Troitiño no fue el primero

27.04.2011 | 17:47
 

Santiago González, hoy en El Mundo, sobre el caso Troitiño:

Nuestros gobernantes no sólo hacen mal las cosas, sino que reclaman su derecho a equivocarse al grito de: “¡El PP lo hizo antes!”. Efectivamente, Josu Ternera se fugó en 2002, al tener noticia de su imputación en el atentado de la casa cuartel de Zaragoza. Era entonces parlamentario de Euskal Herritarrok. Fue designado por los suyos como representante en la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento [vasco], que no presidente, señora Cospedal. Un detalle simpático, el de poner al carnicero a la comisión vegetariana.

No fue el primer caso: Pipe San Epifanio, diputado de HB y dirigente de ETA, tomó el olivo en 1991. También se había fugado Zubimendi, parlamentario de HB en la legislatura 1994-1998, y no fue el último. Jon Salaberria, parlamentario de Sozialista Abertzaleak, se fugó en 2005, para ser detenido en 2008, junto a Thierry, Suberbiola y Ozaeta. La etarra Maite Aranalde fue puesta en libertad bajo fianza en 2009 y se fugó, como había hecho su padre, Jokin Aranalde, en 2002. A la vista de estos datos, parece claro que ETA suele meter terroristas en el Parlamento [vasco] bajo distintas etiquetas y que, parlamentarios o no, los terroristas se escapan si no se les vigila.

Un gobernante está obligado a escarmentar en errores ajenos. No puede invocar su derecho a equivocarse, salvo en decisiones que le afecten exclusivamente a él.

La Abogacía del Estado impugna las candidaturas de Bildu ante el Tribunal Supremo