Fisking a Josep Ramoneda

‘La gran acumulación’

Andreu Caballero
Martes, 24 de mayo de 2011 | 17:59

Detalle del artículo publicado en 'El País' por Josep Ramoneda.

Las sorpresas han sido escasas en las municipales catalanas [¿seguro? ¿Entraba dentro de los planes la victoria de García Albiol (PP) en Badalona? ¿También entraba en los planes que ERC desapareciera del Ayuntamiento de Tarragona?]. La ecuación estaba despejada desde las elecciones autonómicas de noviembre: CiU ha aprovechado la inercia del gran impulso que le llevó a recuperar la Generalitat [recuperar, esa es la clave del nacionalismo: considerar que las Administraciones autonómicas son suyas] y el PSC, completamente paralizado, sin proyecto y sin liderazgo, sigue en caída libre.

Pero esta síntesis de lo que aconteció el domingo [¿síntesis? Algo pretencioso, resumir unas elecciones municipales con una frase es algo simplista] es incompleta porque Cataluña tiene un sistema político propio [como todas y cada una de las 16 CCAA restantes, cada una con su Parlamento autonómico; ¿o acaso quiere decir que en Andalucía, Asturias o, por ejemplo, Murcia tienen un sistema político impropio?] que, a diferencia del español, afortunadamente no es bipartidista sino pluripartidista [en el Congreso hay seis grupos parlamentarios, entre ellos un grupo mixto con ocho congresistas; en el Parlamento autonómico hay seis grupos parlamentarios, entre ellos un grupo mixto con cinco diputados; ¿a qué se refiere que el ‘español’ es bipartidista y el ‘catalán’ no? ¿Acaso a que los gobiernos nacionales han sido de un solo color y los autonómicos han permitido la fórmula del tripartito, que el mismo Ramoneda ha criticado?]. ¿Qué ha pasado con los demás partidos? El PP, conforme al ciclo al alza de este partido en toda España [entonces, ¿Cataluña tiene un sistema político propio o está dentro del ‘ciclo’ político español?], va creciendo, poco a poco, en Cataluña. No le va a dar un gran poder municipal [nunca ha tenido tanto como tendrá entre 2011 y 2015], pero sí cierta capacidad de influir y condicionar. Iniciativa permanece firme en su nicho [perder 53 concejales y 16.000 votos ¿es ‘permanecer firme’?], tan sólido como limitado en cuanto a posibilidades de crecimiento. Y Esquerra Republicana va de descalabro en descalabro como si la pérdida del monopolio del independentismo le hubiera dejado sin alma.

Algunos comentaristas han destacado la entrada en diversos municipios de la extrema derecha racista de Anglada [¿no le parece importante que sea Cataluña el vivero de la extrema derecha racista de España?]. Siempre es desagradable ver a fascistas en las instituciones. Pero obtener 70 concejales [son 67], entre un total de más de 8.000 [son 9.137], no me parece extremadamente grave. Mucho más preocupante es que García Albiol llegue primero en Badalona [contra el PP siempre es más fácil], con el mismo discurso de Anglada, avalado por Mariano Rajoy y por Alicia Sánchez Camacho, es decir, con el soporte de un partido, el PP, que ha conquistado casi todo el poder municipal en España y que puede tener el Gobierno en menos de un año. Los que se preguntan dónde está la extrema derecha en España, aquí tienen la respuesta [bien, si el PP es la ‘extrema derecha’ ¿qué es Plataforma per Catalunya?]. Por decencia moral [que Ramoneda establece cuál es esa ‘decencia moral’], las demás fuerzas políticas están obligadas a hacer un pacto para que este ciudadano no gobierne un municipio catalán [es decir, la reedición del Pacto del Tinell tripartito pero con la inclusión de CiU]. El PP deberá entender algún día [y para eso están los ‘Ramoneda’, para hacérselo ver, porque la superioridad moral es de estos] que las urnas no blanquean ni la infamia xenófoba ni la corrupción [¿esto va para todos los corruptos de los casos Pretoria y Palacio de la Música o solo para la corrupción del PP?].

CiU ha conseguido con Artur Mas una acumulación de poder que nunca llegó a tener en tiempos de Jordi Pujol. Sin duda, una suma de factores coyunturales -la crisis por encima de todo- le allanaron el camino [algo habrá tenido que ver, por ejemplo, que en Barcelona el PSC llevase 32 años gobernando la ciudad]. Pero no se puede olvidar que fue el presidente [autonómico] Pujol el que construyó el andamiaje ideológico adecuado para sintonizar con el espacio central de la sociedad catalana [ese ‘espacio central’ ¿es en el que están los Vila d’Abadal, Puig y Duran i Lleida?], que Artur Mas ha fertilizado regándolo con unas notas de liberalismo y pisando, a ratos, el acelerador de las reivindicaciones nacionales [serán nacionalistas y debería explicar la conjunción del liberalismo con las ‘reivindicaciones’ colectivas, parecen, a priori, incompatibles], conforme a la evolución de la sociedad catalana. No parecía fácil que CiU, un partido prácticamente hecho en el poder y para el poder, saliera indemne de la travesía del desierto. Su estrategia de demolición del tripartito fue extremadamente eficaz. Ahora le toca administrar la acumulación de poder [parece que a CiU no hace falta recordarle que ‘las urnas no blanquean ni la infamia xenófoba ni la corrupción’]. Un magnífico escenario pero lleno de riesgos, como sabe el PSC.

Los socialistas ya no pueden perder más tiempo. Su desventura confirma la importancia de las opciones estratégicas, que son las que dejan huella, para bien y para mal. El PSC hace demasiado tiempo que no sabe qué es, en qué país está, y dónde se encuentra su gente [precisamente, al PSC le ocurre esto por jugar a ‘opciones estratégicas’]. Ha vivido demasiado tiempo de las inercias de los años del felipismo [es decir, la culpa es del PSOE, que no manda en el PSC]. Mientras se tocaba poder todas estas deficiencias eran disimulables. La apuesta por un Gobierno [autonómico] de izquierdas pudo ser una opción estratégica razonable, pero siempre y cuando se contara con la relación de fuerzas adecuada para liderarla [esto debería explicarlo mejor porque da la sensación de que Ramoneda no sabe que en los dos tripartitos que se han conformado, siempre, el PSC ha sido la formación líder y mayoritaria]. La opción de formar el segundo tripartito contra toda evidencia, fue letal. El poder es muy taimado, nunca ama a los que lo quieren solo para conservarlo. El PSC salió en estado de coma de las autonómicas y ahí sigue, sin dar ni una sola señal de emprender la renovación a fondo que necesita. No es un momento de componendas y pactos entre tendencias, es un momento de buscar nuevas personas y nuevas ideas para un país que en nada se asemeja al que vio alumbrar las hegemonías del PSC [y que, entonces, el que firma el artículo apoyaba con los ojos cerrados].

Trias ha hecho campaña arropado por la plana mayor de CiU. Hereu ha estado casi siempre solo [incluso sin los ‘intelectuales’ que en su día abrazaron al PSC y ahora disfrutan de cargos en instituciones culturales de la ciudad], excepto en el penúltimo minuto. Un partido que se avergüenza de sí mismo y de los suyos, ¿adónde puede ir?

Josep Ramoneda, director general del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona

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5 Comments en “‘La gran acumulación’”

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  1. aleatorio - Martes, 24 de mayo de 2011 a las 19:18

    >>> CiU ha conseguido con Artur Mas una acumulación de poder que nunca llegó a tener en tiempos de Jordi Pujol.

    Claro. Por eso Pujol conseguía mayorías absolutas y Mas no.

  2. enric - Martes, 24 de mayo de 2011 a las 19:18

    Este personaje es probablemente el mayor sofista que existe en toda Europa: no entiendo que gente como Claudio Magris puede hacerle caso. Este es capaz de decir lo que el amo que paga ( y muy bien) desea oír, con su prosa de “marisabelotodo”. Es el mayor timo intelectual de los último años en Cataluña. Y eso que como gestor me gusta mucho el CCCB, pero tambien su amigo Mascarell ( ambos madrinas de los referendos de Lopez Tena y cia) hizo una buena gestión en el Ayuntamiento en su época, con la magnífica red de bibliotecas.

  3. Carolina - Martes, 24 de mayo de 2011 a las 19:23

    ¿De verdad El País no puede contar con analistas políticos más solventes que este señor? Ramoneda: zapatero a tus zapatos. Dedíquese a trabajar en el puesto que le dieron en la dirección de la CCCB, como mejor pueda y déjese de panfletadas.

  4. Pasaba por aquí - Miércoles, 25 de mayo de 2011 a las 01:57

    Me gustan muchos los “Fiskings” éstos. Gracias.

  5. Juan Poz - Domingo, 29 de mayo de 2011 a las 17:26

    Ramoneda es modista. Ahora se ha puesto de moda el “relato” y allá que te lo enjareta venga o no venga a cuento. Es diestro en las frases vacías y en acomodarse a la realidad, es decir, en salvaguardar su modus vivendi. Reconozco que a mí me gustaba más antes, cuando despotricaba del nacionalismo. Ahora que se nos ha vuelto criptosoberanista me gusta menos, la verdad. Como que le salen peor los trajes sastre…

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