Opinión

20N: naufragio a la vista

‘Es un momento complicado en el que ejercer el derecho a voto debería considerarse incuestionable, dado que si de verdad el poder reside en el pueblo y en sus representantes democráticamente elegidos, no habría mejor manera de canalizar el descontento, de intentar cambiar las cosas, de manifestar el rechazo a la situación actual, que ejerciendo ese derecho sabiendo que iba a servir para algo’.

Daniel Perales
Lunes, 24 de octubre de 2011 | 11:52

Cuando uno prueba las mieles del triunfo dicen que ya no sabe perder nunca más. De la misma manera supongo que cuando uno vota en conciencia, vota entusiasmado, vota motivado, vota convencido de que su voto va a servir para algo, de que realmente está ejerciendo el poder que le corresponde, ya no es capaz de hacerlo de otra forma. Se acerca el 20 de noviembre y después de bastante tiempo sólo tengo claro que si acudo a votar, volveré a hacerlo sin ilusión, como hacía los primeros años en que pude ejercer mi derecho democrático.

Fueron primero los partidos de izquierda tradicionales los que traicionaron mi confianza, culminando un proceso absolutamente contradictorio como es asimilar la izquierda con el nacionalismo. Un oxímoron total, una falta de principios brutal, un fraude histórico, una apropiación del voto contra natura que hicieron que llegase a acudir a las urnas en una ocasión con la papeleta de un partido conservador con el que no me sentía para nada representado, pero que suponía, según mi pueril entender de aquel momento, un acto de rebeldía ante una situación manifiestamente insólita.

Poco tiempo después, la sucesión de acontecimientos puso todo en su sitio como suele ser habitual, y en medio de una sensación de naufragio absoluta caí en la abstención activa, digamos que es aquella en la que no se acude a votar porque piensas que nadie te representa y no porque fruto de la vagancia intelectual se coloque en el mismo saco negativo a todo aquel que ose entrar en el arte de la gobernanza de la polis. El naufragio fue doloroso y largo, todo lo largo que se hace cualquier cosa que realizas por obligación y no por convicción, pero llegó el día en el que irrumpió en escena un nuevo partido político que encarnaba en sus principios fundacionales casi todo aquello que necesitaba para volver a ser un sujeto político activo: defensa de las libertades individuales, lucha por la justicia social y por la igualdad de oportunidades y por tanto posicionado claramente en frente de las tendencias disgregadoras y separadoras que hacían el ambiente político irrespirable.

La sensación de votar convencido es tan peculiar como probar algo que te gusta y que no habías conocido hasta entonces, no te deja indiferente, quieres volver a experimentarla cuanto antes… Pero dejando sentimentalismos a un lado, es necesaria para que todos los ciudadanos se sientan implicados en democracia y vean en el sistema la posibilidad de opinar y sentirse útiles, aportando el granito de arena que haga que todo funcione mejor y evolucione positivamente.

Llega el 20 de noviembre y las opciones se reducen, un sistema electoral manifiestamente injusto en el que prima el territorio por encima de las personas, olvidándose de uno de los principios claves de la democracia representativa como es el de un hombre un voto, hacen que algunas opciones electorales interesantes se conviertan en intrascendentes, por la dificultad importante de que obtengan representación por la circunscripción en la que se presentan.

La situación actual es muy complicada a todos los niveles, la crisis económica y la forma de afrontarla por los diferentes gobiernos a escala mundial están haciendo reaccionar a la ciudadanía de una forma considerable y novedosa. Los servicios públicos y el estado del bienestar en general se están viendo afectados con tal magnitud, que empieza a estar en juego su propia supervivencia y su carácter generador de igualdad y justicia social.

Es un momento complicado en el que ejercer el derecho a voto debería considerarse incuestionable, dado que si de verdad el poder reside en el pueblo y en sus representantes democráticamente elegidos, no habría mejor manera de canalizar el descontento, de intentar cambiar las cosas, de manifestar el rechazo a la situación actual, que ejerciendo ese derecho sabiendo que iba a servir para algo. Pero la realidad es tozuda, y la democracia actual, formulada de la manera que la tenemos en España, no acaba de representarnos a muchos ciudadanos que volveremos, con más pena que alegría, al naufragio político, al voto sin fe o al abstencionismo activo, al descontento no canalizado y a volver a ver lo que hacen desde la barrera unos representantes políticos que se han alejado demasiado de la sociedad que se supone quieren representar y que en demasiadas ocasiones confirmamos que se comportan más que como políticos como idiotas.

Y que nadie se asuste por mi incorrección ya que en la antigua Grecia, otrora cuna de nuestra civilización, y actualmente ensayo cruel de los que verdaderamente mandan, todos los asuntos de la polis eran tratados por todos los ciudadanos. Así fue como llamaron a estos asuntos politikoí, en oposición a aquellos temas personales e intereses privados de los ciudadanos llamados idiotikós. Más adelante los hombres que no se preocupasen de los temas de la pólis se llamarían idiotes, que significaba ciudadanos privados, derivando siglos más tarde a nuestra palabra actual idiota que se utilizaría para aquellos que no responden a lo que le concierne al Estado o ciudad, sino que a sus intereses propios.

Daniel Perales es profesor de Primaria

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16 Comments en “20N: naufragio a la vista”

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  1. Jose Luis Cerro - Lunes, 24 de octubre de 2011 a las 15:44

    Suscribo cada letra, acento, coma y punto de este texto.

  2. enric - Lunes, 24 de octubre de 2011 a las 17:42

    Muy acertada reflexión.

  3. Toni - Lunes, 24 de octubre de 2011 a las 18:03

    Genial Dani…Mucho me temo que la situación política actual se puede resumir en una frase que escuché hace tiempo en un pueblo de la injustamente criticada Andalucía: “Todos los políticos actuales son la misma mierda,pero con diferente olor.”Es un momento para la acción,para el uso de nuestros derechos,pero como bien dices,mucho me temo que va a tocar ver los tristes acontecimientos desde la barrera y con mucha impotencia por el uso que darán a mi voto.Felicidades por el artículo.

  4. sensatez - Lunes, 24 de octubre de 2011 a las 18:16

    Los que nacimos rebeldes, moriremos rebeldes. Por eso estoy seguro que, tarde o temprano, volveremos a tener una motivación clara y volveremos a votar convencidos. Si ahora no, más adelante, pero volveremos porque siempre hemos estado.

    Excelente artículo que invita a la reflexión y al análisis más íntimo y personal. No es lo habitual en prensa.

    Salud.

  5. Manuel Ruiz Casanellas - Lunes, 24 de octubre de 2011 a las 18:46

    Muy buen artículo.

  6. Jordi Juan - Lunes, 24 de octubre de 2011 a las 21:27

    Pido a todos los que quieren un cambio en Catalunya que voten al PPC, ayuden a consolidar una fuerte votación por el PPC, aunque haya puntos o aspectos q

  7. Jordi Juan - Lunes, 24 de octubre de 2011 a las 21:32

    Voy a repetir mi opinión que salió cortada. Es importante que el Partido Popular de Catalunya (PPC) obtenga una fuerte votación, que inclusive supere a CiU. Eso enviaría un fuerte mensaje que se escucharía a todo lo ancho y largo del territorio. Créanme que lo escucharían muy bien y les haría pensar profundamente al nacionalismo excluyente. Pido a los votantes de C’s que voten este 20-N por el PPC aunque no colme sus espectativas al 100%.

  8. ben_gador - Lunes, 24 de octubre de 2011 a las 22:01

    ¡Muy bien! Buena lección, profesor, pero no te olvides que en la antigua Atenas (que no Grecia) los policías recorrían las calles llevando una cuerda impregnada de pintura con el fin de arrastrar a los ciudadanos al ágora, a cumplir sus deberes democráticos

  9. Gemma C. - Lunes, 24 de octubre de 2011 a las 23:09

    Coincido con tu reflexión Dani.
    Valores, respeto y sentido común escasean en demasiadas ocasiones.
    Yo también me siento traicionada por la izquierda actual, y es por eso por lo que el 20N, seguramente, me quedaré en casa. Ninguna izquierda me representa; la derecha menos.

  10. Joana - Lunes, 24 de octubre de 2011 a las 23:19

    Sr. Jordi Juan, soy votante de C’s y todavía no he perdido la cabeza como para votar al PPC. Recuerde, C’s es un patrido que defiende valores de izquierdas.

  11. francesc - Martes, 25 de octubre de 2011 a las 00:09

    “Recuerde, C’s es un partido que defiende valores de izquierdas”

    HA, HA, HA, HA, HA, HA, HA, HA, HA, HA, HA, HA, HA, HA, HA, HA, HA, HA, HA, HA, HA, HA, HA, HA, HA, HA

  12. Luis - Martes, 25 de octubre de 2011 a las 10:07

    Malos tiempos en los que el voto no es por la mejor opción sino por el mal menor.

    Claro que, estos tiempos, duran desde 1978… va a ser que no hay más opciones que las malas y las menos malas.

    Es decir, votar al PP parece lo menos malo, aunque no nos gusten Rajoy, Sorayas, Cospedales, Ponses, Alicias, etc, etc.

    La cuestión es que si el PP no tiene mayoría absoluta veremos a Arturos, Urkullus, canarios y otros pajarracos oportunistas sometiendo la voluntad del Estado a sus objetivos del terruño. Y todos sabemos lo que eso significa. Más gasto, más déficit, más deuda, más nacionalismo, más exclusión…

    Una pena para los ciudadanos libres. O lo malo o lo peor.

  13. Internacional - Martes, 25 de octubre de 2011 a las 11:13

    Francesc amic. Entonces según tu un partido autonomista español no puede ser de izquierdas? Buena razón absoluta la tuya pareces de bildu.

  14. Jorge - Martes, 25 de octubre de 2011 a las 15:38

    Totalmente de acuerdo con el artículo, se puede decir más alto, pero no más claro

  15. Angel - Martes, 25 de octubre de 2011 a las 20:23

    En Cataluña no tenemos izquiera y derecha,lo que tenemos son partidos nacionalistas y no nacionalistas y quienes no somos ni queremos ser nacionalistas no debemos votar a ERC,CIU,PSC, y otros parecidos.

    Si queremos terminar con el nacionalismo debemos votar a los partidos que defienden la Constitucion y tenemos que tener claro que el PSC no la defiende porque es un partido nacionalista.

  16. Juanc - Martes, 25 de octubre de 2011 a las 22:16

    Para Jordi Juan; Nuestra experiencia democrática demuestra que cada vez que uno de los partidos mayoritarios ha sacado mayoría absoluta, su gestión ha sido un desastre y no han estado por el servicio a los ciudadanos sino orientados al fomento de las relaciones que dan más poder olvidandose completamente de las necesidades de los que le han votado.
    En estos momentos, las declaraciones de Rajoy, Fernandez Diaz y Sra Camacho, demuestran que están dispuestos a pactar, si hace falta, con CIU y cediendo en todo lo que les pidan los nacionalistas con tal de conseguir un apoyo para la gobernabilidad. Es más del hartazón al que nos tienen acostumbrados.

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