Opinión

Obsesión y tentación

‘Ya se constató hace unos meses, cuando se aliaron para sacar adelante los primeros presupuestos, y puede repetirse próximamente, para aprobar los próximos. Que una fuerza que aglutina entre el 10 y el 25% del electorado sea el apoyo habitual del Gobierno autonómico, no debería de sorprendernos. Tampoco sería anormal que pasase incluso a formar parte de éste, como se ha insinuado últimamente, aunque representase un hito histórico para esta formación, que nunca ha alcanzado tales responsabilidades de gobierno en Cataluña’.

Andrés Espinós Alegre
Martes, 29 de noviembre de 2011 | 10:00

Muchos ríos de tinta han corrido ya sobre el resultado electoral del 20N. Valoraciones de unos y de otros, interpretaciones evidentes y otras que no tanto. A mí lo que más gracia me ha hecho ha sido constatar una obsesión. La obsesión de CiU por demostrar que su resultado en Cataluña (excelente, que no extraordinario) les hace imprescindibles para la gobernabilidad de España.

Es comprensible su empeño, pues de nada servirán sin influencia, pero no deja de ser curiosa su insistencia. De Josep Antoni Duran i Lleida y Artur Mas, en la misma noche electoral, a sus voceros habituales de la prensa diaria, todos se han esforzado en insistir en la misma idea. Su intención, que a fuerza de repetirla se convierta en realidad.

Así las cosas, y por devolvernos a la verdad de las urnas, me ha parecido acertada la primera reacción de la presidenta del PP en Cataluña, asegurando que probablemente Rajoy escuchará las propuestas de CiU, pero que no olvidará que una pequeña minoría no puede condicionar a un gobierno con holgada mayoría absoluta. Veremos pues, durante los próximos meses, qué actitud adoptan finalmente ambos.

Y de esa obsesión, la de CiU, pasamos a una tentación, la del PPC, puesto que CiU sí que necesita los votos de los populares en el Parlamento autonómico de Cataluña, a falta de reacción por parte de ERC. Ya se constató hace unos meses, cuando se aliaron para sacar adelante los primeros presupuestos, y puede repetirse próximamente, para aprobar los próximos. Que una fuerza que aglutina entre el 10 y el 25% del electorado sea el apoyo habitual del Gobierno autonómico, no debería de sorprendernos. Tampoco sería anormal que pasase incluso a formar parte de éste, como se ha insinuado últimamente, aunque representase un hito histórico para esta formación, que nunca ha alcanzado tales responsabilidades de gobierno en Cataluña.

Pero aunque cristalizara tal posibilidad, si es que esta existe realmente, parece difícil que CiU renuncie por ello a asuntos vitales para la coalición, como la política lingüística y la imposición del catalán como única lengua vehicular en la educación. No en vano, estos temas siempre han sido para ellos su casus belli, el pal de paller de la política de construcción nacional. El PP no hizo especial bandera de ello durante la campaña, probablemente por frío cálculo electoral, pero desde luego estaría sucumbiendo a una tentación si, a cambio de poder influir en la política económica del corto plazo, renunciara a defender estos asuntos, claves en el largo plazo para el futuro de Cataluña en España.

La intensidad de ambas, obsesión y tentación, aumentará durante los próximos meses, probablemente al comprobar que ni una ni otra dan resultado alguno. Incluso, quizás, se cambien las tornas, y la obsesión se convierta en tentación y a la inversa: así, quizás CiU apoye al PP en las Cortes Generales, sin recibir pacto fiscal a cambio, mientras el PPC se obsesiona, sin éxito, por entrar a cualquier precio en el Gobierno de la Generalidad.

Andrés Espinós Alegre es abogado y licenciado en ADE

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1 comentario en “Obsesión y tentación”

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  1. Pablito - Martes, 29 de noviembre de 2011 a las 14:08

    Sr. Andrés Espinos -me niego a catalanizar su apellido por Espinós- me parece que habla flotando. Vamos como tirar la piedra y esconder la mano. El nacionalismo es fanatismo. Son nuevas religiones que han buscado en el pueblo llano llegarlos con mentiras al corazón para ellos de forma vergonzante seguir viviendo en la abundancia si pegar golpe.
    De la forma que ha calado en el pueblo el nacionalismo es difícil sacárselo o demostrarles que han sido engañados. Muchas religiones con miles de seguidores Ud. sabe y yo también que todo es pura mentira pués, intenta a sus files abrirles los ojos.
    El caso de CiU es un caso que se nos escapa a muchos que convivimos con ellos. Les hablas o te hablan y son excelentes personas, ejemplares si me apura. Pero cuando están en poder o llegan a él se transforman y travestidos no hay forma de reconocerlos.
    Si su pregunta fuera el porqué lo hacen, yo no se la respuesta.
    Hay aspectos en el nacionalismo que pueden ser defendibles o llevados a estudio. En España funcionó casi bien durante siglos. Pero si razonamos que en este mundo todo cuanto nace muere, no es eterno. España perfectamente dosificado puede desprenderse de algunos lugares que encuentran en su liberación una mejor realización. Pero claro. Dosificado, razonado y sobre todo sin rencores e imposiciones como hace el nacionalismo catalán que no le interesa liberar, su objetivo es humillar. Y lo que pienso del Sr. Más es mejor que me lo calle y Ud. se lo imagine en negativo claro está.

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