No han atacado los bancos

10.08.2011 | 11:09
 

Lo que pasa en Londres, Manchester, Birmingham… Walter Oppenheimer, en El País, es el que mejor lo ha definido. No es una revuelta por un solo tema, por una sola causa. No es una cuestión de pobreza. No es una cuestión de dinero, pero sí de consumismo. No es un problema de las reformas iniciadas por David Cameron (aunque esto no se diga mucho en España). Han ido a por las tiendas de móviles, de ropa… ni un rasguño a los bancos. Nada a los supermercados. Han quemado una nave de la industria de música indie. Son muchos conflictos en uno…

La protesta de ahora parece menos ideológica, menos política, que las del pasado. Las turbas se dedican sobre todo a asaltar comercios para llevarse lo que pueden. No asaltan supermercados para llevarse comida: el principal objetivo han sido las tiendas de teléfonos móviles, las de electrodomésticos, las de ropa y zapatillas deportivas. Eso denota quizá que es el ansia de consumismo, la frustración por no tener dinero para comprar lo que otros ya tienen, el principal motor de la protesta. O al menos uno de los motores. No siempre ha sido así: la violenta protesta del lunes por la tarde en Hackney tuvo sobre todo tintes políticos, con más ansias de enfrentarse a la policía que puro pillaje consumista o para revender el botín.

La crisis económica puede haber sido un factor a tener en cuenta en la revuelta, pero eso es algo que no está muy claro. A diferencia de lo que ha ocurrido en los últimos meses en Grecia o en España, donde son las clases medias las que se han echado a la calle, aquí han sido los jóvenes de los barrios marginales. Sus problemas no vienen de cuatro años de crisis. Su desencanto tiene raíces más profundas.

También se dice que los recortes del gasto público han alimentado la revuelta. Parece difícil creer que esos recortes, que en este país se están aplicando desde hace poco más de un año, hayan tenido ya un impacto directo en la vida de esos jóvenes.

ACTUALIZADO 13:50. Como me indica Manel Gozalbo por Twitter, algunas sucursales de bancos sí han sido atacadas por los vándalos del Reino Unido. Sin embargo, no han sido estos el objetivo prioritario de los ataques, lo que podría entenderse (nunca justificar) si la situación económica fuera la única y principal causa. Este parece ser el fondo de la cuestión en el texto de Oppenheimer.