Opinión

PSC y PSOE (VI de VI)

‘Creo que hay opciones mejores que el PP para afrontar los próximos comicios. Desgraciadamente, en España, estamos lejos de contar con una derecha que asuma las opciones conservadoras con cultura política y con mayor honestidad. No se puede estar nadando entre corrupción política y económica y saldarla ante los ciudadanos alargando los procesos judiciales con complicidades y hasta la prescripción, para, a continuación, afirmar que una prescripción equivale a una absolución, por lo que no había delito sino inocencia’.

Olegario Ortega
Domingo, 13 de noviembre de 2011 | 16:53

Unos inmunes a la realidad, otros pillaos por donde más duele. Y… a quién votar

Aún queda, en apariencia, una utilidad residual del PSC para los votantes socialistas contrarios al nacionalismo. Aunque con el pañuelo ideológico tapándose la nariz, en las generales, se puede votar al PSC, para favorecer un Gobierno central del PSOE. Ello ante la disyuntiva de que si no lo hacen así gobernará el PP. Este sentimiento lo han favorecido los estrategas del PSC hasta la náusea, hasta extremos propios de las mafias; ¿recuerdan aquello de que si no nos votas vienen los dóberman?; ¿recuerdan el ejemplo de democracia, de ética y de respeto a la pluralidad que supuso el Pacte del Tinell?

Votar al PSC en Cataluña para favorecer al PSOE, ese trágala, sería soportable si las políticas del PSOE fueran políticas de Estado y de inspiración socialista. La experiencia de dos gobiernos de Zapatero ha dinamitado todas las posibilidades, hasta el punto de tener que salir por la puerta trasera y con precipitación.

Las encuestas apuntan a que el electorado le dará mayoría absoluta al PP, y aunque en este país los sondeos disponen de poca credibilidad, al haberlas convertido en herramientas de modificación de conductas electorales, adulterando su función de medios asépticos para conocerlas, cuando el río suena, agua lleva. Es más, bastante gente expresa su fatalismo poniéndolo en condicional: “Si tiene que ganar el PP, que lo haga por mayoría suficiente para no tener que pactar con los nacionalistas”. Así está el patio. Pero no seré yo de los que colaboren a ese relevo.

Creo que hay opciones mejores que el PP para afrontar los próximos comicios. Desgraciadamente, en España, estamos lejos de contar con una derecha que asuma las opciones conservadoras con cultura política y con mayor honestidad. No se puede estar nadando entre corrupción política y económica y saldarla ante los ciudadanos alargando los procesos judiciales con complicidades y hasta la prescripción, para, a continuación, afirmar que una prescripción equivale a una absolución, por lo que no había delito sino inocencia.

No se puede hacer política manteniendo hipotecas con dirigentes impresentables pero aguantándolos para que no tiren de la manta. No se puede presentar como conducta ejemplar a presidentes que luego pasan a ser prófugos por delitos de corrupción. No se puede buscar el gobierno de las instituciones públicas para vaciarlas en favor de las privadas. Hace falta mucha limpieza, claridad de ideas, laicismo e independencia de caciques. No se pueden saldar conductas delictivas de esa derecha impresentable por mucho que las cohonesten los resultados de las urnas.

A pesar de estos asertos, la política después de las elecciones seguirá; y si es necesario, no hay porqué descartar el apoyo parlamentario del PSOE al PP cuando éste lo necesite. Con Zapatero fuera de juego, y con Rubalcaba derrotado por el zapaterismo, deberían producirse verbalizaciones y decisiones de la gente sensata y lúcida que hay en el PSOE, y no poca.

Esta gente está clamando por hacer una revisión profunda de lo que les ha conducido a este desastre y a la necesidad imperiosa de examinar a donde ha conducido la gestión del Estado de las Autonomías, la política de entendimiento con los nacionalistas y la promoción de la segunda generación de estatutos, con la modificación fáctica de la Constitución por la puerta de atrás, pero sin el consenso de la mayoría de los ciudadanos.

Además, esta gente coincide con otras personas sensatas del PP, que también las hay. Ello contando con que la cordura contrarreste la visible disposición del PP hacia CiU para hablar del concierto económico (¿imposible?) para Cataluña y la impaciencia de su lideresa catalana por salir de la segunda fila del estrellato, pagando lo que haya que pagar.

No desesperen, que además de PP y PSOE, hay más opciones electorales para la gente crítica. La situación económica debería hacer crecer los resultados de IU. Ello si la crisis y el refuerzo del revivir sindical predominan sobre el lastre de su errónea política autonómica, defendiendo la autodeterminación de los pueblos, que les va llevando en volandas a una dulce extinción en Cataluña, País vasco, Galicia… hasta los pactos ininteligibles de Extremadura.

Pero, ¿por qué no votar a UPyD (advierto que soy parte interesada, ya que soy militante)? A pesar del pacto de silencio sobre este partido, roto de vez en cuando para mostrar destellos tergiversados e hirientes, mucha gente ya les ha votado y mucha más los va a votar el 20N. A pesar de ese férreo control informativo de la mayoría de los medios, en los que la servidumbre a los grandes partidos y a los nacionalistas que gobiernan, se manifiesta con reiterada hostilidad, Rosa Díez, principal cabeza visible de UPyD, es el político mejor valorado por la ciudadanía.

UPyD, junto con la IU que opta en el ámbito nacional, son las opciones más perjudicadas por una ley electoral tan impresentable que el propio Consejo de Estado ha pedido su modificación para que se ajuste al espíritu de la Constitución. Pero es que esta ley, a quien realmente lesiona, y de ahí el dictamen citado, es al derecho de cada ciudadano a ser representado en las instituciones en igualdad de proporción.

Una nueva ley electoral, la revisión del Estado autonómico, atajar el desastre de la educación, asumir la sanidad como política estatal, eliminar el control de los políticos sobre los órganos jurisdiccionales, racionalizar las Administraciones del Estado, combatir y castigar la corrupción con reglas claras y eficaces, garantizar los derechos de las personas sobre el uso de la lengua que quieran, garantizar igualdad de derechos, de trato y de servicios con independencia del territorio en el que se viva, garantizar el acceso laboral y la movilidad dentro del Estado sin impedimentos ni tributos ajenos a la funcionalidad y a la competencia profesional, etc. Constituyen la esencia del nacimiento de UPyD, su ADN, así como la razón de ser de su programa. Comparen la llamarada de ilusión colectiva que ha significado el 15M y busquen la opción electoral que más se asemeje. Saquen sus consecuencias y…

…que los hados les iluminen.

Olegario Ortega es vicepresidente de Ágora Socialista y militante de UPyD

Publicado el 10 de octubre: PSC y PSOE (I de VI). Introducción

Publicado el 16 de octubre: PSC y PSOE (II de VI). En aquel tiempo…

Publicado el 22 de octubre: PSC y PSOE (III de VI). La unificación

Publicado el 30 de octubre: PSC y PSOE (IV de VI). El declive

Publicado el 7 de noviembre: PSC y PSOE (V de VI). Qué hacer ahora

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2 Comments en “PSC y PSOE (VI de VI)”

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  1. Pablito - Domingo, 13 de noviembre de 2011 a las 17:34

    Sr. Ortega, queda claro que en cualquier estercolero hay gente que encuentra cosas que le son útiles. Pero no deja de ser basura.
    En el PS o el PSC no hay nada aprovechable por más indulgente que sea Ud. con ellos.

  2. Cordobés - Domingo, 13 de noviembre de 2011 a las 20:08

    Hay que ver la de veces que nos avisan que la única alternativa constitucionalista y antidespilfarro institucional, es UPyD, recuperación de las competencias Educación y Sanidad, por el Estado, entre otras medidas de cohesión social y de igualdad de todos los españoles ante la ley, una vez mas nos brinda UPyD la oportunidad de elegir una opción realmente de progreso par nuestro país, que no debemos dejar pasar.

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