España

La regla de gasto será “homogénea” pero producirá “resultados ligeramente distintos” en cada Comunidad

El límite del gasto autonómico tendrá como referencia el histórico del crecimiento del PIB de cada Comunidad y la previsión de crecimiento del PIB a nivel nacional.

Redacción
Jueves, 28 de julio de 2011 | 13:24

La ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado, ha dado más detalles sobre cómo funcionará la regla de gasto para las CCAA -que limitará el gasto en función del crecimiento económico- establecida en el Consejo de Política Fiscal y Financiera de este miércoles. Salgado ha señalado que los criterios serán homogéneos para todas las CCAA, pero su aplicación dará “resultados ligeramente distintos” para cada una de ellas, puesto que se tomará como referencia el histórico del crecimiento del PIB de cada Comunidad y la previsión de crecimiento del PIB a nivel nacional.

“Hay algunas CCAA a las que les beneficia más, por darles más margen, unos criterios que otros, pero la regla de gasto tiene que ser homogénea, lo cual no quiere decir que sea idéntica. Si se utiliza como parámetro el crecimiento del PIB de cada comunidad autónoma en el histórico, datos que tiene el INE [Instituto Nacional de Estadística], la cifra que salga al final evidentemente puede ser distinta para cada Comunidad Autónoma en cuanto a lo que puede crecer su gasto en los años sucesivos, pero los criterios son los mismos. De lo que se trata es de unificar los criterios aunque la aplicación pueda producir resultados ligeramente distintos dependiendo de la situación y de la historia de cada Comunidad Autónoma”, ha explicado la ministra en una entrevista en la cadena Ser.

La Generalidad “tiene que hacer un esfuerzo adicional”

Salgado también ha insistido en que las propuestas del PP (retrasar el pago de las liquidaciones negativas de las CCAA de 2008 y 2009 durante diez años, y que la Administración General del Estado avale la deuda de las CCAA) fueron rechazadas por no ser “razonables”. Ha recordado que “el mayor esfuerzo en la reducción del déficit lo está haciendo el Gobierno”, principalemente mediante los recortes en las inversiones y en los salarios de los funcionarios. Y ha subrayado que las CCAA “simplemente tienen que ajustar sus gastos a la situación económica actual y a las posibilidades que tienen en su presupuesto”.

Por último, ha respondido al presidente de la Junta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, asegurando que “no hay posibilidad de colapso” de las CCAA, ya que el año próximo dispondrán de cerca de 8.000 millones de euros adicionales para cumplir el mismo déficit establecido para este 2011. Eso sí, ha destacado que algunas de ellas, en referencia -sin citarlas- a la Generalidad de Cataluña y a la Junta de Castilla-La Mancha, “tienen que hacer un esfuerzo adicional”.

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2 Comments en “La regla de gasto será “homogénea” pero producirá “resultados ligeramente distintos” en cada Comunidad”

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  1. Erasmus - Viernes, 29 de julio de 2011 a las 02:47

    La disciplina de gasto afecta más a Cataluña, por haber sido la Comunidad más derrochadora.-

    Es la hora de la disciplina del gasto en España, que deben observar por igual los 3 niveles de gestión territorial: el Estado, las Comunidades y los Municipios. Las Comunidades han sido los peores gestores, especialmente Cataluña, la más despilfarradora de todas según The Economist. Eso sucede desde el gobierno de Pujol, que creó la pauta del gasto público catalán y sus vicios (despilfarro, inflamiento del gasto identitario, endeudamiento loco para justificar el victimismo de pedir más…).

    Si no reconocemos el origen de la mala gestión catalana, no haremos buen diagnóstico del problema, ni buen tratamiento del mismo. ¿Por qué un policía en Cataluña cobra doble que en el resto de España, por no hablar de otros sueldos públicos?

    Hay que entonar un ‘mea culpa’ colectivo. Hay que dar a cada sujeto gestor lo que le corresponde por ley y que cada equipo gestor muestre su capacidad en la práctica. Hay que crear en Cataluña el hábito ciudadano de valorar la buena gestión.

  2. CCAA=CACA - Viernes, 29 de julio de 2011 a las 19:39

    lunes 24 de agosto de 2009
    LA LEPRA CATALANISTA
    Inicio hoy la transcripción de una serie de artículos que el insigne escritor valenciano D. Vicente Blasco Ibañez, publicó en el diario El Pueblo de su dirección y, creo, que de su propiedad.
    Son muy substanciosos, tanto los artículos que se refieren al catalanismo político, ya imperante en aquel principio de siglo XIX, como los que también hacen mención a la monarquía en aquellos años. Blasco Ibañez no sentía ninguna simpatía ni por el catalanismo ni por la monarquía. Como buen escritor, tenía una gran imaginación no carente de verosimilitud y, por supuesto, sabía perfectamente con quien se la jugaba. Este artículo aclara muy mucho su opinión negativa sobre la política catalana y su visión de futuro que, en muchos aspectos, el devenir de los años han confirmado, tanto lo que se refiere a las consecuencias generales para España como las particulares del Reino de Valencia.
    Espero que puedan gozar con su lectura.

    EL PUEBLO. DIARIO REPUBLICANO DE VALENCIA
    Jueves, 13 de junio de 1.907

    La lepra catalanista

    El periódico es donde se esconden todos los cobardes irresponsables, injuriadores de la mujer y sicalípticos para el hombre, publicó ayer una defensa de los catalanistas, de los enemigos de la agricultura valenciana, de la burguesía separatista barcelonesa, frailuna, vetusta, partidaria de la independencia del famoso Principado, piojoso y sanguinario, que dejó marcadas en la historia las huellas de una ferocidad fenicia, bárbara, horripilante.

    Un castrado, un jovenzuelo esteta que presume de ácrata por la longitud de los cabellos y la dislocación de sus sesos, afirma sentenciosamente, asnalmente, que los catalanistas vendrán y que los republicanos correremos ante el formidable poder de las cuatro barras y la furia del puntapié sorianista. Y los que semejantes risibles bellaquerías escriben se llaman valencianos, defensores de los intereses de la ciudad, de su grandeza y de su porvenir.

    Esos imbéciles son los que desde hace cuatro años amparan toda abyección y cometen toda infamia e intentan toda injuria y emplean toda arma, por villana y rufianesca que sea con tal de que hiera al enemigo, sin respetar lo mas venerando y augusto del hogar. ¡Buenos defensores se ha dado en Valencia el catalanismo! ¡Increíble parece que un periódico como La Publicidad de Barcelona, se haya cruzado de brazos en este asunto de la expedición catalanista a Valencia y no haya advertido cariñosamente lo innecesario de esa cruzada que puede proporcionar un día de luto a la ciudad! ¡Increíble parece que los ultrajados y escarnecidos de manera tan baja y miserable por un histrión imbecil, con alma de borracho, se amparen de él servilmente deshonrando una causa con solo entregar su defensa a quien con honras de mujer hizo pingajos para su estandarte! ¡En este país hay eclipse de… pantalones!.
    Valencia toda está orientada ya, conoce profundamente que clase de patriotismo es el que exhibe Soriano, que en estos del amor a Valencia, imita sencillamente a los chulos de lupanar, que aman a la dueña por lo que les dan.

    Los adoradores de Soriano, y suponemos que el mismo Soriano a la cabeza (porque si para ese día no viene será un villano cobarde) son los que nos traen a los catalanistas, a los héroes de la nueva reconquista, a los descubridores de esta umbría selva, paraje de emplumados y bronceados indios que no han sabido libertarse e impretan el favor del Principado para su manumisión.

    ¡Que estupendo! Valencia, que puede ser la escuela, el templo de las libertades españolas, en donde tantos años hace que el régimen, del que no abominan los catalanistas, se ha quedado sin representación parlamentaria y casi sin representación municipal, en unAyuntamiento compuesto por 49 concejales; Valencia que reorganizó quizás, o reanimó, cuando menos, el republicanismo de toda España, y desde hace quince años, trabaja con febril actividad por su porvenir, por su prosperidad, divorciada de las instituciones, revolucionaria, dentro y fuera de la capital, transformada con asombro de las clases conservadoras, a las que hemos suplantado por nuestras iniciativas y nuestra actividad; Valencia, que ha sido la Cenicienta del Mediterráneo, en cuyo puerto impera la más honda miseria, por culpa de Barcelona, que lo absorbe todo, que es el verdugo de Levante, que quiere convertir toda España en huevo para tragarse hasta la cascara, que envía a nuestra ciudad sus productos libremente, sin que sufran ningún impuesto a su entrada, y en cambio la pasa, la naranja y la legumbres valencianas pagan un enorme tributo municipal al entrar en Barcelona; Valencia, cuya agricultura muere por imposición del industrialismo catalán, porque catalanes y vizcainos han conseguido la confección de unos infames aranceles que nos tapian los mercados internacionales para la exportación de nuestra fruta, sometiéndonos a una pérdida anual de mas de cien millones de pesetas, que se traduce en hambre y congojas en el campo y languidez en la vida comercial de la ciudad; Valencia, repetimos, que ha sido siempre menospreciada y vejada por Barcelona, desde que nos conquistó un rey clerical, supersticioso y sucio, que aniquiló la civilización árabe de nuestra tierra, científica, tolerante, rica en principios de cultura, poética y soñadora, para sustituirla por una dominación sanguinaria e inquisitorial, entregándola al fanatismo de Roma y a la sopas del convento y a la suciedad y a la ignorancia de unos varones muy santos, pero muy brutos; esta Valencia, repetimos, recibirá el 29, fíjense bien los republicanos, los patriotas, los hombres libres, el 29 de junio a los catalanistas, a los que no se atrevieron a solidarizarse cuando se cometieron los crímenes de Montjuich y se unen para destrozar a los republicanos, a quienes no han necesitado su presencia para destruir el caciquismo y emancipar su alma.

    ¿Qué miserable farsa quiere representarse aquí? ¿Se nos ha tomado por cobardes, por ignorantes? ¿Quieren los catalanistas jugar con el honor del partido de Unión Republicana dándose en las calles de la ciudad un publico abrazo con Soriano, el pierrot deshonrador de mujeres? ¿No comprenden esos señores que su llegada a Valencia con Soriano es un reto, una provocación, una afrenta que ningún republicano que sepa en que lugar tienen asiento los riñones ha de tolerar sin jugarse en la partida su vida y su libertad si es preciso? ¿Piensan los catalanistas que Valencia es tierra huérfana de voluntad y de caracteres?.

    Aun simpatizando con la campaña, con la obra política, republicana, de un amigo entrañable de todos nosotros, del gran propagandista Alejandro Lerroux, cuyo nombre pasará a la historia como modelo de energía, de cultura, de abnegación, de desinterés, al hacer la crónica del actual republicanismo español; aun siguiendo sus heroicos esfuerzos con toda nuestra simpatía y lamentando dolorosamente su derrota; aun habiendo podido tomar parte en la misma Barcelona en actos que molestasen a los catalanistas, hemos observado siempre una prudente y correcta conducta, procurando no intervenir ni mezclarnos siquiera en un problema esencialmente local con el propósito de no envenenar pasiones ni excitar odios.

    ¿Qué ejemplo imitan, pues, los catalanistas al intentar aquí un desembarco unidos al desvergonzado y cínico Soriano? ¿Qué se les ha perdido aquí, si nadie les llama ni los necesitamos ni son útiles a Valencia? ¿A que involucrarse en asuntos locales, de bandería, intentando con su presencia dar crédito a los mas desacreditados y conceder dignidad a quienes la han perdido en el crimen callejero y en la injuria a la mujer?.

    Nos dirigimos con esto a La Publicidad de Barcelona, insultada por Soriano, para que conozca el sentimiento general de los republicanos de esta ciudad. Y aun esperamos que antes de resolver nada en definitiva mediten y se convenzan de que su presencia representaría aquí la de una comparsa sorianista insultadora y provocadora.

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