Opinión

¿Inflexión secesionista en Québec?

‘Cuanto más abierta, más dinámica y más incluyente es una sociedad, menos integrable resulta el programa máximo de cualquier nacionalismo en su seno; cabe abandonar por tanto cualquier esperanza de resolver el conflicto entre naciones cívicas y protonaciones secesionistas de base cultural mediante una política de concesiones más o menos generosa, como la que mantuvo el turno político canadiense liberal-conservador hasta los años noventa. No es el único caso en el que la sucesión de concesiones a las fuerzas identitarias ha contribuido a fortalecer a sus élites dirigentes sin integrar a sus bases en la comunidad política común: los casos de Bélgica, y también la experiencia española, son en ese sentido ilustrativos’.

Juan Antonio Cordero Fuertes
Jueves, 12 de mayo de 2011 | 12:45

Las elecciones generales de Canadá celebradas el pasado día 2 de mayo han supuesto un revés histórico para el secesionismo quebequés. Tal y como informaba LA VOZ DE BARCELONA, el Bloque Quebequés (BQ), principal partido secesionista que concurre a las elecciones federales canadienses [1], ha perdido más de un 60% de los votos de la anterior convocatoria entre 2008 y 2011 el equivalente a más de un 60% del porcentaje de su apoyo actual, obteniendo tan sólo 4 de los 75 escaños en la Cámara federal de los Comunes y la confianza de menos del 25% de los electores [2].

El Bloque, que desde su irrupción en la Cámara en 1993 había sido invariablemente la primera fuerza política de la provincia de Québec, se ha visto ampliamente rebasado por los socialdemócratas federalistas del Nuevo Partido Democrático (NPD/NDP), que han obtenido el 43% de los votos en Québec y 59 escaños. Tras veinte años de hegemonía electoral indiscutida en los escaños federales de la provincia francófona, la formación soberanista se enfrenta a un riesgo tangible de desaparición o marginalización.

I – Un modelo para el nacionalismo catalán

Los ecos del descalabro rebasan las fronteras de Canadá porque el nacionalismo de Québec es probablemente el movimiento secesionista más poderoso, mejor organizado y con mayor capacidad de liderazgo de las democracias occidentales consolidadas. Como tal, ha sido frecuentemente tomado como espejo, modelo y referente de movimientos nacionalistas e independentistas en diversas partes de Europa, empezando por Cataluña.

El nacionalismo catalán, en efecto, se ha inspirado a lo largo de los últimos treinta años en el modelo quebequés para diseñar su propia estrategia de construcción nacional, homogeneización identitaria y desconexión del resto de España. La política lingüística catalana, inspirada en la famosa loi 101 promulgada por el gobierno secesionista provincial de Québec en 1977, así como la propia inmersión lingüística obligatoria en la educación, son algunas de las importaciones más ilustres que el nacionalismo catalán debe al movimiento secesionista quebequés.

Parte de esa voluntad de emulación se ha podido visualizar en el interés del nacionalismo catalán, tanto en la fase autonomista del pujolismo como en la actual fase de ambigüedad soberanista, por establecer paralelismos históricos y cultivar símiles entre la situación de Québec y Cataluña, o entre Canadá y España. Tales símiles tienen, sin embargo, escaso recorrido cuando se examinan con una cierta perspectiva, tanto en términos históricos como sociolingüísticos o identitarios.

Canadá es un Estado de origen colonial, surgido en 1867 de la confederación de diversas colonias fundadas por dos naciones europeas, Inglaterra (Newfoundland, Tierra de Rupert, Nueva Escocia, la Isla del Príncipe Eduardo) y Francia (Nueva Francia, la actual Québec). Esta distinta procedencia nacional explica, entre otras cosas, la desigual distribución del inglés y el francés a lo largo del país [3], y está en el origen de buena parte de las tensiones identitarias que ha soportado a lo largo de su consolidación el Estado canadiense, que es, además, muy reciente [4] en comparación con el Estado-nación español.

Contribuye a explicar, igualmente, el arraigo en Québec de un movimiento secesionista francófono que desde mediados de los años setenta ha disfrutado de unas cotas de apoyo popular de entre el 35% y el 50%, muy lejos de los niveles de apoyo que el independentismo registra en Cataluña (apenas un 12% de los votantes apoyaron en las últimas elecciones autonómicas una formación explícitamente secesionista, ERC, Solidaritat o Reagrupament). Estos elevados niveles de apoyo han permitido al movimiento secesionista de Québec formar gobierno en la provincia en los períodos 1976-1985 y 1994-2003 y desarrollar largamente su programa político, que incluyó la organización de dos referendos sobre la secesión de la provincia (en 1980 y 1995), el último fracasado por escaso margen.

II – Naufragio soberanista, marea socialdemócrata

En estas condiciones, el naufragio del Bloque en las últimas elecciones federales representa un momento crítico, de inflexión, en la evolución del secesionismo. El descalabro bloquiste se suma a otros síntomas, menos espectaculares pero igualmente significativos, que indican que la cuestión identitaria en Québec puede haber tocado fondo y empieza a ser desplazada del centro del debate político.

Muestra de ello es el hecho de que el principal beneficiario de la desbandada bloquiste haya sido el Nuevo Partido Democrático, cuyo éxito ha sorprendido incluso en sus propias filas. El NPD, un partido socialdemócrata y federalista con escasa presencia en el Parlamento federal (su mejor resultado hasta ahora se remontaba a 1988, cuando obtuvo 43 escaños sobre 308 en la Cámara federal de los Comunes), ha conseguido en esta ocasión afirmarse ante los electores como una alternativa firme, de izquierdas y no identitaria al establishment formado por el binomio de liberales y conservadores que históricamente ha dominado el panorama político canadiense, a nivel federal, y la hegemonía separatista, a nivel provincial. Además de su éxito en Québec, donde ha desplazado a los secesionistas como primera fuerza, el NPD se ha convertido en el primer partido de oposición federal (official opposition) al gobierno conservador, con más de un 30% de los votos y 102 escaños, muy por delante de los liberales (18,9% de los votos, 34 escaños).

La transferencia de voto en Québec entre el BQ, secesionista de orientación socialdemócrata, y el NPD, procedente de la tradición socialista democrática, federalista y a veces acusado de centralista canadiense, sugiere que los votantes han priorizado en esta ocasión el voto ideológico sobre el voto condicionado por la adscripción identitaria. Ante un Bloque Quebequés incapaz de salir de su rol de lobby y representante secesionista en unas instituciones federales en las que no cree y en las que no está dispuesto a participar activamente, los ciudadanos progresistas de Québec han preferido apoyar a una formación capaz de construir y eventualmente liderar un proyecto socialdemócrata para Canadá.

En ese sentido, el éxito del NPD radica en su capacidad para articular una propuesta electoral abierta a todos los canadienses progresistas, francófonos y anglófonos, que se sale de la dinámica de la imposición de una identidad sobre otra y va más allá. Una propuesta electoral que defiende y asume como propia la diversidad lingüística y cultural en la Federación pero que, sobre todo, esboza una concepción de la política centrada en las personas y en la resolución de sus problemas, tan ajena por tanto a las estériles controversias entre las élites bipartidistas como a la utilización de las instituciones para azuzar la confrontación identitaria entre iguales. De la capacidad de los líderes del NPD para mantener su acción política a la altura de estas esperanzas dependerá, en buena parte, su consolidación a medio plazo.

La marea socialdemócrata podría extenderse a los comicios provinciales de Québec, previstos para el año 2012. Débilmente implementado en la provincia hasta la elección en 2003 de su actual líder, John Layton, el NPD no ha concurrido en las últimas convocatorias provinciales. De hacerlo en las próximas, podría atraer el voto de buena parte del electorado sociológicamente de izquierdas, un segmento en el que el Partido Quebequés (PQ) ha mantenido una cómoda hegemonía hasta la fecha.

La emergencia de la izquierda no nacionalista del NPD en la provincia podría desestabilizar el sistema político provincial de Québec, con especial impacto sobre el PQ. En efecto, el partido separatista se ha beneficiado históricamente de una doble posición privilegiada (como uno de los dos partidos del turno provincial, junto con el Partido Liberal; y como mayor principal partido de una izquierda sociológica carente de referente político no identitario) que podría verse amenazada por la irrupción socialdemócrata en la Asamblea Nacional (provincial) de Québec.

III – Una evolución con altibajos desde el referendo de 1995

El empuje socialdemócrata ha situado al Bloque al borde del extraparlamentarismo y ha abierto en el conjunto del soberanismo quebequés una crisis sin precedentes que podría reducir drásticamente su protagonismo político en el futuro de Québec. Entre el momento de máxima movilización soberanista, que coincidió con la organización del referendo de 1995, y la actual situación de derrumbe, la evolución de las fuerzas secesionistas ha sufrido numerosos altibajos. Más allá de oscilaciones coyunturales, sin embargo, el movimiento soberanista acusa el progresivo hartazgo de la sociedad quebequesa con una estrategia de permanente tensión y confrontación identitaria, estéril y costosa, que absorbe las energías cívicas sin ofrecer resultados tangibles a la inmensa mayoría de los ciudadanos de la provincia.

Evolución del voto popular a las formaciones secesionistas (Partido y Bloque québécois) en las convocatorias electorales (provinciales y federales, respectivamente). Fuente: Élections Canada / Elections Canada, administración federal electoral canadiense.

El fracaso por la mínima del referendo secesionista de 1995 (49,4% de votos a favor de la separación, 50,6% en contra) marcó no sólo el colapso de la estrategia soberanista, sino también el momento de máxima polarización identitaria en Québec y en el conjunto de Canadá. Tras el referendo, el gobierno federal liberal canadiense, bajo el impulso del entonces ministro de Asuntos Intergubernamentales, Stéphane Dion, lideró la llamada política de la claridad [5], con la que no sólo obligó a los secesionistas a clarificar las condiciones en las que un hipotético tercer referéndum de secesión podría llevarse a cabo (concretadas en la Clarity Act o ley de claridad de 2000), sino que además planteó una ofensiva ideológica a favor del federalismo en Canadá.

Tal ofensiva tuvo la virtud de movilizar las fuerzas federalistas del Canadá anglófono y los sectores no nacionalistas de Québec en defensa de la Federación, pero al mismo tiempo sirvió para cohesionar internamente al movimiento separatista francófono ante lo que se vivió como una agresión contra los elementos diferenciales del Québec. La resolución del Tribunal Supremo canadiense sobre la legalidad de una eventual declaración unilateral de independencia de Québec de 1998, la I Conferencia Internacional sobre Federalismo celebrada en Mont Tremblant en 1999, y los debates públicos de Dion con varios dirigentes secesionistas, fueron algunos de los hitos principales de la estrategia federalista. A finales de 1999, el apoyo a la secesión de Québec había descendido a mínimos históricos, en torno al 24% de la población.

Desde entonces, pese a haberse producido oscilaciones en el apoyo a la secesión y el respaldo a las formaciones secesionistas [ver cuadro adjunto], la cuestión identitaria ha sido progresivamente apartada del centro del debate político en Québec. Según encuestas recientes, una amplia mayoría de quebequeses (58%) consideran que el debate sobre la soberanía está “obsoleto”, y sólo un 24% se declaran soberanistas por encima de todo. Pese a que el porcentaje de ciudadanos que votarían a favor de la soberanía de la provincia en un hipotético referendo es algo mayor, y se mantiene relativamente estable en torno al 36% de la población, la adscripción identitaria y sentimental parece estar perdiendo relevancia en las decisiones políticas de los ciudadanos de Québec tras haber dominado la política provincial –y buena parte de la política federal– durante cerca de dos décadas.

El sorpasso del NPD en las últimas elecciones federales en Québec es, quizá, el indicador más elocuente de este proceso de pérdida de importancia del factor identitario en la vida política quebequesa.

IV – La nación cívica frente a las tensiones nacionalistas

De confirmarse esta tendencia, la sociedad quebequesa y el conjunto de la sociedad canadiense podrían estar encaminándose hacia la superación de la hegemonía identitaria en el debate político, lo cual representaría una derrota más profunda y de mayor alcance para el movimiento soberanista que el varapalo electoral del Bloque Quebequés. En realidad, supondría el triunfo gradual, no exento de dificultades ni de riesgos, del paradigma de la nación cívica y abierta que encarna, en este caso, la federación del Canadá, frente al modelo de nación cerrada, de base étnica, cultural o lingüística que nutre la utopía de cualquier movimiento secesionista o de horizonte secesionista.

Entre la nación que reclama un espacio político propio y excluyente en base a un determinado rasgo identitario (lingüístico, por ejemplo) de sus miembros, y la nación entendida como comunidad política en la que se puede participar cívica y políticamente independientemente de las identidades en las que cada cual se reconozca, los votantes de Québec parecen haber tomado partido en las últimas elecciones por desligar su derecho a la intervención cívica y política en la Federación de sus propias circunstancias identitarias, lingüísticas o culturales. Han rechazado así seguir votando testimonialmente en función de su identidad francófona (quebequesa), y han optado, en buena parte, por participar plenamente en la conformación de un proyecto político cercano a sus intereses y sus convicciones, el socialdemócrata en este caso, capaz de actuar a nivel federal.

Una perspectiva más amplia sobre la evolución del secesionismo y el federalismo en Québec y Canadá proporciona algunos elementos de reflexión que vale la pena señalar. Contra la impresión que a veces domina en España, la experiencia canadiense muestra que los procesos de radicalización y fragmentación identitaria no tienen nada de fatal ni de inevitable. Al contrario, es posible contenerlos y doblegarlos tanto social como políticamente.

Para ello, sin embargo, es necesario que a las dinámicas nacionalistas, y a sus aspiraciones de construir sociedades (sea en Estados independientes o en compartimentos estancos en Estados mayores) excluyentes, aisladas e identitariamente homogéneas, se les oponga democráticamente un proyecto cívico nacional, abierto, incluyente y con vocación de futuro, sea el de la Federación Canadiense o el de la España constitucional. Pero esta confrontación democrática entre la fragmentación nacionalista y la nación cívica debe darse a la luz del día, en toda su extensión y en toda su profundidad, sin esquivarse ni adulterarse con tratos a media luz.

Cuanto más abierta, más dinámica y más incluyente es una sociedad, menos integrable resulta el programa máximo de cualquier nacionalismo en su seno; cabe abandonar por tanto cualquier esperanza de resolver el conflicto entre naciones cívicas y protonaciones secesionistas de base cultural mediante una política de concesiones más o menos generosa, como la que mantuvo el turno político canadiense liberal-conservador hasta los años noventa. No es el único caso en el que la sucesión de concesiones a las fuerzas identitarias ha contribuido a fortalecer a sus élites dirigentes sin integrar a sus bases en la comunidad política común: los casos de Bélgica, y también la experiencia española, son en ese sentido ilustrativos.

En la experiencia canadiense, por último, es significativo constatar que ha sido el auge de un tercer partido, de izquierdas, ajeno al bipartidismo liberal-conservador y al establishment canadiense, el que ha infringido a los secesionistas su derrota más contundente. El éxito socialdemócrata desafía a la vez al bipartidismo federal y a la hegemonía separatista en Québec, dos polos de poder en aparente tensión permanente pero que han coexistido y se han acomodado hasta constituir distintas manifestaciones de un solo equilibrio de poder, que recuerda al triángulo que en la España de hoy forman PSOE, PP y el poder nacionalista periférico.

En conjunto, la nueva izquierda no nacionalista representada en Canadá por el Nuevo Partido Democrático representa un proyecto cívico nacional que resulta inseparable de un compromiso con la renovación democrática y la reinvención de la política. Un proyecto nacional que es superior al de la nación nacionalista porque, al contrario que ésta, incluye a todas las identidades presentes, sin excluir a –ni construirse contra– ninguna de ellas. Y un compromiso democrático con la oxigenación de sistemas políticos excesivamente replegados sobre sí mismos, cuya propia endogamia y opacidad acaba aliándose, con frecuencia, con el enquistamiento de conflictos identitarios perpetuos, reales o imaginados, con el auge de los populismos y el descrédito de las instituciones. Síntomas, en el fondo, de un fenómeno de desconexión de la política y la ciudadanía –y sus problemas– que constituye ya la amenaza más profunda y más acuciante contra la democracia en las sociedades avanzadas.

Este artículo está firmado por Juan Antonio Cordero, matemático y miembro de Ágora Socialista e Impulso Ciudadano, y Eric Guntermann, politólogo de la Cátedra de Estudios Electorales de la Universidad de Montreal

[1] El secesionismo quebequés se organiza políticamente a través de dos formaciones que actúan en ámbitos distintos pero comparten programa y electorado: el Bloque Quebequés (BQ), que concurre a las elecciones legislativas federales y tiene representación en la Cámara federal de los Comunes; y el Partido Quebequés (PQ), que concurre a las elecciones legislativas provinciales y tiene representación en la Asamblea Nacional (provincial) de Québec.

[2] Como en otros países de tradición anglosajona, el sistema político canadiense tiene un marcado sesgo bipartidista. A ello contribuye un sistema electoral uninominal, mayoritario y a una sola vuelta, en el que el escaño correspondiente a una circunscripción es asignado al candidato que llega en primer lugar (first-past-the-post). Esto produce, en ocasiones, enormes discrepancias entre los porcentajes de voto y los porcentajes de escaños.

[3] En Canadá coexisten dos comunidades lingüísticas diferenciadas y con escasa superposición, la francófona y la anglófona. Las antiguas colonias británicas son prácticamente monolingües en inglés (el Canadá anglófono); pero en Québec el francés es muy mayoritario. La minoría anglófona (en torno al 8% de la población) se sitúa sobre todo en la zona metropolitana de Montreal. Se puede observar la diferencia con el caso español, donde los castellanohablantes son mayoritarios en todas las regiones (también en las seis CCAA con lengua co-oficial) y donde, además, el castellano es común (conocido y hablado) por la práctica totalidad de los ciudadanos, al margen de que éstos sean hablantes de otra lengua co-oficial. Para una comparativa más exhaustiva de los casos de Québec y Cataluña, cf. Eric Guntermann, La résistance au nationalisme linguistique. Une comparaison entre le Québec et la Catalogne, Sciences-Po Paris, 2009.

[4] La emancipación definitiva de Gran Bretaña (aunque manteniendo la Jefatura de Estado en la persona de la Reina de Inglaterra, así como la pertenencia a la Commonwealth) y el reconocimiento de la plena soberanía de Canadá (con el traslado, o patriation, de la Constitución a territorio canadiense) no se produce hasta una fecha tan tardía como 1982, más de un siglo y medio después del inicio de la historia constitucional española, inaugurada en 1812 con la obra constituyente de las Cortes de Cádiz.

[5] Sobre la política de la claridad, cf. Stéphane Dion, La política de la claridad. Discursos y escritos sobre la unidad canadiense, Alianza Editorial, 2005.

Temas: ,

27 Comments en “¿Inflexión secesionista en Québec?”

NOTA: Sean respetuosos con sus comentarios. Se borrarán los comentarios cuyo contenido o enlaces puedan ser considerados difamatorios, vejatorios o insultantes. Recuerden siempre que las formas importan y que hay muchas formas de decir lo mismo. Gracias por participar.
  1. ... - Jueves, 12 de mayo de 2011 a las 13:08

    Ahora Quebec ha pasado de moda, ya no interesa, ahora es Escocia donde ha ganado un partido independentista, pero lo que no te dicen es que no tienen ni una centesima parte de autogobierno que las regiones españolas. Creo que ni sobre los medios de comunicación publicos.

  2. yo - Jueves, 12 de mayo de 2011 a las 13:17

    La cuestión es que la comparación Cataluña vs Québec es grosera y no resiste un mínimo análisis crítico. La cuestión lingúística es el paradigma de esta manipulación: http://www.hermenauta.blogspot.es/1302028625/

  3. Alwix - Jueves, 12 de mayo de 2011 a las 14:28

    Molts judicis i opinions presentades com a fets irrefutables, en aquest publi-massatge que diu que no és nacionalista però defensa nacions que han fet Constitució dels seus atributs ètnics de manera no negociable.

    També es troba a faltar una explicació de les diferències entre el Canadà i Espanya en el reconeixement de les seves nacions internes; és a dir, per quins motius els Quebequesos haurien de tenir més o menys motius per desitjar la secessió que els catalans.

    Un apunt: Galicia també compta amb majoria castellanoparlant? Deu ser de fa poc, no?

    A veure que fa el PQ a les Nacionals. Quebequeses, per descomptat.

  4. ciudadanosfamoltapena - Jueves, 12 de mayo de 2011 a las 15:05

    Sense entrar en altres qüestions, em sembla que aquest matemàtic s’ha equivocat al dividir.

    Segons el gràfic que aporta aquest matemàtic, a les darreres elecciones federals dels 2008 el BQ va obtenir un 40% dels vots. Si ara n’han tret prop d’un 25%, els vots perduts són prop un 40% més o menys.

    És completament falsa l’afirmació de que “ha perdido más de un 60% de los votos de la anterior convocatoria”. En realitat segons la Wikipedia, el partit ha passat dels 1.379.565 vots als 889.788. A mi em dona una caiuguda del 35%.

    A partir d’aquí totes les altres observacions de l’article s’han d’agafar amb pinces. Una caiguda d’un 35% és forta, però entra dins el que és normal a qualsevol partit que guanya durant 20 anys seguits. El psoe d’en zapatero potser cau més encara i ningú pensa que el psoe desapareixerà. La UCD va perdre molt més i la dreta espanyola es va recuperar.

    A més, segons l’article al 1999 els independentistes eren un 24% i ara han pujat fins el 36%.

    En altres paraules, un article basat en dades falses i molt exagerades sobre la baixada d’un partit en unes elecciones no serveix per res. Veurem a les properes eleccions, i a les següents, i …

  5. Protestante - Jueves, 12 de mayo de 2011 a las 15:28

    El gran problema de España es que PP y PSOE utilizan al poder nacionalista como apoyo para gobernar y ceden ciegamente a sus pretensiones, dejando al Constitucional como último y único muro de contención. De esta manera no existe en España, a diferencia de Canadá, política de la claridad alguna puesto que los principales partidos que debieran impulsarla creen sectariamente que ello les llevaría a arriesgarse a perder el favor nacionalista.
    Así los nacionalistas se radicalizan cada vez más en España y PP y PSOE hacen como que no pasa nada.

    Los nacionalistas se aprovechan de la falta de cultura democrática en España. En Canadá no han podido, están muriendo ahogados de democracia y debate.

  6. Protestante - Jueves, 12 de mayo de 2011 a las 15:35

    Por cierto, este es un buen análisis. Es interesante y útil para entender lo que está ocurriendo aquí.

  7. Eduardo González Palomar (Manlleu -Barcelona-) - Jueves, 12 de mayo de 2011 a las 17:13

    Independentismo en cueros vivos

    De un tiempo a esta parte, a los medios de comunicación oficialistas en Catalunya se les ha puesto en el moño traer a colación la actualidad del independentismo en el Quebec (Canadá) bajo cualquier nimio pretexto. Salvo en las interesadas ocasiones, como aconteció hace unos días, en que perdió 45 escaños y pasó a quedarse en cuadro con sólo cuatro. Se conoce que consumado tal descalabro electoral les convino, en la medida de lo admisible, condenarlo al ostracismo mediático. El reverso a semejante proceder corporativo se pudo apreciar al cabo de pocas horas, en cuanto el independentismo escocés cosechó sus mejores resultados en unos comicios. Tiene miga advertir cómo los medios de comunicación oficialistas en Catalunya, sin sonrojo alguno, bajan o suben el diapasón en función de los resultados electorales de los distintos movimientos independentistas en el resto del ámbito occidental (Quebec-Escocia).

  8. Angel - Jueves, 12 de mayo de 2011 a las 17:28

    Lo que pasa en España es culpa del valor de los votos.No es logico que partidos nacionalistas con pocos votos tengan mas representancion que otros partidos a nivel nacional con mas votos.Culpa tambien de los partidos mayoritarios PP y PSOE,que dan voz a los partidos nacionalistas a cambio de mantenerse en el poder como esta pasando ahora con el PSOE que sigue en el poder por los votos nacionalistas.

    Muy posible en las proximas elecciones gane el PP,no podra seguir dando juego a los nacionalismos porque tambien sera el fin del PP.Entonces sera necesario una nueva fuerza como por lo que se ve pasa en Canada.

    El PSC en estas ultimas elecciones regionales ya recibio un descalabro.Creo que aun muchos de sus votantes no han tomado conciencia que este partido es un partido nacionalista y le siguen votando gente que no se consideran nacionalistas.

  9. LluisC - Jueves, 12 de mayo de 2011 a las 17:40

    Algú ho ha dit més amunt. El “quid” de la qüestió és que el Quebec té enfront al Canadà i nosaltres hi tenim Espanya. Les diferències són abismals.
    Canadà és una democràcia respectuosa,i Espanya és el que és.

  10. vito - Jueves, 12 de mayo de 2011 a las 18:10

    “la adscripción identitaria y sentimental parece estar perdiendo relevancia en las decisiones políticas de los ciudadanos de Québec ”

    Us agradaria que a les decisions polítiques dels catalans tinguessin menys relevància l’adscripció identitària i sentimental?

    Doncs proveu a fer aixó:

    “The House of Commons has overwhelmingly passed a motion recognizing Québécois as a nation within Canada”

    Vinga, “nonacionalistes”, sigueu valents …..

  11. No con mi dinero - Jueves, 12 de mayo de 2011 a las 19:40

    Qué comunidad es más tolerante con los derechos de la otra?

    TABLEAU 1.2
    Préférences concernant le modèle linguistique pour le système d’éducation en Catalogne
    Castillanophones Catalanophones Bilingue
    Tout en espagnol 2,1 % 0 % 1 %
    Plus en espagnol 8,2 % 1 % 2 %
    Moitié-moitié 67,0 % 31,6 % 57,6 %
    Plus en catalan 18,6 % 51 % 32,3 %
    Tout en catalan 4,1 % 16,3 % 7,1 %
    Source : Miley, Nacionalismo y política lingüística, 250.

  12. Olé, desde Barcelona, España - Jueves, 12 de mayo de 2011 a las 20:49

    Amistades de Vancouver han estado en mi casa, ni una palabra de este tema, todo en inglés, of course.

  13. marti m - Jueves, 12 de mayo de 2011 a las 21:27

    Lo más interesante es que el Canada reconoce el derecho de autodeterminación del Quebec
    Además el francés es lengua oficial del Canadá junto con el inglés
    Además los quebequeses tienen potestad en cuanto a permisos de residencia
    Además tienen absoluta autonomía financiera.

    Pero además tenemos Escocia, Flandes.
    Los próximos años van a ser todo un festival a prueba de españolators.

  14. Pues no se - Jueves, 12 de mayo de 2011 a las 22:27

    ciudadanosfamoltapena
    Es increíble el ciudadano que da pena cada día da mas pena ; dice “ Segons el gràfic que aporta aquest matemàtic, a les darreres elecciones federals dels 2008 el BQ va obtenir un 40% dels vots. Si ara n’han tret prop d’un 25%, els vots perduts són prop un 40% més o menys” .
    Si tuviera algo de cultura haria una sencilla regla de 3 que enseñan en primaria :
    si 40 es a 100 es decir 25×100 : 40 = 62,5 %.
    25 es X

    Y luego dice “ És completament falsa l’afirmació de que “ha perdido más de un 60% de los votos de la anterior convocatoria”. En realitat segons la Wikipedia, el partit ha passat dels 1.379.565 vots als 889.788. A mi em dona una caiuguda del 35%. “

    Otra vez hago regla de tres simple si :
    1.379.565 es a 100 es decir 889.788 x100:1.379.565 =64,49%
    889.788 es a x
    Con lo cual haciendo bien las cuentas sale el resultado aportado por el autor y no el suyo.
    De verdad usted es un ignorante matematico o pretendia desacreditar el articulo, que por lo demas esta muy documentado, bastante mas que las intervenciones que usted hace en casi todos los articulos de este diario.

  15. Espero con ansia el día en que esto también ocurra en Cataluña

  16. La parte y el todo - Viernes, 13 de mayo de 2011 a las 00:38

    “The House of Commons has overwhelmingly passed a motion recognizing Québécois as a nation within Canada”

    Los “Québécois”, las personas son una nación reconocida, no así el territorio. Se pueden considerar hasta marcianos pero la tierra que pisan es canadiense. Deberían irse al Polo Norte…

  17. ciudadanosfamoltapena - Viernes, 13 de mayo de 2011 a las 00:53

    Pues no se

    Em sembla que saps fer regles de tres, però no saps com aplicar-les a un problema concret.

    Les teves xifres són exactes, però t’has deixat un petit detall: 25% i 889.788 vots no són els que ha perdut el BQ, SINÓ ELS QUE HA CONSERVAT!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

    SI TENS 25 POMES I ABANS EN TENIES 40 ÉS PERQUE N’HAS PERDUT 15.

    De fet no cal ni fer números per veure que l’autor ha ficat la pota. Una perdua del 60% vol dir que s’ha quedat amb menys de la meitat, cosa que no és el cas.

    El que resulta ridícul és que un matemàtic faci un article basat en una equivocació pròpia d’un nen de 10 anys. I sembla que insisteix en el mateix.

  18. iñigo - Viernes, 13 de mayo de 2011 a las 04:33

    Deberían dar a Catalunya el estatuto de nación con las competencias de Escocia. A ver qué cara se les queda a los separatas.

  19. Jose Orgulloso - Viernes, 13 de mayo de 2011 a las 10:26

    En estas elecciones municipales veremos el hundimiento de los partidos radicales -CiU, ERC, ICV, PSC- y cómo los buenos españoles por fin nos expresamos en libertad y votamos masivamente a los partidos que nos defienden.

  20. La parte y el todo - Viernes, 13 de mayo de 2011 a las 11:54

    Los independentistas catalanes quieren la marca Cataluña como la tiene Escocia y con las atribuciones de un Estado independiente. Mientras los escoceses se darían con un canto en los dientes si tuvieran la mitad de competencias que Cataluña, como bien dice iñigo, pero eso no interesa decirlo.

    Caraduras trasnochados.

  21. ciudadanosfamoltapena - Viernes, 13 de mayo de 2011 a las 12:14

    El fet de ser lliure no vol dir tenir moltes o poques competencies, sinó tenir les competencies que vols i necessites.

    Els escocesos tenen, fins ara, allò que han volgut. Si demà decideixen que l’autornomia els hi surt massa car i no paga la pena, poden retornar-les. Si volen la independència, la poden obtenir també. Això és tenir llibertat.

    Els catalans no tenim el que volem, sinó el que ens volen cedir els polítics madrilenyus. I ni això , perque hi ha un tribunal madrilenyu que pot passar-se per l’entrecuix el que ja ens han donat i hem votat. Això és subordinació.

    Queda clara la diferència. Jo vull que Catalunya tingui les competencies que els catalans vulguem tenir (i madrid, Andalusia o Balears també).

  22. Lanzador de enanos - Viernes, 13 de mayo de 2011 a las 13:17

    “Québécois” es el término oficial que designa a los descendientes de los primeros colonos franceses, mientras que “Quebecer” es el término oficial que designa sin discriminación a todos los habitantes de la provincia de Quebec.

  23. Lanzador de enanos - Viernes, 13 de mayo de 2011 a las 13:51

    Con respecto al fracaso del BQ rechazado por sus electores, y el éxito del Nuevo Partido Democrático, se puede mencionar el caso extremo de la circunscripción de Berthier-Maskinongé, con un 98% de francófonos, dónde presentaron contra el el diputado nacionalista a una anglófona del Ontario, camarera, quién ni siquiera hizo campaña…
    http://torontodominicano.com/2011/0....en-canada/
    Una de las victorias electorales más sorprendentes de las últimas elecciones federales fue la de la neo-demócrata Ruth Ellen Brosseau. La diputada ganó en un distrito francófono sin hablar muy bien francés, nunca haber visitado la región representada y tampoco haber participado en la campaña electoral. Brosseau ganó notoriedad cuando pasó parte de la campaña electoral de vacaciones en Las Vegas; luego de su inesperada victoria, Brosseau desapareció. En una entrevista al periódico “Le Nouvelliste” de Tres Ríos, Brosseau manifestó su deseo de visitar su circunscripción y servir a sus electores. Brosseau agregó que está tomando clases intensivas para mejorar su francés. Por primera vez en la historia canadiense, el partido neo-demócrata conforma la oposición oficial en el Parlamento con 102 escaños, en su mayoría en Quebec. Muchos canadienses critican al NPD por haber propuesto candidatos jóvenes con poca o ninguna experiencia en política. Un nuevo parlamentario neo-demócrata tiene solamente 19 años de edad. El Primer Ministro Stephen Harper ganó la mayoría con su partido conservador después de dos gobiernos minoritarios.

  24. ciudadanosfamoltapena - Viernes, 13 de mayo de 2011 a las 17:26

    Veig que el gran matemàtic ha rectificat de manera discreta.

    Ara només et falta tornar-lo a reescriure’l, perque un article que analitza de manera idèntica una caiguda del 60% dels vots que una del 35% serveix no serveix pas massa.

    Jo ara tinc feina, però conec un nano d’onze anys que pot ajudar-te a fer els càlculs, si no t’en surts!!!!

  25. En fin - Viernes, 13 de mayo de 2011 a las 23:54

    El independentista Bloc Quebecois ha obtenido los peores resultados de su historia en las elecciones federales de Canadá, al ceder casi todos sus escaños a la izquierda y pasar de los 49 diputados que tenían hasta ahora hasta a sólo cuatro.
    No se mucho de numeros, pero parecen que han perdido mucho
    http://www.eldebat.cat/cast/notices...._47596.php

  26. Lanzador de enanos - Sábado, 14 de mayo de 2011 a las 02:54

    Algunos diputados del Nuevo Partido Democrático en la provincia de Québec, todos estudiantes de primer ciclo :

    Charmaine Borg, 20 años
    Matthew Dubé, 22 años
    Mylène Freeman, 22 años
    Laurin Liu, 20 años
    Pierre-Luc Dusseault, 19 años

  27. Prrrrrrrrrrt - Domingo, 15 de mayo de 2011 a las 07:46

    Típic humor ejpanyol, no l’entenen ni ells…

Suscripción RSS a los comentarios de esta entrada.