Opinión

PSC y PSOE (IV de VI)

‘Volviendo a los orígenes, los estrategas sintonizaban con la “obediencia catalana” mientras que las bases estaban por la política de Estado, las políticas socialistas y el constitucionalismo. (Ante la derrota de Obiols, un viejo militante le dijo: ya ves, has perdido, habrá que cambiar de política. La respuesta fue: “Te equivocas, no he perdido yo, ha ganado Cataluña”)’.

Olegario Ortega
Domingo, 30 de octubre de 2011 | 13:07

Unos inmunes a la realidad, otros pillaos por donde más duele. El declive

Así ha ido trascurriendo la historia del PSC, antes PSC (PSC-PSOE), gratificando con habilidad la satisfacción de los que administraban la cantidad, mediante concejalías, alcaldías de segunda y responsabilidades internas de limitado nivel, al tiempo que los que ponían la calidad han ido controlando la política real del partido, la elaboración de sus programas, sus estrategias, sus alianzas y el reparto de responsabilidades.

Durante todo ese largo tiempo, el mensaje de realización ciudadana y política que se ofrecía a los militantes, a los simpatizantes y a los electores era la aplicación práctica del llamado socialismo democrático en España, codo a codo con el PSOE, pero en Cataluña vehiculado a través del PSC, recogiendo votos para apoyar y hacer posibles las políticas de un Estado, con un balance de transformación democrática y progresista como nunca lo había habido.

La fórmula de la retirada del campo electoral del PSOE en Cataluña era suplida por los votos que obtenía el PSC. El resultado ha sido un éxito hasta el punto de que, en las elecciones generales, Cataluña, junto con Andalucía, ha sido definida como uno de los grandes semilleros del socialismo.

Obviamente, en toda esta peripecia había que mantener las apariencias, dar una imagen de pluralidad y de tributo a la O del PSOE, es decir, cultivar la cuota, definida como las Manuelas por otro dirigente de primerísimo nivel, a quién cinismo no le ha faltado. Por esa vía han hecho carrera bastantes integrados, y hasta han rendido pleitesía en Montserrat en representación de la más alta instancia catalana, ¡pero han seguido en la inopia de no saber a qué intereses servían, y de tener votantes y no saber qué hacer con ellos!

El importante sostén electoral de las elecciones municipales y de las generales ha ido paliando los sucesivos fracasos en las elecciones autonómicas. Pero el análisis de eso nunca se ha discutido en el seno del partido, a pesar de las reiteradas peticiones de la militancia, la incógnita legítima del porqué de esa disfunción de apoyo, según sean las elecciones, reiterada y enorme, que se ha ido produciendo y repitiendo con asombrosa terquedad, con diferencias de entre trescientos mil y más de un millón de votos.

Si se hubiera afrontado esa discusión, se habría tenido que aceptar que la dirección ideológica de las élites se negaba a sintonizar con la sensibilidad de las bases electorales. O lo que es lo mismo, que los estrategas del PSC no perseguían la satisfacción de los intereses de sus electores, sino su reorientación o su desactivación como sujetos políticos. Es decir, y volviendo a los orígenes, los estrategas sintonizaban con la “obediencia catalana” mientras que las bases estaban por la política de Estado, las políticas socialistas y el constitucionalismo. (Ante la derrota de Obiols, un viejo militante le dijo: ya ves, has perdido, habrá que cambiar de política. La respuesta fue: “Te equivocas, no he perdido yo, ha ganado Cataluña”).

Es atendiendo a esta lógica por lo que viejos militantes desmienten que se tratara de un error el rechazo que dio Raventós a Pujol para formar un gobierno de coalición en 1980; más bien lo explican como la primera traición al socialismo: interpretan que la no aceptación se debía a que los principales dirigentes de los sectores nacionalistas, sabedores entonces de la fuerza de los de la ex Federación, podrían dificultar la construcción nacional diseñada en la Asamblea de Cataluña, por lo que prefirieron que dicha construcción la llevasen a cabo CiU con la ayuda de ERC y la complicidad del propio PSC.

Han transcurrido muchos años, demasiados; los cambios habidos en la sociedad son grandes y la erosión de los conceptos y de los valores vigentes hace 30 años es enorme. Sin embargo, en apariencia, respecto de las razones de la marcha inexorable del PSC hacia el abismo, los dirigentes del PSC no se enteran y los del PSOE siguen pillaos.

Quizá el punto de inflexión, en la percepción de bastantes militantes, de que las propuestas del PSC, al menos merecían duda, se produjo en la manifestación masiva en protesta por el asesinato de Ernest Lluch por ETA. En medio de la propia mani, e inmediatamente después; entre los gritos de rabia y de condena, se repartieron carteles y se intentaron corear gritos a favor del diálogo con ETA.

Algo fallaba, una manifestación convocada para condenar una acción criminal se transformaba en una petición de diálogo con la banda asesina, lo que, quiérase o no, la legitimaba. Ello con el inestimable refuerzo de quien protagonizaba la altavocía en aquella ocasión, la inefable Gemma Nierga, de la Ser. Muchísimos de los asistentes nos sentimos confusos, manipulados e indignados. La demostración de que el nacionalismo avalaba el asesinato político, la prueba del maridaje del nacionalismo catalán con el vasco y la demostración de la identificación del PSC con el nacionalismo, quedaban expuestas con claridad y hasta con desvergüenza.

Esta percepción de la asociación entre PSC y nacionalismo explica el reiterado y acelerado declive de sus votos en las elecciones autonómicas. El consiguiente crecimiento de la abstención se explica por la resistencia del electorado socialista a romper la fidelidad a quienes, en teoría, y según los líderes del PSOE desplazados para reforzar los mensajes, les deben representar, pero, simultáneamente, por el rechazo a votar a una opción política que intuyen contraria a sus intereses. Ya demostró la experimentación de Paulov que la disyuntiva de optar por un estímulo positivo, cuando se sabe que irá acompañado de un castigo, produce la inacción como respuesta.

Olegario Ortega es vicepresidente de Ágora Socialista y militante de UPyD

Publicado el 10 de octubre: PSC y PSOE (I de VI). Introducción

Publicado el 16 de octubre: PSC y PSOE (II de VI). En aquel tiempo…

Publicado el 22 de octubre: PSC y PSOE (III de VI). La unificación

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9 Comments en “PSC y PSOE (IV de VI)”

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  1. Estoy conociendo gracias a tí, Olegario, muchas cosas que han ocurrido dentro del PSC que no conocía, cosas que es importantísimo que cualquier votante del PSC las conozca. Yo con los datos que has aportado en estos 4 artículos tengo más que decidido que jamás volveré a votar al PSC

  2. Angel - Domingo, 30 de octubre de 2011 a las 20:00

    Lo que dice Olegario es lo que yo como votante del PSC vi claramente con Maragall,terminando de transformar al PSC en un partido nacionalista.Maragall una vez presidente de la Genaralitat actuaba igual que si fuera de CIU.Nunca mas volvere a votar al PSC.

    Quien no se considere nacionalista catalan,no debe votar al PSC por dignidad hacia uno mismo.

  3. Romualdo - Lunes, 31 de octubre de 2011 a las 09:11

    Este señor dice verdades como puños. Todos hemos visto la deriva de la izquierda, no sólo del PSC, en Cataluña.

  4. Cocherito - Lunes, 31 de octubre de 2011 a las 14:02

    A propósito de “las manuelas”, Hace años oi a Manuela de Madre, decor que a sus padres, emigrantes andaluces,Cataluña “les dio de comer”. Y apara nada cotó que sus padres, lo que hicieros fué “trabajar”. Un Síndrome de Estocolmo parecido al global de las masas votantes del PSOE catalán.

  5. Bipolar - Lunes, 31 de octubre de 2011 a las 14:14

    Ya está bien de lamentaciones. Pretende demostrar que fueron unos inútiles y unos bobos y que se dejaron robar la “cartera”? Deje de llorar por lo que no hizo….. Cuentos de abuelete.

  6. Romualdo - Lunes, 31 de octubre de 2011 a las 14:52

    Si Manuela de Madre dijo eso empleó el mismo lenguaje y argumento que aquellos que dicen que su jefe “les da de comer”. Como si les diera de comer gratis.

    Por cierto suelen ser personas de derechas con lo cual el comentario sorprende más.

  7. Cocherito - Martes, 1 de noviembre de 2011 a las 19:42

    Romualdo: De eso se trata. ¿Crees que el socialismo catalán estaría tan despistado si no hubiera tragado, en una gran proporción, el anzuelo que le lanza la burguesia nacionalista, vendiendoles el “te damos de comer” a la simple oferata de trabajo?

  8. Manuel I. Cabezas González - Miércoles, 2 de noviembre de 2011 a las 17:50

    Olegario,

    · He leído sólo esta cuarta entrega de la saga “PSC y PSOE (IV de VI)”. Y lo que he leído no me ha enseñado nada nuevo. Las cúpulas del PSC o del PSOE o de IC-V o del partido que quieras van a lo suyo: a la búsqueda personal de un pesebre, donde pastar, y de un cubil, donde hacer las pesadas digestiones de sus opíparas comilonas. Mientras tanto, las bases (los descamisados, de los que le gusta hablar a ese señorito andaluz, Alfonso Guerra) son abandonadas a su suerte o les dan las migajas que quedan sobre el mantel, terminada la “grande bouffe”. Nada nuevo sobre la casta política, que vive de la política, porque no sabría vivir de otra forma, ni de otra cosa.

    · Ahora bien, lo que me ha llado poderosamente la atención es el añadido que has puesto a tu firma: Olegario Ortega es vicepresidente de Ágora Socialista y MILITANTE DE UPyD (he sido yo el que ha cambiado las minúsculas por las mayúsculas).Con la memoria política que tienes y con la capacidad de análisis que te reconozco, me llama mucho la atención que sigas formando parte de esa granja orwelliana en que ha transformado Rosa Díez ese partido, UPyD, en cuyo origen estuvimos muchos. He sido el militante 1.150. Te recuerdo que, en este partido, propiedad de Rosa Díez, la democracia, la transparencia, el respeto de los estatutos y de la Ley de Partidos Políticos,… brillan por su ausencia. Es un partido hermano gemelo de ese PSC que tu criticas, donde los “profesionales de la poítica” (es decir, “LOS TODO A CIEN” de los partidos) campan por sus respetos.

    · Olegario, te recuerdo aquella frase de Anaxágoras que reza así: “Si me engañas una vez, tuya es la culpa; si me engañas dos, es mía”. Toma nota. Además, quiero informar a los lectores de La Voz de BCN que tú no has sido solidario con aquellos que fueron marginados o expulsados “manu militari” por esos falsos demócratas que pilotan esa granja orwelliana, UPyD, de la que formas parte. Un verdadero demócrata no mira para otro lado cuando se violan los derechos de los ciudadanos-militantes.

    Manuel I. Cabezas

  9. Romualdo - Sábado, 5 de noviembre de 2011 a las 17:08

    Cocherito:

    Estoy totalmente de acuerdo contigo. Lo primero que ha pervertido el nacionalismo en España es el lenguaje.

    No es nada nuevo pues el Tercer Reich ya lo hizo en su momento. Esperemos la publicación de alguna tesis doctoral al respecto y un libro divulvgativo sobre la misma. Sería un éxito de ventas.

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