanes que cataluña sea una nacion.Es sabido que ninguna.Todo lo contrario,volveriamos a ser los esclavos de los que controlarian el poder.Por una parte seriamos esclavos de grupos de poder cercanos y esclavos del grupo nuestro.Cataluña no tiene nada importante para ofrecer.En un mundo globalizado cataluña sola no venderia ni un alfiler.
    Si miramos a nuestro al rededor,todos los que defienden la independencia viven o buscan la subvencion.Lo que realmenten buscan es enchufarse,pocos trabajan en algo de produccion.

  3. Jose Orgulloso - Domingo, 27 de marzo de 2011 a las 20:00

    La sociedad catalana no ha perdido ninguna voz porque jamás ha abierto la boca para pedir la secesión. Esto es cosa de los políticos.

    Pero precisamente por esto, es un suicidio intentar, como dice Don Valentín (con buena o mala intención), esconder la cabeza debajo del ala y esperar que sencillamente desaparezca este tema. El tema está en la mesa porque los políticos (repito, no la sociedad) quieren que esté. Debemos reaccionar y demostrar nuestro número.

  4. RAGAPE - Domingo, 27 de marzo de 2011 a las 21:23

    Da lo mismo qué piensen los ciudadanos de Cataluña, porque no tendrá ni la mínima influencia en las decisiones políticas que les afecten. O no saben, o no quieren, o no pueden hacer valer su opinión mayoritaria.

  5. Ciudadanista - Domingo, 27 de marzo de 2011 a las 21:25

    Tal como avanza la globalización en la segunda década del siglo XXI basar el separatismo en el nacionalismo identitario de raíz medieval y lingüístico resulta ya aburrido y ridículo. Por eso los de la SI prefieren justificarlo con la defensa del dinero que dicen que les roba el Estado español. Esconden que Catalunya era poca cosa antes de integrase en ese Estado y que su industrialización y desarrollo se ha hecho gracias a él. El separatismo continuará, sin embargo, porque todavía hay bastantes devotos creyentes de sus falsos mitos y predicadores que sacan buenos beneficios de ello.

  6. E.Gimeno (Gelida) - Lunes, 28 de marzo de 2011 a las 00:55

    Y en que se basa tu nacionalismo, ciudadanista? En la sagrada constitución claro. Léetela bien, prámbulo incluido. Verás como es identitaria a mas no poder. Se basa en la existencia, previa al derecho, de una tal nación, justificada por motivos históricos e identitarios. Encima se proclama (y esto ya en los artículos) una lengua del Estado y unos símbolos tradicionales.

    Lo vuestro es lo “normal”, lo de los otros es lo “identitario”. Venga ya, a engañar a otros.

  7. iñigo - Lunes, 28 de marzo de 2011 a las 10:23

    Que así sea.

  8. Eduardo González Palomar (Manlleu -Barcelona-) - Lunes, 28 de marzo de 2011 a las 11:23

    -En resumidas cuentas-
    Con miras a saber con una precisión más indiscutible cuántos independentistas hay en Catalunya, sugiero a los líderes de CiU, que incordian cada dos por tres con la misma obsesión por sobredimensionarlos, que pueden concurrir a las próximas elecciones municipales y posteriores declarándose inequívocamente independentistas. Porque en razón de lo que hasta el presente arrojan todos los escrutinios electorales, respecto al número de catalanes que eligen a partidos inequívocamente independentistas, cada vez son más mediocres en su conjunto. Asimismo, a fin de poner un poco de lógica en los dislocados guarismos, que ponen en entredicho la cordura y la prudencia, en las dos grandes manifestaciones celebradas en Barcelona (1500000 y 1000000, según organizadores) y que se adjudican los independentistas, sin rubor alguno, bastaría con apreciar cómo sólo 13062 apiñados maratonianos (¡115 ó 77 fracciones de los pretendidos manifestantes!), hace unos días, abarrotaban una ancha e interminable calzada en la ciudad condal. Desde la perspectiva opuesta, también quedan en evidencia los dígitos de los organizadores para las manifestaciones “independentistas”. Es decir, si agrupásemos las masivas y espontáneas concentraciones de exultantes aficionados que, en toda la geografía de Catalunya, celebraron la consecución del Mundial de fútbol, alcanzaríamos a reduplicar tantas veces los reivindicativos manifestantes que el producto resultante, con la misma vara de medir de los organizadores independentistas, sobrepasaría el censo de habitantes real en toda la Comunidad Autónoma. En suma, con menos indefinición política en CiU y más laurel deportivo, converge un monto redondo.

  9. el polaco cabreado - Martes, 29 de marzo de 2011 a las 11:49

    eduardo cambia de rollo que no cola ,la societat catalana esta cansada? ,si encare no em començat a cridar cuan cridem ya notareu el sorrol falta poc

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